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"'Si quieres correr, corre la milla. Si quieres cambiar tu vida, corre la maratón" (EMIL ZÁTOPEK)

jueves, 9 de febrero de 2012

Tres Graves Errores



Hoy rompo mi largo silencio en el blog para relatar una experiencia reciente, que podía haber acabado bastante peor de lo que relataré. Mi objetivo es pedagógico: que los runners que me lean eviten los errores que he cometido...


Todo empezó el 15 de enero, durante la disputa de la 1/2 Maratón de Sitges. Hacia el km 18, ya cerca de la meta, empecé a notar como se formaba una ampolla en el pie derecho, cercana al dedo gordo. Como maratoniano, estoy ya por desgracia acostumbrado a correr con molestias, y esta ampolla era muy leve. Al menos, comparada con la que me apareció hacia el km 30 de mi segunda maratón; casi podía escuchar el "chof" en cada pisada. Brutal.


En fin, me extrañó la aparición de esta ampolla, porque por una vez iba convenientemente equipado: en lugar de mis habituales calcetines de mercadillo - debemos reservarlos para los entrenamientos o prescindir de ellos, es mi consejo -, llevaba unas medias de compresión Medialast. Las zapatillas, las magníficas ASICS DS-Sky Speed, zapatillas mixtas de 280 grs., con las que había corrido mi último maratón sin problemas. El caso es que acabé la Media sin mayor problema, y con una buena marca (1:28:40) estando aún a 10 semanas vista de la Maratón de Barcelona. Pasé el resto del día en la bonita población suburense, y al llegar a casa por la noche, me dediqué a la ampolla.


En la Mitja Marató de Sitges


Dudé en intervenir o no, ya que la ampolla era realmente pequeña, y al final me decidí por proceder a pincharla. Hay "escuelas" que recomiendan no pincharla, pero yo soy partidario de métodos directos. Así que, como en otras ocasiones, me lavé el pie, procedí a bañar una aguja en alcohol de 96º, y pinché con ella la ampolla por varios puntos, para asegurar un buen drenaje. A continuación extraje el líquido, asegurándome que quedaba todo fuera. Y entonces cometí el...


PRIMER ERROR :NO DESINFECTAR LA AMPOLLA

Una vez pinchada la ampolla, el interior de nuestro cuerpo, habitualmente protegido por la piel, queda en contacto con el exterior, y por tanto expuesto a infección. Es por ello que el paso final del proceso de tratamiento, que omití, consite en DESINFECTAR con Betadine. Yo utilizo Betadine gel, que es muy cómodo. Luego cubro con una gasa, lo fijo con esparadrapo, y a correr. ¿Por qué cometí este tremendo error? Pereza. Era de noche, y para abreviar, me fui a la cama...

... Al dia siguente, lunes 16, hice descanso total de running y me dediqué a musculación. Por la noche me apliqué un parche hidrosolubre, Compeed, en la ampolla. Hay veces que me ha funcionado bien, otras mal. En esta ocasión, la colocación del parche aisló el interior del exterior. Pero amigos, supongo que habéis visto la peli Alien. Ya puedo ir en una nave blindada o acorazada, que si el enemigo está dentro... El martes hice un trote de recuperación, sin problemas ni molestias, y el miércoles ya tocaba algo de calidad: calentamiento, series de 7 x 1000 m a 3:56 /km - un poco por debajo del ritmo de competición de 10 km - con recuperación corta, series 3 x 200 m rápidas, y enfriamiento. Acabé muy bien, sin molestias...


... Por la tarde, la ampolla me dolía, me obligaba a cojear, y tuve que tomar un taxi para ir al trabajo. Por la noche, al llegar a casa, el dolor llegaba hasta el tobillo, y tenía el pie hinchado. Cuando se me acabó la euforia de la victoria frente al Madrid por 1-2 en la semifinal de la copa, el dolor seguía, y llamé a mi seguro. Me dijeron que fuera inmediatamente a urgencias, pero que si conseguía dormir después de tomar un ibuprofeno, fuera por la mañana. Conseguí dormir. Por la mañana fui a urgencias, donde un enfermero me extrajo media jeringuilla de líquidos horrendos de mi ampolla, y un amable y simpático doctor dominicano, en lugar de prescribirme ron como le sugerí, me puso un tratamiento a base de ibuprofeno y antibióticos...


Obsérvese la hinchazón del pie derecho. Al día siguiente aún creció


El viernes 17 y sábado 18 lógicamente no entrené. Este último día me dirigí a mi centro de asistencia del barrio, donde una bella doctora - estoy de racha, doctores simpáticos y doctoras guapas - no sólo me hizo una cura de mi herida, sino que aprovechó para extraerme una muestra de mi negra y maratoniana uña - por si tengo un hongo - y, ya puestos, me puso una dosis de recuerdo de la vacuna anti-tetánica. Le pedí que me pinchara en el brazo izquierdo, porque "en el derecho hace unas semanas que tengo una molestia en el hombro. Pero no, por favor, ¡no me lo examines! ". Me preguntó cuando tenía la siguiente carrera, y le dije que en 2 semanas, la Media de Granollers. Me aseguró "llegarás". Yo pensé para mí: "lo que tú no sabes, guapa, es que mañana domingo voy a entrenar, que ya estoy perfectamente". Ya llevaba 3 días sin entrenar, y tocaba hacer una tirada larga de 28 kms. Así que, como el avispado lector seguramente habrá advinado, cometí el...

SEGUNDO ERROR: ENTRENAR COMO SI NO HUBIERA PASADO NADA

Cualquier runner sabe , o ha escuchado, que ES PREFERIBLE PARAR UNOS DÍAS Y NO ENTRENAR, QUE SEGUIR ENTRENANDO, Y FINALMENTE VERSE OBLIGADO A PARAR UNAS SEMANAS. El problema es que yo soy el típico ejemplo del "Consejos vendo, que para mí no tengo". Ahora mismo estoy llevando a 3 atletas, que estoy convencido que escuchan lo que les digo, y me hacen caso en casi todo, pero yo... Salí a hacer mi tirada de 28 kms, pensando que tomaba ya las debidas precauciones eligiendo un recorrido muy llano. Y la verdad es que disfruté. Muy al principio noté la zapatilla derecha algo ajustada debido al vendaje, pero enseguida me olvidé y corrí cómodo y sin molestias. Bueno, si acaso algunas, muy leves, en el tobillo del pie izquierdo. Y por la tarde, el dolor del tobillo aumentó... ¿Qué había sucedido?







Los maratonianos, como antes comenté, solemos estar acostumbrados a correr con molestias. Es lógico, porque es imposible correr un maratón a tope y no sentir dolores musculares a partir del km 30 y pico. Pero ese espíritu de sacrificio, de sobreponerse al dolor, a veces juega en nuestra contra. Porque podemos subestimar algo que es realmente serio. Y aquí lo que había pasado es que mi cuerpo, sabio, sabía que tenía una ampolla en tratamiento en el pie derecho, y me llevó a - de manera inconsciente - ejecutar movimientos en carrera para proteger esa articulación. Se sobrecargó por tanto el tobillo del pie izquierdo.

La mañana del lunes 23 me levanté con el tobillo dolorido, pero me fuí igualmente a entrenar. Los lunes me toca trabajo de recuperación, entre 40' y 50' de carrera contínua muy suave, con la frecuencia cardíaca habitualmente por debajo del 70% de la màxima. Ese fue el

TERCER ERROR: ENTRENAR CON DOLOR

Irónicamente, el trabajo era de "recuperación", pero acabó por rematarme. Acabé cojo el resto del día, y así estuve algunos días más. Sustituí el entrenamiento de running por elíptica - intenté tambíen bici, pero el tobillo interviene en el pedaleo y me dolía, lo cual fue un calvario. Y eso ha sido durante 2 semanas, hasta que gracias a la intervención de mi querido masajista Carles Gallego, y también supongo que a la fortuna, me he recuperado. Carles me aplicó unas hierbas que al quemarse producen un olor similar al de la marihuana, masaje y corrientes. En 2 sesiones mejoré, y antes de la tercera ya estaba recuperado.

Han sido días angustiosos: probaba a correr en la cinta, pero al cabo de unos minutos, a pesar de ir a ritmos muy lentos, me dolía. Y en la elíptica, imaginaos lo que cuesta reproducir un entrenamiento de series de velocidad. Me ponía poca resistencia para coger velocidad, y casi me cargo la máquina, me ponía a más de 30 km/h. Eso sí, conseguía llegar a picos cardíacos del 90%, que era la que pretendía. Según Carles, todo entrenamiento es sustituible por elíptica. Gracias a eso, no he perdido la forma aeróbica.

Y el domingo 29, "milagrosamente", cuando el viernes 27 no podía correr ni 5 minutos, aguanté sin dolor ninguno una hora corriendo a buen ritmo. Podía seguir, pero por una vez fui prudente y me pasé a la elíptica, otra horita más. Tuve que renunciar a la Media de Granollers del día 5, que me hacía especial ilusión porque era la primera vez en que iba a participar, pero bueno, estoy recuperado, es lo que me importa. Y ayer 12 de febrero ya me pegué una buena tirada larga de 29 kms, haciendo los últimos 10 kms a ritmo cercano al previsto para maratón, y los 3 últimos un pelín más lentos que mi velocidad de competición de 10 km (3:58 /km).




Pues lo dicho. Es importantísimo escuchar al cuerpo, y no hacerse el sordo, que es lo que hice yo. De una simple ampollita pasamos, como quien no quiere la cosa, a una infección y una lesión de tobillo. Como resultado, 2 semanas sin poder correr, y una competición en la que no he podido participar. Los maratonianos venimos de la filosofía del dolor: "No pain, no gain", "Pain is temporary, Glory is forever", "Disfruta del día en que no tengas molestias, porque éstas no tardarán en aparecer"... Y así miles de frases. Pero llamo a reflexión: no nos recreemos en el dolor, sepamos cuándo decir basta. Si estamos pasado el km 30 de un maratón, y nos pinchan horrores los isquios, el dolor es insoportable, tenemos ampollas... ¡SIGAMOS! Pero si estamos entrenando, no seamos cafres y paremos. No hay gloria ni honor ninguno lesionándose en un entrenamiento por no haber escuchado la sabia voz interior.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Marathon Man (3:03:47)

(VII Marató del Mediterrani. 23.10.2011. 42,195 km)








Hace un año proyectaba que en este maratón haría mi primer intento serio de bajar de las 3 horas. Así enfoqué mi entrenamiento – esta vez he seguido a rajatabla el que me prescribió Greg Mac Millan -, pero llegada la hora de la verdad, el momento de decidir cuál será el ritmo de competición, he sido realista y no me he visto más allá de 3:05. Tampoco me gusta ser conservador en exceso, y como hasta ahora en cada maratón siempre me he planteado objetivos más ambiciosos que en el anterior, y 3:04:59 fue mi anterior objetivo – no conseguido – para este 7º Maratón del Mediterráneo – tercera vez en que yo participo – me propongo intentar 3:04:15, lo que supone correr a un ritmo de 4:22 el km.

En casa, antes de salir hacia el circuito
Como es habitual, aunque tomarán la salida más de 5.000 atletas, la gran mayoría de ellos van a participar en 10 km y Media Maratón. Sólo somos poco más de 200 los que vamos a correr el Maratón. Esta competición es más internacional, sin embargo, de lo que podría parecer. De hecho, llego al punto de salida con 3 corredores que he conocido en el tren: dos hermanos del Quebec, y una neozelandesa de origen gallego-estadounidense, que correrán la media maratón. Curioso, vamos hacia allá 4 atletas procedentes de 3 continentes distintos…


Siento gran confianza en mis posibilidades, en parte basadas en mi convencimiento de que he realizado un gran plan de hidratación. Por cierto, me apetece publicar mi dieta de las 24 horas precedentes a esta competición. La recomiendo a todo aquel que vaya a correr un maratón al día siguiente:


Sábado:

Desayuno:
Dos yogures naturales desnatados y edulcorados mezclados en un tazón con cereales integrales
una naranja

Almuerzo:
Sandwich de pan (integral) amb tomàquet y jamón serrano

Comida:
Arroz integral (125 gr) con bonito
Ensalada de mozzarella con tomate
Salmón y Panga con salsa de setas
Yogur desnatado natural edulcorado
2 copas de Halbtrocken (100% Riesling, D.O. Rheinhessen)

Merienda:
Galletas integrales de chocolate, sin azúcar
Un té rojo edulcorado

Cena:
Pasta integral (125 gr) con salsa de setas
Atún a la plancha
Flan de huevo sin azúcar
2 copas de Les Sorts jove (Garnacha, Cariñena, Syrah, D.O. Montsant)

Como veis, ni siquiera el día antes de una maratón decido prescindir del vino :-) Eso sí, lo bebo con moderación, y renuncio a cocktails y copas. No se trata de deshidratarse, sino de lo contrario. Por eso durante todo el día bebo abundante agua y bebida isotónica sin azúcar. La prueba de que la hidratación es correcta es que el color de la orina sea transparente.


Desayuno domingo:
2 tostadas de pan integral con un chorrito de miel
½ barrita de cereales
250 cl. de bebida isotónica (Powerade)
200 cl. de Red Bull light

Este es mi desayuno habitual pre- competición, mezcla de hidratos de carbono de absorción rápida (miel, cereales, isotónica) y lenta (pan integral). Ya no hay que cargarse excesivamente de hidratos, porque no dará tiempo de asimilarlos. Y la cafeína, muy buena antes de una competición, pero sólo hará efecto si hemos prescindido de ella las semanas anteriores. Red Bull, porque no soy cafetero. Y abierto unos días antes, para que pierda gas.


Bien, ya estoy en la línea de salida, después de un brevísimo calentamiento, ya que no se trata de gastar la energía. Siento unas molestias – reales – en los isquiotibiales de la pierna izquierda, en la zona próxima a la rodilla. Sé que desaparecerán en caliente. Desde hace dos días he tenido también dolores en un tobillo. Esos ya sé por experiencia que son “falsos”, puramente psicológicos, fruto de los nervios, y desaparecerán antes de empezar la carrera.


Nada, el alcalde de Castelldefels dispara su pistola y salimos. Los primeros metros son difíciles por la estrechez del trazado, y cuesta encontrar el ritmo. El primer km lo hago lento, en 4’ 24”, así que acelero para compensar. Voy a ritmos muy irregulares durante los primeros 10 kms, tratando de encontrar por fin el 4’22” /km que me he marcado como objetivo. Durante esta parte del recorrido coincido con Anna Riera, y charlamos un rato. La conozco de vista, ya que hemos coincidido en medias maratones y maratones con similares marcas. Me dice que no está muy entrenada, y que no tiene muy claro el objetivo. Anna finalmente resultó la ganadora femenina, con 3:09:31. En fin, llego con ella al km 10 en 43:17, o sea, con 23” de colchón. Bien. Las pulsaciones en torno a 164, que es mi 85%, el umbral anaeróbico. Se supone que el maratón se debe correr justo en ese umbral – si se sobrepasa, empieza a generarse lactato, cuya aparición prematura arruinaría la maratón - así que todo está bajo control. Lo que no está controlado es el dorsal. Debe ser el papel de tan mala calidad, que se me rasga por una punta, trato por dos veces de resituar el imperdible, y se rasga. Opto por quitarme el dorsal, doblarlo, y guardarlo en el pantalón.

Así quedó el dorsal, una vez desdoblado y seco
Por cierto, a este punto toca decir que hoy el pantalón, camiseta y zapatillas son ASICS. El pantalón es de la línea Top Impact Line, y efectúa una presión específica sobre la musculatura de la pelvis, para optimizar los movimientos. La camiseta es de la misma línea, súper ligera y cómoda. Y las zapatillas son unas DS Sky-Speed. Zapatillas mixtas, de tan solo 294 gramos de peso. Se trata de una zapatilla de muy rápida respuesta, magnífica, como ya me demostró en mi Media Maratón de Sant Cugat. Tengo cierto miedo porque nunca he competido en maratón con este tipo de zapatillas, y temo echar en falta más amortiguación al final. Pero de momento, voy muy a gusto con ellas.


ASICS Gel DS- Sky Speed. Magníficas zapatillas mixtas

Al pasar por el km 10 ya quedamos la mitad de los corredores, y empieza a poderse correr con mucho espacio. Por cierto, el tiempo es excelente para correr. El cielo está cubierto, amenazando lluvia, que no caerá hasta horas después. La temperatura es suave, en torno a los 15º. Menos mal que bajó a tiempo, me he pasado 2 semanas consultando las previsiones meteorológicas, porque estábamos con unas temperaturas altísimas, impropias de esta época de principios de otoño. Se dice que la temperatura ideal para correr esta en torno a los 15º, y que por cada 3º-5º de más, ya puedes añadir al menos 5” extra a tu ritmo promedio por km.



Pasando por el km 10, un poco antes que la campeona femenina de la carrera de 10 km



Del km 10 al 20 poca historia, llego en 1:26:40, con un promedio de 4’ 20” /km, así que mi colchón se ha ampliado a 40”. Bien. Me como al pasar por el 21 mi segunda barrita energética, ya que ahora pasaré por el avituallamiento del medio maratón y podré beber. Paso en 1:31:28, fantástico; es mi mitad de maratón más rápida de mi vida.


Paso por la media maratón



Pero para mi horror, voy a coger un solitario botellín de agua, y está vacío. A su lado, decenas de cajas de botellas de agua empaquetadas, pero no tengo tiempo de pararme a abrirlas. Los voluntarios están todos dedicados a dar le avituallamiento a los que han acabado la media maratón, olvidándose de nosotros los maratonianos. Es criminal, he de aguantar seco hasta el siguiente puesto – en el km 25 creo - , con los restos de cereales moviéndose entre mis dientes.


Saliendo del canal olímpico, en busca del km 22

http://www.youtube.com/watch?v=s09heY7ncsw

Bien, una vez pasado el avituallamiento por fin, soy consciente de otro problema, mucho más serio. Como decía antes, me ha costado un rato encontrar un ritmo regular, aunque a base de compensar un km con otro he llegado a la media maratón a un ritmo promedio de 4’ 20” /km 2” por km más rápido de lo previsto. Lo que sucede ahora es que entre el 24 y el 26 estoy haciendo parciales casi clavados a 4’ 29”. Eso es terrible, porque como sé por experiencia, a estas alturas de la carrera, llegando al km 30, se pondrá en marcha el “piloto automático”, y el ritmo que se lleve entonces será muy, muy difícil de incrementar y en cambio, será muy fácil que vaya disminuyendo a causa del cansancio. Así que mi espíritu maratoniano me salva, y me hace decirme a mí mismo: “Antoni, amigo, mete ya una marcha más, date caña, que de lo contrario te pulirás el colchón y no lograrás tu objetivo”. A estas alturas de la carrera ya no me conformo con mejorar la marca personal, quiero conseguir al menos el tiempo objetivo. Aprieto los dientes y fuerzo la marcha. Y empiezo a conseguir parciales más decentes, cercanos a 4’ 25”, y uno muy rápido hasta el km 30, que me hace llegar a este punto en 2:10:53, con 7” de margen sobre el parcial previsto al inicio. El ritmo cardíaco se me ha acelerado un poco y se ha puesto en 169, aún una cifra tolerable y por debajo de la que me encendería la señal de alarma, 174 (90% de la frecuencia máxima).


Aprovechar las bajadas es una de mis características
Ahora es cuando se dice que empieza de verdad el maratón, pero me encuentro muy bien física y mentalmente. Noto como se me están formando ampollas en las plantas de ambos pies, aunque la molestia es muy soportable. Lo que sí que molesta un poco es que este año los voluntarios no se enrollan demasiado con los corredores. Teniendo en cuenta que somos muy pocos, podrían dedicarnos un poquito más de atención. En los avituallamientos nos tienden la botella de agua, pero es uno mismo el que ha de agarrar de las mesas los vasos de bebida isotónica, plátanos y frutos secos. Una de las gracias de este Maratón del Mediterráneo es esa, que el escaso número de maratonianos debería permitir un mejor trato por parte del voluntariado, facilitarnos un poco las cosas. Y este año ha habido tres grandes motivos de queja: este que comento ahora, más el tema del dorsal y de la falta de atención al pasar por la media maratón.

Por cierto, en mi camino del km 26 al 33 ya he empezado lo que en argot se conoce como “recolección de cadáveres”. Corredores que habían salido a ritmos muy rápidos no pueden aguantar esa velocidad, y se topan con el temido muro, teniendo que disminuir su ritmo. Rebaso a casi 10 corredores en este tramo, según puedo comprobar en los parciales de la clasificación final. En carrera no fui consciente del todo, porque además de pasar a maratonianos, también estás doblando a corredores de media maratón que aún no han acabado. Casi todo el mundo a estas alturas ya ha perdido el dorsal o se lo ha guardado, con lo que se hace difícil distinguir quién es quién. Lo que importa es que me siento bien, y “sé” que voy a conseguir mi objetivo, tengo el convencimiento. He sabido aplicar lo que el entrenador Greg Mac Millan llama “push yourself”, es decir, empujarte a tí mismo en los momentos difíciles de la carrera. Este Maratón del Mediterráneo es fascinante, porque sus defectos y virtudes son muy marcados: los contras son la monotonía de correr en circuito, la escasez de público y nula animación, y la apatía del voluntariado este año. Los pros, trazado prácticamente llano y a nivel del mar.
Llego al km 36 en 2:37:38, un par de malos parciales seguidos me sitúan por debajo del objetivo. Intento reaccionar y me planto en el km 38 en 2:46:25. Ahora ya se deja el circuito y se pone rumbo hacia la meta. Pregunto en qué posición voy, y me dicen que el 5º (realmente iba el 16º, la información no era demasiado buena). El “olor” a meta me da nuevas fuerzas. EL cronómetro indica un mal parcial hasta el 39, pero cuando paso por debajo del puente que comunica con el canal olímpico, y llego al km 40, el cronómetro marca 2:54:10. ¡ 30” de colchón otra vez! Mi frecuencia cardíaca del 39 al 40 ha sido de 182, altísima. Supongo que me he acelerado como un caballo loco y realmente no me he dado cuenta.


Bajadita. Este es uno de los pocos tramos con desnivel de este maratón

http://www.youtube.com/watch?v=7gb4PL08z00

Y bueno, aquí hay que comentar algo muy curioso. En un maratón con final en un estadio olímpico, lo usual es acceder al estadio y completar el recorrido hasta la meta en la pista, con lo que se cubren menos de 400 m. En este maratón se accede al canal olímpico – donde se disputaron las pruebas náuticas de Barcelona ’92 - , pero aquí hay que cubrir los 2 kms largos de perímetro que tiene. Se hacen largos, largos. Paso a un corredor que se ha puesto a caminar, con muestras de cojera, y le animo a que no camine y trote un poco.


Llego al km 41 habiendo bajado un poco el ritmo, y aprieto. Tengo en el punto de mira a un atleta al que voy a sobrepasar. Normalmente importa poco la posición en la carrera, soy uno entre miles, pero en esta maratón tan reducida, en la que el año pasado quedé en la posición 31ª y 6º de mi categoría, el ranking es un aliciente más. Así que me pongo el chip de competidor, le adelanto y, unos cuantos metros más adelante, hago un disimulado cambio de ritmo, para impedir su reacción. Llego al km 42 en 03:03:02. Me giro y veo que no me va a alcanzar. De todas formas acelero un poco más, para cubrir los últimos 195 m de carrera, sabiendo que voy a hacer una fantástica marca.

Un espectador me ofrece chocar su mano en la recta de meta

Completo estos 195 m a un ritmo de 3:54 /km, no está nada mal. Mi tiempo final es 03:03:47 (10” menos que el oficial de disparo), quedando el 14º de la general - luego me adjudicación 15º - y el 2º de mi categoría de edad (41-50 años, o sea, soy de los más viejos). He pulverizado mi marca, rebasándola en 4’ 03”. Cruzo la meta eufórico, con una sensación difícil de describir. Lo más aproximado puede ser lo que se sentiría cuando en pleno orgasmo alguien te cuenta el chiste más gracioso de tu vida. Tan ido estoy, que olvido mi ritual de entrar en meta con el dedo índice izquierdo levantado, siempre que consigo marca personal.

Euforia, locura, éxtasis


La recta de meta

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=5A-S_A-RCxI

Quiero quitarme la camiseta al estilo celebración futbolera, pero no acabo de conseguirlo. Me agarran para que me esté quieto y me colocan la medalla de “finisher”. Sigo trotando un poco, emulando a Abebe Bikila, que el otro día estaba viendo un video suyo de la Maratón olímpica de Tokio 1964, y me dejó impresionado.

Loco de alegría

En fin, estoy muy contento, porque por primera vez consigo realizar una marca mejor de la que proyectaba al tomar la salida. Honestamente, sí creía en mis posibilidades de conseguir 3:04:59, pero bajar de 3:04 francamente, me lo había planteado sólo medio en broma. En facebook había publicado que "si tengo un buen día, intentaré hacer record del mundo +1" . Es decir, 3:03:37, una hora más - y un segundo menos - que el record vigente. Casi lo consigo. Y por cierto, el record mundial es muy reciente, se logró en el Maratón de Berlín en septiembre 2011.


Podium. 2º de la categoría 41-50 años.

Otra cosa que me ha llenado de satisfacción es que al fin, mi mejor distancia es también aqulla que más me gusta, el maratón. Hasta ahora mis marcas en maratón presagiaban, - utilizando la infinidad de calculadoras que existen en la red - prediden marcas en diversas distancias proporcionando una marca en otra distancia, obviamente si se realiza el entrenamiento adecuado de la distancia de que se trate - , mejores marcas en 10 km ó 1/2 Maratón de las que tengo. O dicho al revés, mis marcas de 10 km y Media maratón proyectaban marcas en maratón que nunca había logrado.


En junio logré por fin bajar de 40' en los 10 km, con el excelente crono de 39:37. Ello proyectaba media maratón en 1:28:09 ( mi marca es 1:28:16) y maratón en 3:05:55 (mi mejor marca anterior era 3:07:50). Así, se producía la "paradoja" de que mi mejor distancia era precisamente la que menos me gusta, los 10 km. Sin embargo, las cosas han cambiado con mi reciente marca en maratón; esos 3:03:47 "proyectan" una marca de 10 km en 39:10 y 1/2 Maratón en 1:27:09, marcas que aún no he logrado y de las que me siento aún un poco lejos. Así que por fin, mi sentimiento de maratoniano queda reflejado en datos. Pero no todo son calculadoras: las propias cualidades y espíritu determinan tu resultado. Y yo siempre me he sentido maratoniano.

Mi diploma

Como ejemplo de esto que digo voy a citar un caso, aunque obviamente omitiré el nombre del protagonista. Leo en un blog la experiencia de un participante en esta maratón, que en su crónica cita sus marcas de 10 km (poco más de 38:00), 1/2 maratón (poco más de 1:25:00) y maratón (que la consigue ne la presente carrera, algo más de 3:11:00). Agradece ayuda de distintas liebres a lo largo de la carrera (una para los primeros 10 km, otra hasta la media maratón, otra desde la media hasta el final), avituallamiento en bicicleta, ánimos de una nutrida "claca" de compañeros de club... Cuenta que a lo largo de la carrera - y no es la primera vez que le sucede en una maratón - se detiene varias veces aquejado de calambres, para luego continuar corriendo. Ante esto he de comentar varias cosas:
1) No mola nada detenerse en una maratón. Me precio de no haber dejado de correr ni un solo instante en mis 7 maratones. Ay, perdón, iba a mentir. En la primera me paré a orinar 2 veces. Pagué mi inexperiencia y me sobrehidraté antes de la carrera. Pero una maratón es para correrla, no para caminarla. ¿Qué sentido tiene parar, correr, parar, correr... con un tiempazo de 3:11? ¿Acaso no será mejor, qué se yo, acabar en 3:15 pero sin tener que pararse?
2) No tengo nada en contra del uso de liebres, pero me parece un pelín exagerado el despliegue que se ha montaod el menda. Ni un keniata preparando batir el record mundial, vamos
3) Un tío que casi baja de los 38' en 10 km y de 1:25:00 en media maratón, debería hacer un maratón en menos de 3 horas sin calambres ni problema alguno.
Conclusión: este atleta probablemente ha entrenado mal. Y con mayor probabilidad aún, no es realmente un maratoniano, ni lo será jamás, me temo. Porque sufre demasiado. Un maratón es para disfrutar del sufrimiento, no para padecerlo. Los maratonianos que me lean seguro que lo entenderán y estarán de acuerdo conmigo. Los maratonianos convivimos con el dolor, la angustia, la presión. Y seguimos, seguimos, seguimos. Así lo siento yo. No soy un runner. Soy un maratoniano. Marathon Man.

jueves, 30 de junio de 2011

¡Sub 40' , al fin! (y sobrado)

(XXI Cursa Vila Olímpica. 26.06.2011. 10.000 m)



Afronto mi enésimo intento de romper la barrera de los 40' en 10 km con mucha más convicción que otras veces, seguro de que el entrenamiento específico realizado durante las 8 semanas anteriores ha sido el adecuado. Lo he elaborado siguiendo las líneas maestras que describe el entrenador norteamericano Greg Mc Millan , en su artículo "THE BEST 10K WORKOUT (plus the buildup workouts for it)" http://runningtimes.com/Article.aspx?ArticleID=19553.






Mc Millan sostiene - y he podido comprobar en mis carnes que está en lo cierto - que , si eres capaz de correr 3 series de 2 millas ( 3.200 metros aproximadamente) al ritmo previsto de competición de 10 km, lograrás tu objetivo. Este entrenamiento, que ya le he hecho saber a Mc Millan que no merece otro calificativo que "criminal", debe realizarse entre 9 y 12 días antes de la competición, para asegurarnos suficiente tiempo de recuperación antes del evento.


La fase de entrenamiento se prolonga 8 semanas, durante las cuales el trabajo clave , que se realiza en semanas altermas, consiste en ir "construyendo" el 3 x 3200 que abordaremos la séptima semana. La idea es entrenar fraccionada la distancia de 10 km al ritmo de competición, empezando con fracciones más pequeñas (sextos, 6 x 1600 ) y acabando con el brutal entreno de 3 x 3200 (tercios). Las semanas que no hacemos este trabajo, realizamos series cortas ( 200 m, 400 m), a ritmo de competición de 5 km. Es conveniente incluir también una competición de 5 km, que nos servirá de test, y/o un entrenamiento de "tempo" ( 5 km a ritmo ligeramente más lento que el de competición de 10 km).


Para los que no tengan buen nivel de inglés o no les apetezca leer el original, aquí tenéis la relación de los entrenos clave de cada semana:


Semana 1: 6 x 1600 m (ritmo competición 10 km. Recuperación entre series, 3' al trote


Semana 2: 10-12 x 400 m (ritmo competición 5 km, Recuperación, 200 m al trote)


Semana 3: 1 x 3200 + 4 x 1600 ( Rt 10 km. Rc 5' 3200, 3' 1600 )


Semana 4: Competición 5 km a tope o carrera "tempo" (ritmo ligeramente más lento que 10 km). Multiplicando el tiempo por 2 y sumando un minuto, obtenemos la marca de 10 km prevista. Si estamos lejos de ella, habría que ajustar el objetivo...


Semana 5: 2 x 3200 + 2 x 1600 ( Rt 10 km. Rc 5' 3200, 3' 1600)


Semana 6: 20-24 x 200 (Rt 5 km. Rc 200 m)


Semana 7: 3 x 3200 ( Rt 10 km. Rc 5')


Semana 8: Competición de 10 km



Greg Mc Millan. A este hombre le han de dar el Nobel de Atletismo


El resto de entrenos de cada semana consistirán en una tirada larga, carrera contínua suave y trotes de recuperación. Por supuesto, si en algún entrenamiento notamos gran dificultad para completarlo y nos vemos obligados a abandonarlo, será muy conveniente revisar la marca objetivo y plantearse otra más modesta y acorde con nuestro estado de forma actual. Por cierto, he entrenado con el objetivo de 39' 50". La experiencia me dice que nunca cumple mi objetivo, pero me quedo a muy pocos segundos de él. Puesto que mi auténtico objetivo es acabar en 39' 59", dispongo de 9" de margen :-) Por cierto, eso ha signficado que las series las he hecho a 3' 57" el km. ¿No querrás decir a 3' 59"? No, a 3' 57". Porque como muchos de mis fieles lectores saben, excepto la tirada larga, prácticamente todos mis entrenamientos los hago sobre cinta de correr. Para emular la resistencia del aire, hay que trabajar con un 1% de inclinación. Y para ajustar la velocidad del exterior a la de la cinta, hay que realizar además un pequeño cálculo. Según la calculadora de Jack Daniels - otro gurú del entrenamiento de atletismo, no un whiskey de Tennessee - , un ritmo de 3' 58,6" en superficie equivale a 3' 57" con 1% de inclinación sobre cinta. Pues eso. La calculadora es muy útil, calcula también ritmos de entrenamiento, predicción de tiempos... Os dejo aquí el link:


http://www.runworks.com/calculator.html



Y ya puestos a aconsejar, no dejéis de ver el IMPRESCINDIBLE sitio de Greg Mc Millan:


http://www.mcmillanrunning.com/



Vamos a la carrera de la Vila Olímpica. El día es caluroso, tenemos la temperatura más alta de la semana. A las 9 de la mañana, hora de la salida, la previsión era de 23º, pero yo sospecho que se quedan cortos. Antes de la carrera hago mi habitual calentamiento para 10 km, trote de máximo 15' con algunas progresiones. Me planto en la línea de salida 20' antes, para ponerme delante. Allí coincido con Jaume Bajo, que no spierde una carrera, y mientras charlo con él me cae el sudor a chorros. Antes de dar la salida, por megafonía suena una advertencia que nunca había oído: nos piden que en el avituallamiento del km 5 cojamos sólo un botellín de agua por atleta, para asegurarse que habrá para todos, sobre todo para los más lentos, en un día tan caluroso como el de hoy.



Se da el pistoletazo de salida, y allá vamos. El trazado de Vila Olímpica es seguramente el más llano de todas las carreras de 10 km que se celebran en Barcelona. A cambio, la carrera se realiza en unas fechas en las que el calor es un problema. Después de ver mi gran resultado, más de uno me ha dicho que quizás soy un atleta al que el calor activa. Discrepo de esa opinión; puedo asegurar que corro más a gusto con 0º de temperatura que con 25º :-)


Como siempre, para mí es una incógnita al llegar al km 1 a qué ritmo lo habré realizado. Y esta vez, también como siempre, ha sido muy rápido, y esta vez más que nunca, 3' 41". Tengo un gran colchón de tiempo, y esta vez lo quiero administrar bien. En muchas carreras de 10 km, para compensar la fulgurante salida, suelo correr el segundo km bastante más lento, de resultas de lo cual me pulo el colchón, con lo que desperdicio el esfuerzo realizado en la salida. Esta vez me digo: "ajusta el ritmo, pero no lo bajes demasiado". Y lo consigo, llegando al km 2 con un muy buen parcial de 3' 55" . Esta vez vamos bien. Y ahora, lo que toca es mantener bien el ritmo. Lo cual no es fácil, yendo por la avenida litoral, bajo un sol de justicia, de cara, sin ninguna sombra disponible.


Primeros kms y típica salida en manada. Estoy en el centro de la imagen con camiseta naranja



En este punto, entre el km 2 y el 3, sucede la anécdota de mi carrera: me adelanta y se pone delante de mí un corredor; para mi gusto, me deja poco espacio, pero no digo nada. Al cabo de unos metros, como veo que no aumenta el ritmo y yo me siento bien, le adelanto yo a mi vez. Y poco después de nuevo me adelanta él, situándose justo delante de mí. Protesto y le digo que no corte, y él dice que no me ha cortado, y que la carrera es muy larga, que esté tranquio. Le replico que es larga para los dos, también para él. Un tercero interviene en la pelea dialéctica, y lo dejamos estar. El "adelantador" se aleja, a buen ritmo, y también el "pacificador". Llego al km 3 con un parcial sorprendentemente lento, 4' 16". Lo achaco tanto a mi deliberada contención de ritmo como a un posible error de medida. Por suerte, el total es de 11' 53", con lo que aún voy bien. Pero me propongo de inmediato aumentar el ritmo, para volver ya a rodar a 4' 00" el km o ligeramente por debajo...



Y entre el km 3 y el 4 ocurre el "suceso complementario" a lo que aconteció entre el 2 y el 3. Sea por mi aumento de velocidad o por imprecisión de medida del circuito, mi parcial es un fantástico 3' 42". Recupero de una tacada todo lo perdido. El promedio del km 2 al 4 es un ritmo de 4' 01", que es bueno gracias al colchón creado a la salida de la carrera. Presumiendo que el último parcial no es real sino fruto de une rror de medida, intento incrementar mi ritmo ligeramente. Lo consigo, parcial de 3' 57", y atención: Llego al km 5 en 19' 32". ¡Alucino, pues es mi record de 5.000 m! Mi "auténtica" marca es la modesta 19:34. El dato da moral. Y el promedio es espectacular: un ritmo de 3' 54 /km. Empiezo a acariciar mi objetivo.


Poco después del avituallamiento - ¿o fue poco antes? En estas carreras a veces la sucesión de los hechos es confusa - me pongo a la altura del corredor que "medió" en la disputa verbal. Me disculpo por el espectáculo ofrecido, y le pregunto cuál es su objetivo. me dice que bajar de 40' pero que lo ve difícil; yo le digo que no, que lo lograremos. Corremos juntos durante unos metros, luego llega una esquina en la que el grupo que nos precede recorta, por inercia yo también lo hago, veo que él no, y le pierdo de vista, se queda atrás.


Continúo concentrado , pero llego al km 6 en 4' 07". Puesto que el tiempo total es de 23' 40", no me preocupo. Hay colchón. Recuerdo que un atleta me comentó en su día que la marca de 10 km se hace del km 6 al 8. MI masajista me dice que del 8 al 10. Para contentar a ambos, habrá que trabajar duro del 6 al 10. Y trato de aumentar el ritmo. Me pierdo el km 7, por lo que sigo el ritmo de mis predecesores y empiezo a rebasar a algún corredor. Llego al km 8 con un parcial de 8' 02" desde el 6. Promedio de 4' 01" no está nada mal a estas alturas, y con el coclchón que llevo. El parcial hasta el km 8 es de 31' 42", vamos bien.



Cerca de la meta, oliendo el cogote del "adelantador" del principio


A este punto ya hace rato que veo la espalda del corredor con el que mantuve el cruce de impresiones. No me alegro, pero en el fondo de mí pienso: "vaya, aquí estás, ya te tengo, tanta prisa que llevabas". Pero no me obsesiono con darle caza, me basta con mantener el ritmo que llevo. Ahora es el momento de la precaución. Empiezo a notar un pinchazo en el abdomen, en el oblícuo derecho, y sigo los consejos de algún maratoniano de élite, apretarse con el dedo índice en el punto de molestia (Flato, para los amigos). Así lo hago, y durante un trecho corro con una mano libre y la otra apretando al abdomen medio. Por fortuna, veo que no es necesario disminuir el ritmo puedo aguantar, y finalmente el dolor acaba desapareciendo como por arte de magia. A punto de llegar al km 9, me digo que llega la hora de correr con inteligencia. La marca está casi en el saco, y después de ese mal momento pasado, hay que ser un poco conservador y no forzar innnecesariamente. Llego al 9 con un parcial de 4' 03".


Cartelón con el km 9


No es muy bueno, pero sigo con mi colchoncito. En mi cronómetro pone 35' 46". La marca está en el saco. Decido no arriesgar y no aprieto. La tentación de dar caza al autor de la "afrenta" es enorme, lo tengo ahí mismo, yo voy in crescendo y él está tocado. Pero esta es una competición contra el crono, no contra él, y no quiero que una maniobra entusiasta de al traste con mi objetivo. Me contengo, y decido no atacar hasta los metros finales. Eso sí, meto un poco más de ritmo. Ya estoy en la recta, serán unos 200 metros, y no veo necesario hacer locuras. Veo ya el cronómetro de meta, al que le faltan bastantes segundos para dar el 40:00. Cruzo la meta eufórico, porque en mi cronómetro pone 39:37. Marca personal, pulverizando mi anterior 40:01 logrado justo un año antes en la misma prueba. He corrido el último km en 3' 51".


Recta de meta. Yo al fondo, con camiseta naranja, apurando los últimos metros




¡Por fin rota la barrera de los 40'! Demasiados intentos me ha costado. Pero al final la he traspasado con amplitud y solvencia. Ahora sí me veo capaz de verdad de algún día bajar de 3 horas en maratón, mi tercer y último objetivo atlético, y también el más difícil, mucho más (los otros dos eran bajar de 1 hora y media en 1/2 maratón, y el presente de los 40' en 10 km). Y me veo porque también me imagino bajando de 39' en los 10 km.


Apretando los dientes, empezando a celebrar



Bien, cruzada ya la meta saludo al corredor que me precedía. Esto es deporte y acabada la carrera se acaba la polémica. Le comento mi alegría por mi marca, y me dice que quizás nuestra discusión me ha servido para espolearme. Se llama Jordi, y declara tener marcas en 10 km por debajo de 35:00, pero que hoy no venía fino. Era un duro rival, pues. Lástima no haberle ganado ;-) Me despido de él cordialmente. Luego me encuentro al "pacificador", que responde al nombre de David, y finalmente se ha sobrepuesto del bajón y ha conseguido bajar de 40'. Todos contentos, pues. Y yo más que ninguno :-)

sábado, 11 de junio de 2011

¡Dos podiums en un día!

(3ª Cursa Sant Cugat DiR. 05.06.2011. 5.000 m)












Domingo de lluvia primaveral en Sant Cugat, esta población vallesana cercana a Barcelona. 3ª edición de la carrera popular que organiza la conocida cadena barcelonesa de gimnasios DiR, que está apostando fuerte por el atletismo. La carrera de hoy es a elección del atleta, de 5 km o de 10 km. En llegando casi al km 4 hay una bifurcación, y en ese punto cada corredor puede decir si va hacia la meta de 5 km, o bien si continuará en el circuito de 10 km. Yo me inscribí en esta carrera con la idea de competir en 5 km. Mi objetivo de bajar, por fin, de los 40’ en los 10 km lo tengo fijado para el día 26 de junio en la carrera de la Villa Olímpica, donde he realizado mis dos mejores marcas de 10 km hasta la fecha, 40:07 en 2009 y 40:01 en 2010. La carrera de hoy tiene el doble objetivo de servir de test para Vila Olímpica, y además proporcionarme la satisfacción de hacer marca personal en 5 km , distancia en la que sólo he competido una vez antes, ya que se organizan muy pocas carreras populares con esa longitud.

Mi amigo David también va a competir en 5 km. Juntos hacemos el calentamiento en compañía de Jaume Bajo Lea, atleta discapacitado visual - sólo disfruta de visión frontal a muy corta distancia -, compañero de gimnasio, y varias veces campeón de España de distintas distancias en su categoría. Calentamos los 3, mientras David nos comenta las peculiaridades del recorrido. A Jaume, que competirá en 10 km, le preocupan los posibles obstáculos urbanos, ya que el año pasado sufrió ya un percance en esta carrera. Además el pobre Jaume, en la media maratón de Sitges de enero 2011, tuvo la mala fortuna de tropezar y caer contra un bordillo, apenas recorrido 1 km. La caída fue terrible, nunca había visto yo un rictus de dolor tan grande en el rostro de una persona. De recuerdo le ha quedado una larguísima cicatriz a la altura del hombro, y una placa metálica con 5 clavos en el interior de su cuerpo. Pero el tío tiene lo que hay que tener, y ahí está otra vez compitiendo sin miedo. Ayer Jaume corrió en Tarragona una competición de 7 km en subida, y hoy va a intentar bajar de 45’ en 10 km (marca modesta para él, que suele estar por debajo de 41’).

En el calentamiento, que debería ser de mínimo 15 minutos e incluir algunas progresiones de 100 metros al tratarse una carrera corta, ya tengo una aviso de las posibles dificultades. El suelo mojado me impide hacer las progresiones por la acera, resbala muchísimo. Miedo me da, porque en el trazado de la carrera, llegando al centro de la villa donde finaliza la carrera, hay superficies lisas y también adoquinadas.





Con equipación compresora, con la que he disputado esta carrera, la Milla de la Sagrada Familia, y he realizado los entrenamientos de velocidad



Finalizado el calentamiento, nos vamos ya a la salida. Me pongo en 2ª linea, David un poco detrás de mí. Jaume se va para atrás. Normalmente sale de los primeros, pero hoy quiere ir más tranquilo. Cae una fina lluvia, y el suelo está mojado. A mí la lluvia no me molesta; si no es excesiva y no cae inclinada, incluso me gusta porque me activa y tiñe de carácter épico la carrera. Pero el suelo tan mojado y superficies lisas son mala cosa. Pistoletazo del nuevo alcalde y allá vamos. La salida es fulgurante, porque los primeros metros son en bajada, y ya sabéis que a mí me gusta aprovecharlas. Siento una extraña sensación al estar tan cerca de la cabeza de la carrera, pero no me da vértigo. Mi objetivo hoy es intentar correr a una media de 3:53 /km, para lograr un crono final de 19:25. Si ello no es posible, el objetivo secundario es mejorar mi marca personal (19:34), lo que supone un ritmo de 3:55 /km.

Voy con precaución, ya que calzo mis nuevas Adidas Adizero Mana 5, zapatillas de competición muy ligeras, apenas 220 grs, a cambio de que su amortiguación y estabilidad son menores que las de mis zapas de de entrenamiento. Así que por temor a un inoportuno resbalón voy muy pendiente del terreno y, cual si fuera Jack Nicholson en Mejor Imposible, conscientemente evito pisar cualquier línea de paso de peatones o de señalización de carriles. También estoy pendiente de las molestias que arrastro desde mi última competición, el 15 de mayo, causadas por un acelerón final en la recta de meta. Desde entonces noto una especie de contractura en la cara interna de la rodilla izquierda, al principio de los isquiotibiales. Bueno, ya me lo haré mirar…








Adidas Adizero Mana 5


Llego al km 1 en 3:48, muy buen parcial, pero no extraordinario, ya que había bastante bajada en el recorrido. Ya empezamos a estirarnos los corredores, ahora viene una parte más bien llana, y la completo en 3:51. Seguimos yendo bien, hay algunos segunditos de colchón. Viajando hacia el km 3, hay algunas cuestas cortas de inclinación considerable, en las que trato de no perder el ritmo. Ahora ya mi respiración empieza a ser pesada, pero un vistazo al pulsímetro me indica que estoy en 173-174. Eso es el 90% de mi frecuencia cardíaca máxima, sé que aún tengo gasolina. Llego al km 3 en 3:59. Ese sí que no es un buen parcial. No me paro a hacer cálculos, a diferencia del maratón, en que me paso casi todo el tiempo haciendo operaciones aritméticas. Aquí en los 5.000 m el ritmo es tan exigente que el cerebro no está para esas finezas; no hay que pensar, la sangre ha de ir a todos lados menos al cerebro...

… Estamos ya en el centro del pueblo, y la superficie es lisa. Trato de apretar, pero guardando ciertas precauciones, para no resbalar. Llega la bifurcación en que los corredores debemos seleccionar si vamos a meta de 5 km o seguimos a 10 km. En este punto ya sólo veo al que tengo delante, que está cerca. Un par de curvas más, y entramos en una plazoleta llena de adoquines, terreno mortal, sobre todo con el suelo mojado. Dos curvas muy cerradas para rodear la plaza. Me pongo a la altura del atleta que me precede, y le pregunto si hemos pasado ya el km 4. Me confirma que sí. No he visto la señal, y por tanto no tengo referencia de qué parcial he hecho, información que hubiera sido de gran utilidad para determinar cuándo ponerme a “darlo todo”.

Una nueva subidta, y ya debe faltar poco para la meta. La sensación de correr solo – no veo al corredor que me precede y ya le he sacado bastante ventaja al que he sobrepasado – a través de calles mojadas casi desiertas crea una sensación algo dramática, misteriosa, es difícil de definir o expresar. Un nuevo vistazo al crono me dice que va a ser imposible el deseado 19:25, y que el 19:33 está muy difícil. Ya llego a terreno conocido, última curva y la recta de meta. Sobre una superficie lisa y mojada, para rematar. Me pongo a tope y cruzo la meta, para mi decepción, en 19:37.

Cojo un botellín de agua, un vaso de bebida isotónica, y refresco mi frustración mientras espero a David que, a pesar de no estar en su mejor forma y algo desentrenado, firma un muy buen 20:39. Y ahora viene la gran sorpresa. Mientras comentamos la jugada con dos amigos suyos, y les confieso mi decepción por no haber logrado marca personal, uno de ellos, también corredor, dice: “pero has hecho una carrera muy buena, has llegado de los primeros”. Me quedo estupefacto, y exclamo “entonces, la cosa cambia”. Y me voy en busca de alguien de Championchip, la empresa cronometradora oficial de la prueba. Voy dando vueltas, y me confirman que he quedado en 6ª posición absoluta, y 2º de mi categoría de edad. Me advierten, eso sí, que sólo hay trofeo para el 1º de la categoría, no para el 2º. No obstante, me recomiendan que me quede por allí, por si se produce una descalificación - hecho no tan descabellado, se han visto cosas muy raras a pesar del cronometraje moderno; trsitemente el atletismo popular no está libre de picaresca o fraude - y resulto finalmente ser el vencedor. Por cierto, el campeón es un senior – edad entre 20 y 34 – con la fabulosa marca de 16:49. El que me precede tanto en la clasificación absoluta como en mi categoría – edad entre 45 y 54 - ha conseguido 19:29.

Mientras espero la entrega de premios, caigo en la cuenta de que hay otra posibilidad de trofeo, y es ser el primer clasificado de los clubs DiR. Eso me parece a primera vista, pero la organización me confirma que también soy superado por otro atleta, de categoría senior, con 18:59. Bueno, pienso, es una pena que no me lleve un trofeo, pero el resultado es fantástico, 2 podiums en un día :-) Aquí está la clasificación completa: http://www.dir.cat/runwithus/3a-cursa-sant-cugat-DiR/pdf/Clas5K.pdf


La clasificación final



Es una pena que DiR, para abreviar la ceremonia de entrega de premios, únicamente hace subir al podium a los 3 primeros de cada carrera ( 10 kms, 5 kms), y para el resto de categorías, solo suben los ganadores. Lástima, hubiera sido magnífico tener fotos con los dos segundos puestos logrados en la misma carrera. Pero aquí se ha optado por lo que decía aquella canción de Abba, “The Winner Takes It All”.




Mi podium virtual, a falta de algo mejor :-)



No obstante, estoy feliz. 6º puesto absoluto, de un total de 209 corredores, supone tanto mi mejor posición absoluta como relativa en cualquier competición y distancia en las que he tomado parte hasta ahora. En la carrera de 5 kms ha participado poca gente de clubs, es cierto, pero también lo es que más de la mitad de los corredores eran de categoría senior (59 seniors de categoría masculina y 58 femenina). Dicho de otra forma, el 56% de los participantes son como mínimo 12 años más jóvenes que yo. David también puede estar muy contento. Acaba en 11º posición, y 4º de su categoría de edad (35-44 años).




Con David, celebrando el éxito



Mi alegría no es completa porque yo venía aquí a firmar 19:25, marca que me “proyectase” 39:50 para mi siguiente carrera, 3 semanas después, Vila Olímpica. Pero el accidentado circuito, con el suelo mojado y largos tramos de superficie lisa o incluso adoquines, no lo facilitaban. Peor aún que los accidente del terreno son las numerosas y cerradas curvas que tenía el recorrido. David decía días antes que era un circuito para hacer marca, pero yo difiero de esa opinión.




En rojo, el recorrido de la carrera de 5 km

Ahora bien, no soy Mourinho ni del Real Madrid, así que yo sí haré autocrítica. Y me critico por conservador, porque no me he puesto al límite. Dentro de mí siempre hay un freno. Me doy motivos racionales para echar ese freno, pero lo echo. Y yo aquí tenía que haber ido a reventar. El pulsímetro, al acabar la prueba, me ha dado un efecto de entrenamiento de valor 3,5 sobre 5. Cuando llega a 4 indica que se requiere una sesión de recuperación, porque ha sido de alta intensidad. Mi carrera no ha llegado a ese punto. Eso significa que podía haber tolerado pulsaciones más altas o, lo que es lo mismo, más velocidad sostenida. Vamos, que el último acelerón lo he empezado a dar tarde. Que cuando he llegado al km 3 tenía que haber puesto la 5ª marcha, y no lo he hecho. En mi descargo, el desconocimiento del circuito. Pero vamos, que si hubiese logrado 19:25, el primer puesto de la categoría habría sido mío. Y esa marca está en mi mano. De hecho, mi marca personal de media maratón (1:28:16) “predice” que soy capaz de hacer los 5 km en 19:06.¡ Tengo que exigirme más en competición!

viernes, 20 de mayo de 2011

Zapatillas para el Mediterráneo (y escenas atlánticas)

Creo que es de justicia rendir un pequeño homenaje a las distintas zapatillas que utilicé en la preparación y disputa del Maratón del Mediterráneo 2010. Me estoy volviendo un "profesional", desde el 19 de Julio que inicié el entrenamiento específico hasta el 24 de octubre, día de la competición, he utilizado 5 modelos distintos :-) De hecho, desde hace unos meses mantengo siempre 3 pares activos ( ahora son 4, ya que hace poco estrené unas zapatillas "voladoras" Adidas Adizero Mana 5, para competición de media distancia. Y en la recámara dispongo de unas Asics Nimbus 12 que me regaló la marca). Todos ellos - excepto las Asics, un regalo - los adquirí en la tienda Bikila de Barcelona, donde descubrí su peculiar e interesante método de hacerte probar simultáneamente dos zapatillas distintas. Es decir, te calzas en un pie un modelo, y en el otro pie uno distinto. El resultado es sorprendente: percibes al instante las diferencias en comodidad, ajuste... Empecemos pues, este sentido homenaje a mis compañeras de fatigas y kilómetros:

SAUCONY PROGRID RIDE 2




(23.09.2009 - 30.07.2010). 1.209 km. 327 grs. 104 €


El día que las compré me las probé junto a unas Adidas Ride (con este modelo corrí mi primer maratón, el maratón BCN 2008) y unas Asics Landreth. Pedí un modelo de Saucony porque mi querido Toni De las Heras me había hablado maravillas de esta marca. Lo cierto es que al probármelas, las encontré mucho más cómodas que las otras dos, y no me lo pensé más. Con ellas corrí un mes después la Maratón del Mediterráneo 2009 y, en marzo 2010, la maratón de Barcelona. Siempre han respondido a la perfección, nunca me han dado ningún problema. Son zapatillas de pisada universal, uno de los modelos estrella de Saucony pero no el top: ese honor corresponde a las Triumph. A pesar de su gran flexibilidad, comodidad y durabilidad, las zapatillas no son eternas... Como sabéis los runners, incluso con estas zapatillas de alta gama y, por tanto, de larga durabilidad, hay que ser precavido. Se aconseja cambiarlas cuando ya han recorrido 1.000 kms, o cuando ya llevas un año usándolas (la fecha más cercana de las dos). Yo las "estiro" un poco más, ya que como voy alternando pares, las pobrecitas tienen sus descansos entre entrenos. Prescindir de ellas a los 1.200 kms me parece razonable. Así que el 30 de julio, mis queridas Saucony Ride 2 fueron depositadas al lado de un contenedor en la localidad gallega, de Cangas do Morrazo, encantador pueblo costero de la ría de Vigo donde en los dos últimos años he iniciado mi entrenamiento para el Maratón de Octubre. Del Atlántico al Mediterráneo...




Vista aérea de Cangas do Morrazo. ¡Qué maravilla correr por el litoral hasta llegar a la playa de Liméns!




Por ese precioso sendero hasta Liméns. A la derecha, un túnel para peatones que lleva a Cangas



Praia de Liméns. El paraíso. Final de mi recorrido


BROOKS GLYCERIN 7



(25.11.2009 - 8.11.2010). 1.205 kms. 331 grs. 104 €


Este modelo de Brooks, que es su tope de gama para pisada neutra, no recuerdo "contra" que zapatillas lo probé. Pero desde el primer momento me dio la impresión de que se me ajustaba como un guante al pie. La marca me la sugirió mi querido compañero, y atleta de pro, Gaspar. Pedí probarme unas Saucony Triumph, pero el vendedor ni siquiera me las sacó, porque se dió cuenta enseguida de que yo preciso de una horma más ancha que la Triumph. Además, el precio de esta Brooks está realmente bien para ser la más alta de la gama. En otras marcas, hay que soltar 150 € aproximadamente. Fueron unas buenas compañeras de entrenamiento; una vez alcanzado el final de su vida útil las doné en la Maratón de Barcelona. Con ellas no llegué a disputar ningún maratón. Las utilicé en la 1/2 Maratón de Barcelona 2010, pero como durante los últimos kms de la prueba me salieron ampollas, decidí no arriesgar, y las Saucony Ride 2 tuvieron el honor de repetir maratón. Así que estas excelentes zapatillas han tenido que retirarse sin ser probadas en la prueba reina, pero con ellas realicé mi mejor marca en media maratón en 2010. Seguró que repitiré algún día las Glycerin.




BROOKS LAUNCH PRO




(13.05.2010- ¿?). 569 kms hasta la fecha. 259 grs. 91 €.





Disponía ya de dos pares de zapatillas, pero después de leer algunos artículos sobre zapatillas mixtas y pensando en las carreras de 10 kms de primavera-verano, me decidí por adquirir unas. Me las probé "contra" unas New Balance y unas Mizuno, pero ya venía predispuesto para las Brooks Launch, además de que me gusta mucho su estética, aspecto al que yo le doy su importancia. Los comentarios de los articulistas eran muy elogiosos, y algún corredor que ví con ellas puestas también me habló maravillas. El "truco" es que para ser una zapatilla mixta, aporta bastante durabilidad y amortiguación. La parte trasera de la suela es muy generosa; en general, las zapatillas de competición suelen ser mucho más finitas. Da gusto calzarlas, por su ligereza. Hasta ahora las he utilizado exclusivamente para competiciones del 10 kms y para entrenamientos rápidos, sean series de velocidad o carrera contínua intensa, a ritmos por debajo de 4' 00" / km. No obstante, interrogué a dos corredores que las llevaban en Media Maratón y Maratón, y los dos estaban satisfechos. El primero iba a hacer la Media de Sant Cugat 2010 a un ritmo promedio de 4' 00", mientras que el segundo las calzó para la maratón del Mediterráneo 2010 con un tiempo de 3:17 ("Glups! - pensé - ese es un ritmo muy lento para estas zapatillas, 4' 40" /km).


Quizás soy muy conservador, pero en la información que yo tenía de estas zapatillas, las recomedaban para carreras de 10 kms, o bien ritmos de competición cercanos a 4' 00", más bien por debajo. Y en la tienda incluso me comentaron que podía usarlas para media maratón, mientras estuviesen bastante nuevas. La verdad es que he corrido muy a gusto con ellas; esa sensación de ligereza es impagable. Con ellas he conseguido mis mejores marcas en 10 kms, y mi mejor marca en medio maratón. Me atreví a calzarlas en la Media Maratón de Barcelona, a pesar de estar ya cercanas a la que estimo puede ser su vida útil (600 kms). Funcionaron bien, aunque en los últimos kms de la carrera la verdad es que eché en falta algo más de amortiguación.


SAUCONY PROGRID ECHELON 2


(8.08.2010 - ¿?). 957 kms hasta la fecha. 345 grs. 125 €.

Jubiladas las Saucony Ride, había que ir a buscar sus sustitutas. Como siempre, pedí modelos de Saucony además de alguna otra marca, y tampoco recuerdo cuales fueron sus rivales en la elección. Tampoco había mucho donde elegir, ya que era agosto, y las marcas suelen reservar sus lanzamientos de temporada para septiembre. Estas Saucony no son especialmente bonitas, pero a cambio ofrecen muchísima amortiguación. Desde la primera tirada larga a la que las saqué, me dí cuenta de que en las bajadas de mi circuito tobogán habitual, me sentía seguro y protegido (como decía la publicidad de Evax. Seco también, aunque imagino que los calcetines van empapados). Pero también tuve otra sensación: no sólo esos gramitos extra, apenas perceptibles, pero esta zapatilla es como una zapa "tanque": fuera efecto psicológico o no, no me veía compitiendo con ella puesta. Así que enseguida pensé en que, antes de jubilar las Glycerin, compraría otras zapatillas destinadas a correr la maratón.


La Echelon 2 es cómoda, muy ancha para lo que es habitual en Saucony. De hecho, está pensada para "alojar" a corredores más bien pesados, y la horma es ancha para acoger plantillas personalizadas (ese lujo al que aún no he sucumbido). Es una zapatilla de gran amortiguación y durabilidad, a cambio de ser muy poco flexible. Por ello, esta zapa la destino exclusivamente para entrenamiento, y en particular, para tiradas largas y carrera contínua suave. Eso sí, me acompañará durante decenas de entrenamientos: como mínimo da para aguantar 1.500 kms, y probablemente les querré alargar su vida útil algunos kms más. Conviene, porque aquí nos hemos ido ya a los 125 €...


SAUCONY PROGRID RIDE 3


(28.09.2010 - ¿?). 683 kms hasta a fecha. 326 grs. 116 €.

Habiendo decidido que las Echelon 2 eran demasiado "tocho" para competir, fui a buscar un cuarto par de zapas destinadas a sustituir a las Brooks Glycerin 7, a las que les quedaban pocos kms de vida. Puesto que había adquirido recientemente unas Saucony, pedí otras marcas, para comparar. Y me probé unas Brooks Glycerin 8, y unas Asics Gel Nimbus 12. Ambas zapatillas son tope de gama de pisada neutra, y yo me las probaba, y dudaba, y dudaba... Entonces me sacaron las Ride 3, y recordando mi satisfacción con las Ride 2, además de su aspecto espectacualr, con ese color salmón eléctrico, enseguida me ganaron. Tuve que pedir el número 9 1/2 americano, cuando siempre uso el 9. Pero es que esta zapatilla es más estrecha que su antecesora la Ride 2. Y de hecho, llegando apenas a la mitad de su vida útil, se le empezó a pelar la parte exterior que da a los dedos meñiques.


En cualquier caso, son unas magníficas zapatillas. Seguro que volveré a tener unas Ride. Para mí tienen el equilibrio perfecto entre amortiguación y flexibilidad. Con ellas he corrido la Maratón del Mediterráneo 2010 y Barcelona 2011. No creo que lleguen para Mediterráneo 2011, probablemente ese honor corresponderá a las Asics Gel Nimbus.

jueves, 5 de mayo de 2011

Donde las dan, las toman










Desde hace unos meses, tengo la desgracia de ser el presidente de la comunidad de propietarios de la finca donde resido. A las molestias inherentes al cargo se une una época de mucho trabajo y responsabilidad, ya que afrontamos la restauración de la fachada, amén de intervenciones diversas que ni me apetece relatar ni creo que interesen un ápice a mis queridos lectores.



El caso es que, como presidente, recibí hace unas semanas una carta de la comunidad de propietarios de la finca de al lado, en la que se quejaban de una serie de cosas. Traduzco la carta del original catalán. Ah, me he tomado la libertad de sustituir el nombre real de la calle por otro. Puesto que a Xavi Hernández, el maravilloso futbolista del FC Barcelona - en mi humilde opinión uno de los mejores centrocampistas de la historia del fútbol - tarde o temprano le dedicarán una calle, me he tomado la libertad de tomar prestado su nombre a tal efecto. La carta decía así:

"Señores,

Siguiendo instrucciones de la Junta de Propietarios, nos ponemos en contacto con ustedes como admistradores de la finca de la c/ “Xavi Hernández 416” para trasladarles las quejas de la Comunidad que administramos, ya que algunos de los vecinos de número 418 se dedican a tirar deshechos, colillas, preservativos usados y otras porquerías al patio de la finca del 416. Estamos seguros de que entenderán el malestar de nuestros vecinos y que harán lo posible para que estas situaciones tan desagradables no vuelvan a repetirse. Agradecemos de antemano su colaboración y aprovechamos la ocasión para saludarlos muy cordialmente. Atentamente, R.B.P."

Una carta muy correcta, pero que de inmediato suscitó mis ganas de respuesta. Días después, contraataqué con una misiva. Mi querida esposa, a pesar de estar comprensiblemente cansada de mis paridas y pretendidas gracias habituales, después de tantos años junto a mí, la verdad es que al leer mi respuesta se rió con muchas ganas. Es por ello que creo que mi carta puede valer la pena leerla, y por eso la publico aquí. Incluyo el original catalán y también su traducción. La carta está "pensada" en catalán, imaginándome que soy una suerte de Quim Monzó, en su vertiente más sarcástica. Monzó es una de mis autores favoritos, y disfruto incluso más de sus columnas en La Vanguardia que de sus relatos; releo de vez en cuando algunos artículos suyos que me han hecho reir muchísimo. No pretendo estar a la altura de tan gran creador literario, pero sí deseo reconocer la influencia que sobre mí ha ejercido de manera más o menos inconsciente mientras redactaba la carta.





Quim Monzó




Mi carta era la siguiente (empiezo con el original catalán y, a continuación, su traducción al castellano):

"Senyors,

He rebut, com a president de la Comunitat de Propietaris de la finca Xavi Hernández 418, la seva amable carta de data 9 de març en la que, en nom de la Comunitat de Xavi Hernández 416 ens expressen el seu malestar pel llençament de diversos objectes al pati de la seva finca, per part d’ “alguns” – cito textualment que parlen vostès en plural –veïns de la nostra comunitat. Per suposat que entenc perfectament el seu malestar. Jo mateix personalment he estat víctima directa durant messos, anys, d’aquest “llençador” – utilitzo el singular, per dos motius: el primer, que no m’agraden les generalitzacions; el segon, els hi desvetllaré de seguida -, donat el cas que un dels patis de la nostra comunitat, precissament el del meu pis, també ha patit aquests llençaments. Diguem-ne que aquest franctirador no seleccionava objectius, doncs tant el pati de la seva comunitat com el meu han sofert els seus “atacs”.

Afortunadament, fa unes setmanes que aquestes accions han deixat de produïr-se, coincidint, diguem-ne que “casualment” per ser precissos i no establir relacions no provades de cause-efecte, amb la marxa d’uns veïns de la nostra finca, dels quals un servidor – afeccionat a fer de detectiu en aquests cassos, vist que les persones incíviques no solen confesar de bon grat els seus vergonyosos actes - en sospitava que un d’ells, un adol.lescent, era el causant del “bombardeig”. Bé, almenys dels objectes relacionats amb la pràctica de fumar; respecte als destinats a impedir la concepció no tenia un candidat clar ( si es tractava també de l’adol.lescent, el felicito per la seva precocitat i responsabilitat sexual que no, obviament, pel seu intolerable incivisme). Així que, si finalment hem trobat la causa-efecte, el cas està solucionat, per satisfacció de tots nosaltres. I si no és així, prego que ens ho tornim a comunicar.


Ara bé, aprofitant l’ocasió, i ja que fins ara hem compartit els nostres “malestars”, permetin-me que hi afegim un més, força recent per cert. Fa uns messos van aparèixer al nostre terrat uns excrements que per la seva forma, color i tamany no semblaven humans. Tampoc no tinc coneixements de zoologia, però apostaria que són de gos. Vaig posar el fet en coneixement dels veïns, i poc després vam poder veure I comprovar que el “regalet” provenia de la finca de Xavi Hernández 416, enviat per uns nois - en plural – que no havien trobat millor manera de divertir-se. Sembla que, per desgràcia, la mala educació i les conductes incíviques no tenen fronteres …

N’estic segur que entenen el nostre malestar i que faran el posible perquè aquestes situacions tan desagradables no tornin a repetir-se. Creguim-me que la nostra intenció és conviure en pau i no entrar en una dinàmica hostil de recíprocs llençaments d’objectes poc edificants. En tot cas, llencem-nos flors, si s’escau. Agraeixo la seva col.laboració i comprensió i aprofito per enviar-los una afectuosa salutació.



Atentament,


Antoni Baltar
President de la Comunitat Xavi Hernández 418"

Y aquí, la traducción:

"Señores,


He recibido, como presidente de la Comunidad de Propietarios de la finca “Xavi Hernández 418” su amable carta de fecha 9 de marzo en la que, en nombre de la Comunidad de “Xavi Hernández 416” nos expresan su malestar por el lanzamiento de diversos objetos al patio de su finca, por parte de “algunos” – cito textualmente que hablan ustedes en plural – vecinos de nuestra comunidad. Por supuesto que entiendo perfectamente su malestar. Yo mismo, personalmente, he sido víctima directa durante meses, años, de este “lanzador” – utilizo el singular, por dos motivos: el primero, que no me gustan las generalizaciones; el segundo se lo desvelaré enseguida -, dado que uno de los patios de nuestra comunidad, precisamente el de mi piso, también ha sufrido estos lanzamientos. Digamos que este francotirador no seleccionaba objetivos, pues tanto el patio de su comunidad como el mío han sufrido sus “ataques”.

Afortunadamente, hace unas semanas que estas acciones han dejado de producirse, coincidiendo, digamos que “casualmente” por ser precisos y no establecer relaciones no probadas de causa-efecto, con la marcha de unos vecinos de nuestra finca, de los cuales un servidor – aficionado a hacer de detective en estos casos, pues las personas incívicas no suelen confesar de buen grado sus vergonzosos actos – sospechaba que uno de ellos, un adolescente, era el causante del “bombardeo”. Bien, al menos de los objetos relacionados con la práctica de fumar; respecto a los destinados a impedir la concepción no tenía un candidato claro ( si se trataba también del adolescente, le felicito por su precocidad y responsabilidad sexual; no, obviamente, por su intolerable incivismo). Así que, si finalmente hemos encontrado la causa-efecto, el caso está solucionado, para satisfacción de todos nosotros. Y si no es así, ruego nos lo vuelvan a comunicar.



Ahora bien, aprovechando la ocasión, y ya que hasta ahora hemos compartido nuestros “malestares”, permítanme que añada uno más, bastante reciente por cierto. Hace unos meses aparecieron en nuestro terrado unos excrementos que por su forma, color y tamaño no parecían humanos. Tampoco tengo conocimientos de zoología, pero apostaría que son de perro. Puse el hecho en conocimiento de los vecinos, y poco después pudimos ver y comprobar que el “regalito” provenía de la finca de “Xavi Hernández 416”, enviado por unos chicos – en plural – que no habían encontrado mejor manera de divertirse. Parece que, por desgracia, la mala educación y las conductas incívicas no tienen fronteras…

Estoy seguro de que entienden nuestro malestar y que harán lo posible para que estas situaciones tan desagradables no vuelvan a repetirse. Créanme que nuestra intención es convivir en paz y no entrar en una dinámica hostil de recíprocos lanzamientos de objetos poco edificantes. En todo caso, tirémonos flores, si ha lugar. Agradezco su colaboración y comprensión, y aprovecho para enviarles un afectuoso saludo. Atentamente,



Antoni Baltar
Presidente de la Comunidad Xavi Hernández 418”