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martes, 3 de abril de 2018

Maratón: te quiero con locura, te temo y te respeto (3:10:20)

(40ª Marató de Barcelona. 11.03.2018)


Estaba tentado de titular esta entrada "cómo no se debe correr un maratón", para obtener alguna visita extra y así prevenir a algún incauto. Puesto que me gusta tanto disfrutar y exhibir mis éxitos, vanagloriarme de ellos, es justo también proclamar los fracasos. Pero como tengo cierta tendencia a la auto-flagelación, dejémoslo ahí...

Motivo de gran satisfacción era de por sí estar en la salida. Encadenaba mi tercer ciclo de maratón consecutivo sin lesiones, tercer maratón - BCN marzo 2017, Palma octubre 2017, BCN marzo 2018 - en 13 meses. Ello no sucedía desde marzo 2013, en que con el maratón de BCN cerraba una etapa iniciada en 2009 en que corría 2 maratones al año, a tope, en marzo y octubre; luego llegó la intermitencia provocada por las lesiones. 

Salgo con el objetivo, que considero asequible, de bajar de 3:05. Para ello me baso en los siguientes argumentos:

* marca en la Mitja de BCN de 1:26.51. El año pasado un 1:27:15 me había llevado a 3:06:29. Aplicando el mismo "coeficiente de resistencia" (93,6%) debería poder estar en 3:05:38. Sin embargo, considero que el año pasado podía haber finalizado en 3:05:45, con una estrategia óptima. Eso me da un coeficiente de 93,9%, y por tanto, con la marca reciente en 1/2, estaría en 3:04:54. MI mejor coeficiente histórico 94,4%, en la marató de BCN 2015. 

* test de pulso en la Mitja de Gavà, 2 semanas antes, en que entre el km 3 y el 17 corro a un ritmo promedio de 4:18 el km - ritmo de maratón en 3:01:43 -, con una media de 159 pulsaciones; este pulso es 5 latidos inferior al el maratón Palma 2017, y 30 pulsaciones por debajo de mi FCM estimada. En este parcial de poco más de una hora el pulso ha variado como máximo 5 latidos. Todo ello "aprueba" correr el maratón a 4:18. Mi objetivo es  hacerlo a 4:23, así que hay margen.

 Mi amigo Enric Ribera ya hace semanas que me ha comentado que me seguirá, y que hará caso de mis indicaciones. Enric se planteaba un objetivo 3:10, pero yo analizo al detalle sus marcas históricas, y veo que tiene coeficientes muy similares a los míos, así que no me cuesta convencerle de un objetivo más ambicioso, y le digo que pida cambio de cajón al primero. Para mí es un honor y una responsabilidad que decida salir conmigo, porque Enric acredita marcas históricas mucho mejores que las mías en todas las distancias, marcas que yo no he logrado ni lograré jamás (1:22:21 en Mitja, 2:55:09 en Maratón...). Recientemente,  me estoy acercando a sus registros en 1/2 Maratón y 10k, debido a que Enric ya o entrena series, y el inevitable declive que la edad conlleva quizá está siendo más acusado en él que en mí. Pero sólo me acerco, porque siempre me gana... Así que ser el "capitán" de este dueto que va a intentar 3:05 es muy motivante. El año pasado él firmó 3:12, pero estoy convencido de que el 3:05 es posible. Enric ha tenido algunas molestias, algún susto en las dos últimas semanas, pero pienso que ello no será un obstáculo.

Lo que es una pena es la meteorología. Después de haber gozado - ¡por fin! - de un invierno de temperaturas adecuadas a la época, en que para las tiradas largas he salido con mallas, camiseta larga, cortavientos y guantes, este maratón nos cae en medio de una semana pre-primaveral, en que a la salida estamos a 14º y más del 70% de humedad, con una previsión que a las 12 - hora en que no habrán llegado aún a meta ni la mitad de participantes - de 17º y 50% de humedad. Vamos, condiciones a priori no tan malas como el año pasado, pero casi. Y si el año pasado me apliqué en la linea de salida un handicap de 2', este debía aplicarme al menos 30". Pero la verdad es que no modifico el plan trazado, que por cierto, es el siguiente:

* Primeros 5 kms a 4:29, sin pasar de 151 de pulso (< 80% de la FCM)  hasta llegar al km 3.
* Desde el 5 hasta el medio maratón, a promedio de 4:23, llegando en 1:32:59 con un pulso de 164 (88% FCM), que es también el pulso promedio previsto para el total del maratón.
* Desde el medio hasta meta, a 4:22, permitiendo que el pulso sea ya de 170 y más a partir del km 30

Llevo puesta una pulsera con los tiempos de paso, pero la verdad es que no le haré caso en toda la carrera. Preferí seguir el plan "mental" de las pulsaciones, estar más pendiente del pulso que del ritmo. Por fetichismo, voy vestido igual que en el maratón de 2015, en que hice marca personal. Aquel día hacía mejor tiempo para correr; hoy se podría ir sin calcetines largos, pero me los pongo como ayuda psicológica, y tampoco les irá mal una ligera compresión a mis castigados gemelos, que me obligaron a ir al fisio 2 semanas antes.


Las ASICS Gel DS Trainer Neutral 19


Las zapas son las utilizadas en el maratón de Palma. Aún tienen mucho margen de vida útil, ya que las estrené poco antes de esta prueba, y solo las he utilizado para competición desde entonces. Los entrenos de calidad los he realizado con las ASICS Sky Speed 3, modelo ya discontinuado, cuyo heredero son las DS Trainer Neutral (para las series cortas  he corrido con unas ultraligeras Adidas Adizero Mana 5; que no se enfade mi "patrocinador"). 

Suena el habitual "Barcelona" de Caballé y Mercury y lamento quedarme frío, ya que es un tema musical que no me dice mucho y de cuya calidad musical además dudo bastante. En mi primer maratón llevaba auriculares y elegí como canción de salida "Philistines", del gran Gregory Isaacs. 



Salimos, y con mi obsesión de controlar el ritmo el primer km lo pasamos en 4:41 ¡Madre mía! Demasiado lento. Me disculpo con Enric, y ajustamos en los dos siguientes a 4:29. No olvidemos que el perfil  es en ligera subida, eso no ayuda. No pasa nada, llegamos al km 5 en 22:35, 10" más tarde de lo planeado. Al alcanzar el Nou Camp, le comento a Enric: "este estadio algún día se llamará Leo Messi, el Padrazo" (alusión a que el mejor futbolista de todos los tiempos se perdió el último partido por acompañar a su mujer en el nacimiento de su tercer hijo). Bueno, empiezo aquí a confesar que no paré de darle a la sinhueso hasta casi alcanzada la Torre Agbar... ( y eso era ya en el km 28). Entre comentarios técnicos, chistes y bromas, no paré de charlar con Enric. Yo miraba el pulso y veía que era correcto. Pero claro, si ya corriendo a 5 el km o más lento el pulso sube al charlar, imaginaos por debajo de 4:30... (estoy anticipando mis conclusiones sobre el resultado).
















Entre el km 9 y el 10 (foto de Running.es ¿?)

Llegamos al km 10 en 44:11, cuando lo previsto era 44:20. Gracias a la ligera bajada desde el Nou Camp, y a la bajada de Urgell desde el 9, hemos enjugado bien la desventaja adquirida hasta el km 5. Y sigo charlando con Enric y recordándole la importancia de controlar, de no dispararnos. Vamos charlando como si fuera un entreno, vamos disfrutando. Y no siempre hablando de la carrera, hemos recordado también nuestras épocas universitarias al pasar por las facultades. Cualquiera diría que estábamos corriendo un maratón con objetivo 3:05; más bien parecíamos dos viejos de charla en un bar frente a unas cervezas.

Km 12, entrando en la Gran Via. No entiendo mi expresión, a este punto las fuerzas estaban intactas (foto de La Bolsa del Corredor)

Llega la Gran Vía , 2,5 kms llanos que permiten ajustar el ritmo y controlar la situación. Nos salen rápidos, a 4:18, y le recuerdo a Enric que hay que controlar. Al final llega la subidita del Paseo de Gracia; y es que el maratón de BCN no tiene nada de llano. Respecto a uno realmente llano, una marca de 3:00 en BCN se va a 3:04:47. Como lo oís, casi 5' de handicap... Y hablando de handicaps, hoy he decidido correr sin el autolap en el reloj confiando en la buena señalización de este maratón, y ha sido un fiasco. Había varios kilómetros mal señalados; mal no, fatal. Eso es nefasto en cualquier carrera, pésimo en un maratón e INADMISIBLE en el Maratón de Barcelona, con su Bronze Label de la IAAF. 

En Plaza Universidad, hacia el km 13 (foto de Rosa)

Vale, acabada la subidita, pasamos por la casa de les Punxes, km 15, en 1:06:00, con 15" de ventaja sobre lo previsto. A este punto damos alcance al amigo David Prats, que debió tomar la salida escopeteado, casi a ritmo de sub 3, y va aminorando su marcha. Finalizará con un sub 3:30. Hizo una gran mitja de BCN, por debajo de 1:27, como Enric y yo mismo, pero creo que no está en un buen estado de forma, y le falta volumen de entrenamiento, lo que pagó en este Maratón, carrera que se cobra deudas y errores con avidez, casi con avaricia...

Ahora llegará uno de los momentos más agradables de la prueba, cuando al llegar al km 16 veré a mi familia.

Cojo la mano de Enric para saludar, llegando al km 16 (captura de fotograma sobre video de Erica Baltar. Erica es una gran editora de videos, pero como cámara no es tan destacada ;-) )



Seguiremos ahora en buenos momentos, tras la bajada por Sardenya, pasamos por delante de la Sagrada Familia, y luego giramos a la calle València, una larga recta. Más adelante vendrá una parte dura y poco agraciada visualmente, la subida por Meridiana, donde además te cruzas con los sub 2:45 que ya van bajando ( a la élite ya no llegamos a verles).

Poco antes del km 18. A mi lado una joven atleta, Ana Otero Piñeiro - de origen gallego a juzgar por sus apellidos - con la que comentamos alguna cosa. Finalizó 16ª de la categoría Senior femenina, con 3:08:32 . Detrás Martín Céspedes, campeón de su categoría este año en la Mitja Colomenca; el año anterior había quedado cuarto, siendo yo el campeón. En este maratón, 17º de su categoría con 3:12:08 ( foto de Yohay Elham)

En la subida por Meridiana nos vamos a permitir relajar algo el ritmo, a cambio de controlar el pulso. Este tramo del maratón es estéticamente feo, pero este año queda compensado por la gran afluencia de público (de hecho, mi suegro estaba allí y no llegó a verme). Son 2 kms de una subida ligera pero constante. Arriba está la familia de Enric, recibimos sus ánimos. Llegamos al km 20 en la "cima", y ya toca bajar para atravesar el arco del medio maratón, cosa que hacemos en 1:32.59, clavando al segundo el tiempo de paso objetivo, a pesar de la dificultad que conlleva lograr esto en la primera mitad del maratón de Barcelona, donde hay abundancia de subidas y bajadas más o menos pronunciadas, por lo que es prácticamente imposible llevar un ritmo por km constante. 

Yendo hacia el km 23, en el tramo "feo" de Gran Vía, hago otra de mis payasadas, y simulo estarle haciendo una entrevista a Enric preguntándole: "y dígame, Don Enric, ¿qué se siente al correr un maratón en split negativo?". Ay, demasiado pronto vendí la piel del oso... En los 15 maratones que contando este llevo disputados, sólo en 2 ocasiones conseguí correrlos de esa manera (la buena, creedme: la segunda parte más rápida que la primera).

Aquí empiezan a torcerse las cosas, pero no fuí del todo consciente. Pendiente de mi pulso, que era correcto, no le dí importancia a un par de malos parciales, y llegamos al km 25 14" más tarde de lo previsto. A ese punto me tocaba tomar un gel, y decidí saltármelo. No fue un error grave, pero creo que no debí hacerlo, porque poco después, apenas un par de kms más, sentí como la "necesidad" de ingerirlo. Del 25 al 26 no conseguimos recuperar el ritmo necesario, y Enric empieza a tener alguna dificultad. Pero me lo estoy pasando tan bien que sigo sin preocuparme por el ritmo. Y llegamos al Forum, para afrontar esa subidilla ligera hacia la torre Agbar. Yo tengo momentos de felicidad, las batucadas me hacen disfrutar y se me va el cuerpo al ritmo. Aprieto para recuperar algo a partir del 27, y Enric se va quedando; he ido a 4:23 y luego a 4:18. En el giro en la torre ya estoy sólo, y llego al km 30 en 2:12:39. Aquí ya voy con un déficit considerable, 48" de más. Ya no pienso en el objetivo; si acaso, en intentar acercarme a la marca del año pasado, 3:06:29. Aquí ya no debo estar pendiente del pulso, que ya puede y ha de ser de 170, sino de poder mantener el ritmo. Pero me cuesta. Me estoy yendo ya a 4:30 y más. 

Paseo García Faria. Km 32. Donde empieza el maratón de verdad. Creo que aquí empecé a sufrir, y aún no era consciente de ello (foto de Javier Guerrero)

No me dejaba de recordarme a mí mismo que el año pasado la cagué incrementando el ritmo a partir del km 32, para luego no poder sostenerlo a partir del 36. En esta ocasión la verdad es que me he de esforzar para tratar de simplemente mantener. El mejor parcial que hago hasta el 35 es de 4:27. Estoy luchando. No puedo llamarlo sufrimiento, pero muy bien no lo estoy pasando. No me he rendido, sigo tratando de cuadrar el ritmo.

Esto debe ser entre el  km 33 y el 34. Aquí ya voy apretando los dientes. Paso a corredores, pero también soy sobrepasado (foto de Fernando Yika).

Llego al km 35 en 2:35:31. Planeaba hacerlo en 2:33:41. A este punto ya ni siquiera miro la diferencia. Ahora ya quiero acabar con la mejor marca posible. Justo aquí llega a mi altura un grupito dirigidos por un corredor, que parecen ir bien de ritmo y ánimo. Les pregunto a qué ritmo van,  me dicen que a 4:25. Intento acloparme, pero no aguantaré mucho con ellos. Es curioso, desde el km 30 al 35, he ganado la friolera de 111 posiciones, cuando mi sensación es que me iba pasando gente a mí. El dato es objetivo, pero ya digo, la sensación era de ser sobrepasado...

Poco después, llegará mi segundo punto de encuentro con la familia. Arrrojo unos geles. Apenas pesarán unos gramos, pero así me siento más ligero y libre. Va a empezar el sufrimiento. Igual que el año pasado, en el 36...



Dice mi esposa que me vieron bien en ese punto, pero yo ya debía estar tocado, porque iba a empezar mi lucha para terminar lo mejor posible. El pulso ya está por encima del 90% - eso es correcto a estas alturas de la carrera -  y las piernas se niegan a darme más ritmo. Vamos, el corazón funciona, pero no los músculos. Ya me voy por encima del 4:30. Las piernas pesan. Un año más, y siempre me conjuro para que no suceda, estoy sufriendo al llegar a Plaza Catalunya. Este año, la bajada por Via Laietana será más larga y recuperadora, a pesar de la frialdad del público. Sin embargo, en la esquina al iniciar la bajada, bálsamo en forma de palabras de ánimo: un espectador, cámara con objetivo en mano, me grita: "ANTONI! ¡TE VEO EN EL DIR! ¡ERES UN CRACK!". Le reconozco, y se lo agradezco con un gesto. Nos conocemos de vista del gimnasio, pero nunca habíamos hablado; estoy deseando agradecerle ese empujón moral. Más animado, hago la "gamberrada" del día: al pasar por delante del cuartel de la policía nacional, grito "VISCA CATALUNYA LLIURE!". Lo iba a dejar en "Visca Catalunya!", pero en el último instante lo completé con el "lliure". Pensé que a estos simpáticos guardianes de la ley, que nos quieren tanto que el  pasado 1 de Octubre nos dedicaron a los catalanes aficionados a las consultas populares y los referéndums un entrañable y sentido ball de bastons junto a sus amigos tricornados, les iba a gustar más así ;-)

La bajada ayuda, pero ahora habrá que afrontar el Paral.lel. ¡Ay! Aquí ya me pongo cerca de 5 el km, o por encima. El sufrimiento es mayor que el del año pasado. Habiendo visto hace ya rato que de repetir la marca de 2017 nanay, se me ocurre que, por orgullo, estaría bien no llegar a 3:10, dejarlo en 3:09. Lo intento, pero tampoco suelto el hígado para conseguirlo, la verdad. Le doy tan de prisa como puedo, que no es mucho... 

Km 42, última curva antes de meta (foto de Runkm.com)

Y trato de entrar con un careto digno, no como en la edición anterior. A juzgar por la siguiente foto, en que parezco sonreír, lo conseguí. 3:10:20. Marca muy discreta para mi objetivo, pero oye, horas después me consolé: En 2010, sufriendo como una mona, conseguí marca personal en este maratón con 3:11:14. Y novato no era, que ya suponía mi cuarto maratón. Y hoy, 8 años después, a mis 54 tacos, casi un minuto menos. Así que le he pegado una palicilla al Antoni de 46 añitos... Curiosamente, con el mismo peso : 72,2 kgs.


Recta de meta (foto de Marathon Photos)


Apenas cruzo  la menta, me encuentro con David Jiménez, el autor del imprescindible Blog Maldito , que ha llegado con una muy buena marca, 3:02:19, aunque algo peor que el año pasado. Comentamos un poco la jugada, y poco después debo pedirle ayuda, porque me siento muy débil y algo mareado. Me apoyo en él para caminar hasta el avituallamiento final. Tengo la piel de gallina, y no es precisamente por la emoción, a pesar de que en ese momento luce el sol y hace calor. No tengo fuerzas para abrir mi botella de isotónica. David me ofrece una ya abierta, y sin el tapón, para poder beber a través del chorrito. Va a buscarme fruta, y luego se asegura de que yo esté bien. No se va hasta que le digo que lo haga. Por la tarde me he emocionado al recordar esto; David, que conoce a todo el mundo en este ambiente del running catalán, ha dejado de atender a toda su gente para cuidarme. Él le quita importancia, pero a mí me ha parecido una hermosa muestra de compañerismo, de cómo este deporte aparentemente individual en el fondo es más de equipo que otros como el fútbol. 

David Jiménez subiendo por el Para.lel, km 41 (foto de La Bolsa del Corredor)


Me quedo esperando a Enric, pero pasa el tiempo y no le veo. Temo que haya sufrido un murazo, o que se haya retirado. Pero no. Enric llega finalmente con 3:13:09, marca ligeramente peor que el año pasado (3:12:32). Me siento culpable de haberle embarcado en mi aventura, porque mis cálculos posteriores me hacen pensar que Enric tenía en sus piernas una marca sub 3:09, y yo le he llevado a buscar 3:05. Parecen pocos minutos, pero marcan la diferencia entre disfrutar y sufrir. 

Enric Ribera en el km 41 (foto de La Bolsa del Corredor)


Y llega la hora de buscar explicaciones a mi performance. Porque estoy desconcertado y no entiendo nada. Partía con mejor marca en medio maratón que el año pasado, con el mismo peso corporal. Condiciones meteorológicas prácticamente igual (de malas). Volumen de kms, el mismo. Plan de entrenamiento, el mismo. Zapatillas, las mismas, las mixtas ASICS Gel DS Trainer Neutral. Plan de hidratación, el mismo (venga, no vayamos a echarle la culpa al gel que ingerí 10 minutos más tarde de lo previsto). Mi dieta los días antes, la misma. Y busqué explicaciones. Y David Jiménez me decía: 

a) mal día 
b) mal planteamiento
c) un año más viejo
d) todas las anteriores

Bien pensado, pero yo estaba buscando una respuesta que me permitiera sacar conclusiones y aprender. El mal día no se puede prever. La estrategia me parece correctísima: el objetivo se conseguía corriendo en split negativo. Por tanto, se empieza más lento y la posible castaña es más leve, De ahí la cantidad de adelantamientos. Echad un vistazo a mis parciales:



Toda la carrera ganando posiciones, excepto desde el 40 hasta meta, en que perdí 8 puestos. En la primera mitad, gané un total de 341 puestos desde el km 5. En la segunda mitad, a pesar de haberla corrido mucho más lenta (1:32:59 frente a 1:37:21), aún así mejoro 278 puestos (286 menos los 8 que pierdo desde el km 40). Eso demuestra la cantidad de optimistas que hay en este nivel,que salen a buscar sub 3h sin opciones reales y se pegan un leñazo brutal en la segunda mitad. Cuando pienso que en 2015 corrí el segundo medio maratón en 1:30:02, flipo. Pocos sub 3h pelados lo habrán conseguido, porque correr en split negativo es tan aconsejable como poco practicado. Me gustaría que existiera un hueco en el espacio-tiempo para colarme por él y revivir ese día una y otra vez...  

Desde Blog Maldito, JMV también aportó su granito de arena. Intentó hacerme ver que hay variables difícilmente medibles, pero no me convenció. Sí me ofreció en cambio dos apuntes interesantes: me habló de un gadget llamado Stryd, que creo que básicamente es definible como un aparato que utiliza la potencia como métrica, en lugar del ritmo de carrera o el pulso. Puede ser muy interesante, sí señor. Y también su sentencia: "Al final del dia crec que la idea amb la que val la pena quedar-se és que les persones no tenim unes especificacions técniques tant immutables com les màquines i hi ha un núvol de circumstancies fora del nostre control que ens poden tirar a terra la millor de les intencions".

Pero cuando días después, en el gym, hablo con Iván, un técnico de fitness y entrenador personal que siempre me ha parecido un tipo muy ilustrado técnicamente y muy eficaz como entrenador, en base al breve resumen que le hago, me diagnostica tres factores:

1) sobreentrenamiento o sobrecarga muscular
2) la conversación mantenida (2/3 del maratón)
3) edad

Y creo que la clave realmente está en los 2 primeros, más otro que luego añadiré. Paso a explicarme:

1) Sobreentrenamiento: no exactamente, más bien "sobrecompetición". Mi primer objetivo de la temporada es la 2ª Challenge de Mitges Maratons de la Federació Catalana d'Atletisme. Por ello, en este ciclo de maratón he COMPETIDO - con mayúsculas, porque las he corrido todas a tope - en tres mitges consecutivas: Sitges, Terrassa y Colomenca. Entre Colomenca y la Mitja de BCN me tomé un "descanso", coloqué una tirada larga de 32k. Pero vamos, en 5 semanas he corrido a tope  cuatro mitges, 3 de ellas consecutivas. Y es más, rompí mi protocolo de recuperaciones: normalmente, después de una competición en domingo, lo que hago la siguiente semana es:

Lunes: descanso total
Martes: trote de recuperación, 45'-60', alcanzando máximo el 70% de la FCM
Miércoles: no running. Habitualmente musculación, pero podría ser descanso activo cardio.
Jueves: vuelta a la normalidad, con 45'-60' de carrera contínua 

En cambio, en esta trilogía Sitges-Terrassa-Sta. Coloma, lo que he hecho es meter calidad los martes, como si tal cosa. Después de Sitges un 5 x 2000 a ritmo algo más lento que 10k, y después de Terrassa, velocidad con un 4 x [ 3 x 400]. Me la he jugado un poco, porque Terrassa es una mitja dura de verdad. Nunca había participado y me encantó, pero creo que me dejó tocado. Tenía incluso temor de lesión antes de participar en la Mitja de BCN, pero después de visitar a mi fisio después de esta carrera, él descartó lesión. No habría lesión, afortunadamente, pero yo notaba los gemelos muy cargados, tensos. En todo caso, creo que de cara al maratón me ha podido perjudicar tanta competición seguida sin recuperación adecuada, tanto por la sobrecarga muscular como por falta de alguna tirada larga a ritmo más suave. No olvidemos que el maratón es el arte de mantener un ritmo cuando las piernas ya están cansadas. Y eso no se entrena corriendo mitges...



En la recta de meta de la Mitja Marató de Barcelona

2) La conversación: yo le doy a este factor un peso de más del 50%. Es cierto que yo iba 
controlando el pulso a pesar de mi charla, y que se mantenía en el límite deseado, pero hay un desgaste de energía indiscutuble. Si ya a ritmo de carrera contínua, alrededor de 5 el km o incluso algo más lento, si me pongo a hablar el pulso sube al menos 5 latidos, ¿ qué no va a subir yendo a 4:25 o 4:20 ? Y probablemente más importante que ese posible desgaste energético es el factor mental. El gran Carles Castillejo comentaba que un maratón tiene 3 fases: primera en la que debes sentirte como en un entreno: disfrutando del ambiente, del ritmo... Malo si ya se siente uno demasiado exigido. Segunda en la que ya debes "entrar en la carrera", afrontar que estamos compitiendo. Y tercera, en la que no cuenta otra cosa que mirar la linea azul y seguirla hasta el final. Resumido por David Jiménez, DISFRUTAR - COMPETIR - SUFRIR. Bien, yo con la cháchara he pasado directamente de disfrutar a sufrir. Eso no es bueno, me ha faltado adaptación mental. De estar en el km 27 sintiéndome el tío más feliz del Universo, en que el cuerpo se me iba al ritmo de las batucadas, he pasado en apenas media hora a sufrir demasiado. Y de hecho, en mi maratón de 2015, ni siquiera pasé por la fase de sufrir. Competí disfrutando. 

He hablado demasiado con mi compañero Enric y poco conmigo mismo. No me he hecho caso en toda la carrera, y lo he pagado. Por suerte, sí tuve un breve diálogo interior, y "vencí". Llegado un momento en que ya veia que ni siquiera mejoraba el crono del año pasado, mi voz mental me dijo " ponte a caminar", pero supe responderle de inmediato: "ni de coña". Y seguí luchando.

3) La edad: vale, tengo un año más que el año pasado. Pero también he mejorado mi marca de medio maratón respecto al año pasado (luego matizaré esto). Pero sí, el declive es, o será, inevitable...

4) La motivación: Este factor creo que ha tenido un peso importante, después de la conversación. Yo me siento más maratoniano que runner.  Al contrario que la mayoría de corredores, yo empecé a correr ya con el objetivo de hacer maratones. La mayoría de runners probablemente diría que empiezan por temas de salud, control de peso, incluso moda... Y un buen día se apuntan a una carrera popular, luego a otra más, se animan a una mitja y por fin aparece el maratón como reto. Yo en cambio, hice mi primera carrera popular  - 1200 m- en marzo 2007, en abril una milla, en mayo la mítica Corte Inglés, en septiembre y noviembre otros dos 10k, en febrero 2008 una mitja, y en marzo 2008 mi primer maratón. O sea, mi primer maratón fue mi séptima competición,  sólo 12 meses después de la primera cursa y 22 meses después del cambio de sedentario a deportista.

Pero en 2018 tengo dos objetivos a los que doy más importancia que al maratón. Uno ya lo he mencionado - la 2ª Challenge de Mitges Maratons, que finalizará el 29 de Abril con la Mitja de Sant Cugat - y el otro lo revelaré en su momento. Son retos difíciles, ambiciosos pero conseguibles, y muy estimulantes. En este maratón no estaba en disposición de hacer marca, por ello me faltaba una motivación lo bastante poderosa. Y lo noté en detalles como que la noche antes, en que no suelo pegar ojo, dormí muy bien. En la propia linea de salida, me notaba muy relajado y con bajas pulsaciones. me notaba falto de tensión competitiva, y encima veía el objetivo de 3:05 como sencillo. 

Estos factores creo que son los que explican mi resultado. Podría volver a la meteorología, porque este año ha sido particularmente extraña. De haber tenido un invierno normal, se pasó en pocos días a una situación pre-primaveral, con súbitos cambios de temperatura en pocos días. Y cuando estoy acabando de escribir esta crónica, han pasado ya 3 semanas del maratón y las temperaturas matinales son notablemente más bajas que las que "disfrutamos" el día de autos. Ese cambio repentino puede haber pasado factura. También hay que mencionar que el 1:27:15 del año pasado en Mitja se consiguió bajo handicap de temperatura-humedad; es posible que fuera más valiosa que el 1:26:51 de este año, que firmé en un día perfecto para correr, con temperaturas bajas. Quizá llegaba con peor marca a la Marató, a pesar de todo...

La tarde de la carrera, estas y más cosas daban vueltas por mi cabeza. Rememoré las sensaciones vividas. Como tras cada maratón, habrá instantes que quedarán siempre en el recuerdo y otros se olvidarán. Uno que quedará es mi enorme felicidad hacia el km 27, una comunión mística entre mi ser y el maratón. Algo mágico.  Pero en un maratón no hay nada seguro, nada. Lo que es felicidad puede devenir en agonía en pocos minutos. Y nunca sabemos si pasará, ni cuándo pasará. Por eso maratón, te quiero con locura, te temo y te respeto.