MIS ULTIMOS 30 DIAS

My graph

VERDADES COMO PUÑOS

"'Si quieres correr, corre la milla. Si quieres cambiar tu vida, corre la maratón" (EMIL ZÁTOPEK)
Mostrando entradas con la etiqueta Maratón 2012. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maratón 2012. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de diciembre de 2012

Vencido por la ambición (3:11:36)

(8ª Maratón del Mediterráneo, 42,195 kms, 21.10.2012)




















Esta maratón la esperaba con muchas ganas, ya que después de mis 3:03:47 conseguidos el año pasado, aspiraba a realizar aquí mi primer intento de bajar de las 3 horas. El problema es que los resultados precedentes no hacían presagiar que esa posibilidad fuera realista: 40' 58" en los 10 km de la Mercè (frente a los 40' 12" del año pasado) y, sobre todo, los 1:28:57 en la Mitja Marató de Sant Cugat: 18" más lento en un circuito notablemente más llano que en 2011. Una lectura fría de estos resultados me habría llevado a plantearme como objetivo realista una marca entre 3:05:00 y 3:08:00. Y eso sin tener en cuenta otros factores importantísimos, sobre todos ellos la climatología...

... Pero nunca me ha gustado plantearme un objetivo menos ambicioso que al menos mejorar mi marca. Y además, este año había otro factor que me "empujaba" a ser ambicioso: me había unido a un reto solidario promovido por la fundación Real Dreams, recaudando fondos para Cáritas. A este reto se unía el deportivo de bajar de las 3 horas. Así pues aunque las previsiones del tiempo hablaban de una temperatura de 21º, probabilidad de lluvia del 70%, humedad relativa del 80%, viento sur-sudoueste a 26 km/h (vamos, como si a San Pedro le hubiesen dicho: "pon las peores condiciones que se te ocurran para correr una maratón) y mis resultados en las recientes competiciones no eran los deseados, decidí intentar igualmente el sub 3 h. La estrategia que diseñé era "realista": se trataba de correr en progresión, dividiendo el maratón en 3 partes de 14 kms cada una, de las cuales la primera se subdividía a su vez en dos. Es la llamada estrategia Marco, que se basa en la idea de empezar a un ritmo por debajo del promedio para mantener en niveles bajos las pulsaciones, y con ello ahorrar el inestimable glucógeno que será esencial al final de la prueba. Es una estrategia que nunca he conseguido poner en práctica de manera satisfactoria, pero pensé que era la única manera de afrontar el reto. El plan era:

1-3 km: ritmo 4' 21" /km
4-14 km: 4' 18" /km
14-28 km: 4' 16" /km
28-Meta: 4' 13" /km

Y la esperanza era: si consigo que funcione, mi sueño de bajar de 3 horas está cumplido. Y si no puedo incrementar el ritmo, al menos tengo la marca personal "asegurada" (con 4' 21" /km, el tiempo final sería de 3:03:33). Y ahora veremos qué sucedió en la realidad...

... Llovía una media hora antes de la salida, pero el tiempo empezó a despejarse. Eso me desconcertó un poco, ya que estaba psicológicamente preparado para una carrera "epica" bajo la lluvia. En lugar de ello me encontré con una carrera en clima soleado y muy caluroso durante casi todo el recorrido. Hasta llegar al km 10 pisé muchos charcos, lo que a la postre fue fatal. Aquí me planté en 43:21, apenas 12 segundos más tarde de lo que había proyectado, así que no iba mal la cosa. La primera señal de alarma la tuve en el km 18: para mi horror noté como me se estaba formando una ampolla en la planta del pie derecho. Mal asunto, porque aún faltaban 24 kms y además, esa zona es muy delicada. En otras carrera de larga distancia he sufrido ampollas, pero siempre cercanas a la zona del dedo gordo; en la planta esta era la primera vez. Por supuesto, su aparición se debía a tener los pies mojados de tanto charco que había pisado al prinicipio, no a llevar mala equipación: unos calcetines ASICS DS Trainer, provistos de NanoGlide, material pensado para evitar la aparición de ampollas y rozamientos. Las zapatillas, las magníficas ASICS Skyspeed 3, calzado mixto para competición/entrenamiento, de sólo 283 gramos de peso, ideal para una competición larga como la maratón, a no ser que peses más de 75 kgs, y el ritmo vaya a ser lento, por encima de 4:30 el km. 


Las flamantes Skyspeed 3


En esos momentos pensé que sería terrible tener que retirarse por culpa de la ampolla. La verdad es que por fortuna, pronto olvidé ese pensamiento negativo (eso sí, poco después de cruzar la meta, en cuanto di un par de pasos, noté unos dolores lacerantes en las plantas de los pies, causados por sendas ampollas de notable calibre).

Pocos kilómetros después, paso por la media maratón. Planeaba hacerlo en 1:30:38, pero hace un rato que me ha pasado la liebre de media maratón en 1:30:00; mi tiempo es 1:32:23. No es bueno, puesto que doblando me pondría en más de 3:04, con lo que ni siquiera lograría marca personal. Pero no estoy corriendo cómodo, la verdad, algo no funciona como debería.

Mi paso por la media maratón (foto JJ Vico)

Saliendo ya de la zona del canal olímpico - en la que sufro un percance, una voluntaria seguramente poco experta en estas lides no me sirve el botellín de agua, y me veo obligado a pedirle a otro corredor, para poder digerir el gel que me acabo de administrar -, se pone a mi altura un atleta - Eric Llauradó, luego hablaré de él - y aprovecho para preguntarle si no ha notado nada raro en el kilometraje, ya que me parece que el parcial hasta el 22 me ha salido fatal. Me contesta que no lo sabe, porque no lleva GPS, y sigue su camino, adelantándome. 

Un trecho después, entre mi esfuerzo y que este hombre ha bajado su ritmo en un avituallamiento, me pongo a su altura. Nos presentamos y charlamos, intercambiando impresiones. Es su primera maratón, a sus 27 años, y está corriendo con la camiseta en una mano; me temo que ha sido víctima del olvido de aplicación de vaselina (yo tambíen la olvidé, por cierto, pero llevaba dos tiritas cruzadas sobre cada pezón. El único daño que sufrí fue la sempiterna quemadura de la cara interna del bíceps izquierdo).

Seguimos juntos, tomando yo la iniciativa del paso. Cazamos a un par de corredores con la llamativa camiseta del C.A. Running Catalunya; uno de ellos es Pedro López Alvarez (categoría Senior, otro joven), al que conozco de otros maratones. Tiene un 2:57 en Barcelona 2011, no está nada mal. Aquí se nota que está sufriendo, y la verdad es que lo debió pasar muy mal: acabó en 3:18, después de haber pasado la media en 1:31. Saludamos y le comunicamos la intención de intentar 3:05. Nos animan, y para allá vamos. Por cierto que de vez en cuando me he ido cruzando con el amigo Marc Cornet, que me ha animado mucho. Él ha ido a hacer una maratón cómoda por debajo de 4 horas, y lo ha conseguido. Pero madre mía, estar corriendo casi 4 horas con el calor que hacía... Me resulta difícil de imaginar, porque el mayor tiempo que yo he estado corriendo seguido en mi vida han sido exactamente 3 horas 30 minutos y 3 segundos, la marca que consegúi en mi primer maratón ( y estricamente hablando no fueren seguidos, ya que me detuve dos veces a orinar, fruto de los nervios, la inexperiencia y la sobrehidratación). Molt bé, Marc!

Volviendo a Eric y a mí, la verdad es que estamos lejos de firmar 3:05; los parciales se están poniendo a más de 4:30; así es imposible remontar. Le voy preguntando a Eric cómo va de pulsaciones, y la verdad es que está bien, alrededor de 170, lo que teniendo en cuenta su edad es un dato bueno. Las mías ni las sé, porque el pulsímetro eligió, como suele suceder, un día clave para hacer el tonto y no ofrecer datos correctos. Al cabo de unos kms, le comento a Eric que intente tirar de mí, para apretar un poco. No puede, tiene problemas en los femorales. Bromeo y le ofrezco cambiarle una pierna mía por un pulmón suyo. Porque la verdad es que no estoy teniendo problemas musculares, sino más bien "aeróbicos": no puedo incrementar el ritmo, no hay manera. Pronto no podré ni mantenerlo...

... Pasado el km 32 le digo a Eric que no se preocupe, que no nos daremos contra el muro, porque estamos aguantando bien. Ingenuo de mí... EN el siguiente avituallamiento, en el 35, Eric se queda - me comentó que no estaba acostumbrado a beber mientras corre - y yo decido seguir adelante sin él. Estoy en ritmos penosos de 4:45 /km, deseando desde ahce kilómetros que se acaba ya de una puñetera vez. Es la primera vez que me sucede esto en el Maratón del Mediterráneo; en mis 3 participaciones anteriores siempre mi segunda mitad de maratón era prácticamente igual de rápida, incluso más, que la primera. Pero no sólo eso, sino lo que es más importante: llegaba al final pletórico de fuerza, mental y física. Hoy aquí estoy arrastrando el mazazo psicológico de estar corriendo sin posibilidad de luchar por la marca, y me noto débil, derrotado. 

En cuanto llego al puente de entrada al canal olímpico, no siento la euforia de otros años. Acabo de pasar a un corredor joven que está siendo víctima desde hace kms de problemas en los gemelos. Corre y se para, alternativamente. Entro en el canal, km 40, clamo por una bebida isotónica, que no hay. Terrible. A pesar del calor, siento frío y tengo la piel de gallina. Debe ser deshidratación, hipoglucemia, o vete a saber qué. Qué desastre. Otros años entraba aquí de manera imperial, y me ponía a pasar a todo corredor que veía en el horizonte entre mí y la meta. Y los 200 metros finales de 2011, a 3:54 /km. Y en cambio, ahora me adelanta Anna Riera, que será la vencedora femenina de la prueba. El año pasado también lo fue, con la "pequeña" diferencia de que le saqué casi 6 minutos de ventaja, y esta vez ella me sacará a mí 36 segundos. Aún tengo las fuerzas para bromear y afearle su conducta de adelantarme tan cerca de la meta, y de paso despotricar ocntra la organización, representada por el inocente muchacho que sigue a Anna en bici, con el rótulo de un "1" que indica la cabeza de carrera en categoría femenina del maratón.

Por fin llego a la mitad del canal, y desde allí no para de girarme una y otra vez, rogando que nadie me pase. Ya que no consigo marca, al menos quedar bien en la clasificación. Veo que Eric cada vez está más cerca, y pienso: "espero que este novato, que parece buen tío, tenga la decencia de no pasarme en meta y fastidiarme la foto. A mí, que le he hecho de liebre un buen rato y tan buenos consejos le he dado!". No, no me alcanza, aunque en la clasificación me precede por mejor tiempo real (tomó la salida detrás de mí).



Y ahí entro en meta, absolutamente destrozado, y detrás viene mi recién conocido Eric, sonriente y feliz. No es para menos, acabar tu primera maratón en poco más de 3:11, por joven que se sea, no está al alcance de cualquiera, no señor. Volviendo a mí, firmo 3:11:36, mi peor resultado en la Maratón del Mediterráneo. Ni siquiera me entero de que el speaker saluda mi entrada con un sonoro: "Entra l'atleta solidari, Antoni Baltar", aludiendo a mi colaboración con Real Dreams.




Llega el momento del análisis. Podría decir que han jugado en mi contra tanto elementos externos como internos. Vayamos a ello:

ELEMENTOS EXTERNOS

* Climatología: temperatura y humedad más elevadas de lo previsto. Sol. Rachas de viento.

* Circuito: muy mal señalado, lo que impedía el ajuste de los ritmos

* Avituallamiento: falta de bebida isotónica en puntos clave del recorrido

* Suplementación: queda la duda si ha sido buena idea la pastilla de 300 mgs de cafeína antes de la competición. También puedo dudar de los geles, reforzados con cafeína además, aunque GU Energy tiene muy buena prensa. Pero en algún lugar he leído que a partir de ciertos kilómetros, el chute de glucosa puede provocar una descarga de insulina cuya efecto sea el contrario al deseado, es decir, entrar en una "pájara".

* Pulsómetro: durante toda la carrera daba mediciones con resultados obviamente erróneos, por lo que me faltaba la medida de lo bien o mal que me encontraba en cada momento



Detalle de mi rostro tras llegar a meta. Me encontraba fatal



ELEMENTOS INTERNOS

* Estrategia: los resultados en las competiciones previas ( 10 km Mercè, 1/2 Maratón Sant Cugat) hacían presagiar una marca entre 3:06 y 3:10). Es probable que el plan más inteligente hubiera sido renunciar a buscar marca personal y salir a un ritmo de 4:26 /km, para aumentarlo si la cosa iba bien. Una maratón es demasiado dura y requiere de demasiado tiempo de preparació como para luego no disfrutar de ella.

* Mentalización: estaba tan seguro de que haría un día lluvioso, que me preparé mentalmente para una carrera épica contra los elementos. Sí, pero me preparé sólo para lso elementos "oscuros", no para un sol insistente ni tanto calor.

* "Sensibilidad": si falla el pulsómetro y la medición de los kms, debe funcionar el instinto, la sensación de lo bien o mal que están dándose las cosas. Me faltó percibir que me encontraba mal, que nunca sería posible la progresión del ritmo, que me estaba hundiendo. Ingenuamente pensé que había vencido al muro, pero me dí con él de lleno.

Sin fuerzas para posar dignamente


En fin, ahora ya a pensar en la siguiente maratón, Barcelona 2013. Quizás ya pueda hacer el primer asalto en toda regla al sub 3 horas. Ya se verá. Lo que sí que tengo claro es que en las 2 últimas maratones he acabado muy mal física y moralmente. Y eso no puede ser. , Un deporte tan duro como este debe disfrutarse. Que después de 16 semanas de entrenamiento, más la competición en sí, no acabes contento no es bueno.  Así que en la siguiente maratón, caiga la marca que caiga, quiero pasarlo bien y llegar entero al final. Porque la verdad es que de mis 9 maratones, sólo he disfrutado de verdad en 4. Y eso es muy poco...

Levanto los brazos...


En las maratones de Barcelona, la verdad es que sólo gocé a tope de la primera, de 2008, precisamente por ser la primera. Porque en la siguiente lo pasé fatal. En la de 2010 conseguí marca, pero tuve que "esprintar" en la recta de meta, porque solamente mejoré 8". En 2011, la primera decepcoción de no lograr marca. Y en 2012, sufrimiento total.

Y por fin, abro los ojos!

Y de los maratones del Mediterráneo, había disfrutado de todos y cada uno de ellos. No sólo siempre lograba marca personal, sino que encima acababa pletórico, fuerte y con muy buenas sensaciones. Y esta vez he acabado hecho un guiñapo. Así que el siguiente, DE VERDAD, a disfrutar. Además estoy convencido de que al menos marca lograré :-)




Ah, hablando de marcas: Estos 3:11:36 logrados ahora suponen, como comentaba más arriba, mi peor marca en Mediterráneo. Pero atención, en 2009 mi tiempo fue 3:11:22, que me situó en el 33º lugar de la clasificación general ( sobre un total de 217 maratonianos) y el 8º de mi categoría de edad. En esta ocasión, una marca muy parecida - sólo 14" peor - me sirve para colocarme el 17º de la general ( de 240 atletas) y el 4º de mi categoría de edad, en la que por cierto, soy de los más veteranos, a mis 49 años (la categoría va de 41 a 50). Así que puedo concluir que esta maratón ha sido más dura que en 2009, o que el nivel de los participantes ha bajado. Me inclino sinceramente por la primera hipótesis...






Con Roberto de Real Dreams, quie tuvo la amabilidad de esperarme en meta para hacerme entrega de unos obsequios



jueves, 20 de septiembre de 2012

Un doble reto para la Maratón del Mediterráneo 2012: deportivo y solidario

Mi sueño desde que empecé a correr en 2007 ha sido conseguir bajar de 3 horas en una maratón. Lo tengo cerca, logré 3:03:47 en la competición de 2011, quedando además el segundo de mi categoría. Parece muy cerca para un profano, sí, pero los que nos dedicamos al running sabemos que esos 227 segundos son todo un mundo. En ésta que será la novena maratón de mi vida quisiera hacer mi primer intento de romper la barrera de las 3 horas. La verdad, hasta poco antes de la salida no sabré si estoy preparado para conseguirlo, influyen multitud de variables (entre ellas, ¡que soy un año más viejo!)…

Porque este reto es apasionante para mí, porque si me preguntaran qué soy o qué quiero ser respondería sin dudar “maratoniano”, quiero unirlo a un reto no deportivo, sino solidario: recaudar fondos para una causa justa, para Cáritas. Una marca atlética no es nada – aunque lo puede ser todo cuando cruzas la meta -, pero aunque no la consiga, me sentiré muy feliz si llego a la “meta solidaria”. Y lo bueno de este reto solidario es que, aunque no consiga la “marca” propuesta, cada “metro” recorrido será útil a mi causa. A la causa justa de Cáritas.

¡Ayúdame a conseguir mi doble reto! Ven a animarme si puedes el 21 de octubre al Maratón del Mediterráneo (Castelldefels – Gavà) y, vengas o no, haz una donación a mi causa


http://www.migranodearena.org/antonibaltar1










jueves, 23 de agosto de 2012

Running in Paris

He pasado recientemente una semana en París con mi familia. Aunque ya había estado anteriormente 2 veces en la ciudad de la luz, nunca la había contemplado con ojos de runner. Por eso me preparé especialmente para la tirada larga que me tocaba realizar el domingo 22 de julio. El miércoles y jueves anteriores mi recorrido fue corto: 10 km de carrera contínua suave el primer día,  y 11 km el segundo día ( 3 km de calentamiento, 5 km de fartlek, 3 km de enfriamiento). El sábado descanso, y el domingo el "gran día". Ya antes de emprender el viaje, proyecté sobre el papel un recorrido al borde del Sena, pasando por lugares emblemáticos de París (Tour Eiffel, Notre Dame, Tulleries, Place de la Concorde, Champs Élysées, Arc de Triomphe). Serían 14 kms de ida, y con la vuelta, 28 kms. Gran kilometraje para ser únicamente mi 3ª semana del ciclo de 16 de preparación para la Maratón del Mediterráneo, pero bueno, el entreno previsto era de 24-28 kms, no se salía del rango. La cosa pintaba muy bien sobre el mapa:





En mis paseos y entrenamientos de los días previos, ya  había recorrido, bien caminando o corriendo, los tramos entre el km 1 y hasta casi el 8, y entre el 10 y el 12. Más o menos ya tenía previstas las posibles contingencias. París es una ciudad de mucho tráfico, pero siendo domingo y cerrándose por ello algunas vías a los vehículos, esperaba tener un recorrido más o menos tranquilo. Eso sí, había un evento que podía alterar considerablemente mis planes: y es que amigos, este domingo 22 de julio era el final del Tour de France...

Salí temprano, pocos minutos después de las 8 de la mañana, del apartamento que habíamos alquilado en Vaugirard, en el arrondissement 15º de París, en plena Rive Gauche del Sena. Este es el distrito más extenso y más poblado, pero el barrio donde estábamos era un lugar muy tranquilo y agradable, y además con la estación de metro justo enfrente del apartamento; Ese era el punto de partida de mis carreras. El objetivo de hoy era correr 28 kms en algo menos de 2 horas y media. 



El punto de salida y llegada de mis entrenamientos parisinos

París es una ciudad de mucho tráfico, y por ello el domingo es un gustazo salir a correr, cuando esos vehículos que son los auténticos dueños de las ciudades actuales, imponiendo su ruido y contaminación, se retiran a sus garajes y dejan las calles para sus legítimos propietarios, los ciudadanos. Por cierto que en París abundan los puntos de recarga de coches eléctricos, y los domingos se cierran determinadas vías - por algunas tuve el placer de correr - y se reservan a paseantes, corredores, patinadores y ciclistas. Gran iniciativa, de la que deberían tomar nota al sur de los Pirineos...



Bien, voy a un ritmo aproximado de 5' el km. Al principio del recorrido me encuentro con diversos controles policiales ; era de esperar, teniendo en cuenta el Tour. De todas formas, mi marcha no se ve interceptada, así que puedo llegar a la isla de Sant Louis, bordeando el Sena, sin ningún problema. El día es agradable y soleado, y la temperatura cercana a los 20º, soportable. Siento una sensación tan cercana a la felicidad que si llevara encima un móvil - sólo lo llevo para correr algunos días de invierno, dentro del cortavientos - llamaría a todos mis amigos runners para compartir con ellos estas emociones.



Cruzo ya la isla, y me voy a la otra orilla del Sena. Cruzo por delante del Louvre  - es mágica la sensación de cruzar por debajo del arco - para enfilar las Tulleries. Entro en los jardines y paso por debajo del mini-arco de triunfo; es más o menos el km 11 de mi recorrido. Y poco después, empieza la "aventura": me encuentro cerrada la puerta de las Tulleries, la que desemboca en la plaza de la Concorde. ¡Maldición! Giro a mi izquierda buscando una salida lateral, pero ésta no existe. Vuelvo hacia atrás hasta más o menos la mitad del parque, lo cruzo transversalmente para salir por la parte norte. Ahora parece que se resuelven mis problemas; veo vallas en la acera y un grupo de corredores y parafernalia ciclista, pero puedo correr hacia la Concorde. Otro contratiempo, un tapón de turistas me impide el paso, he de desandar mi camino. Paro y le pregunto a un policía por dónde ir. La solución no es tan difícil, bordeo finalmente las Tulleries por su cara sur, a orillas del Sena. Y por ahí sigo, hasta que por fin puedo intentar acceder a los Champs Elysées...

Así me encontré los Champs Elysées: cortados "para mí"

Y ahora viene el momento glorioso del recorrido, por el que habrán valido la pena todos los desvíos e inconvenientes. Estoy en el tramo de la avenida que lleva al arco de triunfo, punto en el que iniciaré mi regreso a casa. Decido situarme en el centro de los Champs Elysées, cortados al tráfico. Me doy el gustazo de correr en solitario hasta el Arco. Sí, momento triunfal :-) Ahora emprendo el regreso. Este iba a ser el km 14, pero con tanta vuelta y rodeo, son casi 17 kms... Empiezo a acelerar el ritmo, aprovechando la bajada. En eso que aparece un coche de policía, que me hace señas para que me haga a un lado. Así procedo, pero algunos metros más adelante aparece otro policía que me parece interpretar que desea que salga de la zona vallada y me vaya a la acera. Me hago el loco, pero oigo a mi espalda unos gritos; es el agente. Le hago gestos de disculpa y como "buen chico" me voy a la acera. Pero bueno, ya he corrido por el centro de los Champs Elysées, que me quiten lo bailado...

Por cierto, los Casi 6 kms que haré de más supondrán como una media hora de retraso sobre mi hora de regreso prevista. No quiero que se inquiete mi familia estando en una ciudad extraña, así que a correr más... Calculo que consigo ritmos de 4:45 /km, o por ahí.

Más o menos, el recorrido real


El regreso no tiene más historia. Es una recorrido llano, muy agradable, aprovechando algunos Quais cerrados al tráfico. Cuando estoy casi en casa, ya he recorrido unos 30 kms, pienso que no me costaría nada hacer un total de 42 kms y completar un maratón no oficial. No tiene ningún sentido, pero hubiera sido curioso. En todo caso, como me falta el tiempo, no hago locuras y sigo hasta el apartamento. Llego en 2 horas y 48 minutos. El recorrido ha sido de entre 32,2 y 33 kms, una buena paliza. Pero el recuerdo que me llevo, inolvidable



jueves, 17 de mayo de 2012

Héroes y villanos (3:07:46)

(34ª Marató de Barcelona, 42,195 km, 25.03.2012)


Estoy en el cajón de salida de esta que será mi octava maratón. Según una exhaustiva hoja de cálculo que mencioné en su día, en la que analizo un sinfín de predictores de marca de maratón en función de resultados recientes en Media Maratón y 10.000 m, me cabría esperar una marca ligeramente por debajo de 3:07:00. Pero ya tengo decidido intentar 3:03:30. Es un bonito número, y no me gusta resignarme a tener como objetivo una marca inferior a la que acredito (3:03:47). Por cierto, se nota que este año la participación es enorme (más de 19.000 inscritos, de los que acabamos 16.013) porque en el metro hemos venido como sardinas. Realmente peor, porque como diría un castizo, las sardinas van acostadas y nosotros de pie.


En el primer cajón de salida, cerca del centro de la imagen
En la salida me encuentro con Enric Ribera, al que comunico mi objetivo y decidimos salir juntos. Para mí es una gran ayuda salir acompañado de alguien con tanta experiencia y calidad. De todas formas sé que nuestra excursión durará poco, porque Enric querrá tirar más fuerte. En efecto, cuando acabamos de pasar el km 3 Enric me sugiere seguir a un grupo del club Corredors.cat, que llevan un buen ritmo, pero declino la invitación.
Enric se va y yo llego al km 5 a un ritmo promedio de 4:20 el km, que es justamente el necesario para cumplir el objetivo. Puesto que el recorrido hasta aquí ha sido en subida, es un muy buen parcial.

A esta altura me encuentro a Klaus Calvo, otro excelente corredor de fondo que acredita en su currículum mi anhelado sub 3h. Me comenta que sale de una lesión importante, así que hará sólo 10 kms. Le dejo y pa’ lante me voy. Es una bajada hasta el km 10, que aprovecho como es mi costumbre. Firmo un parcial en los últimos 5 km a ritmo de 4:10, llegando en 42:31, con lo que ya tengo un colchoncito de tiempo, ya que proyectaba llegar en 43:20.

Hasta el km 14 es un tramo peligroso, porque transcurre en una zona llana, la Gran Vía, con bastante público (por ahí me anima Henar, que viene a ver a Gonzalo, del que hablaré después), por lo que hay que procurar mantener el control y no dejarse llevar por la euforia que se siente a estas alturas de carrera, momentos en los que uno se siente poco menos que un semidios, y fantasea con la posibilidad de pulverizar la propia marca. Lo malo es que el maratón empieza de verdad en km 32, al igual que la Champions League empieza en cuartos de final, hecho del que los seguidores del Real Madrid han empezado a darse cuenta la pasada temporada… (¡Uy, perdón , que la política de este blog es no hablar de fútbol!). Del 14 al 15 subidita por el Paseo de Gracia, y en llegando al 15 mantengo mi buen ritmo, he hecho los últimos 5 km a 4:19.


Poco después del km 16 recibo los ánimos de mi esposa e hijas, y después de pasar por la Sagrada Familia me adentro en uno de los tramos que menos me gustan de esta maratón de Barcelona, ascender por la Avenida Meridiana hasta llegar a la Media Maratón. Para rematar la jugada, hacia el km 18 empiezo a notar un roce de la camiseta en mi axila derecha. Es una camiseta ASICS Top Impact Line superligera, comodísima, que transpira a la perfección, no acumula sudor y que, en una palabra, es una virguería. Con ella corrí mi anterior maratón sin ningún problema, al contrario, agradecido por su liviandad. Pero todas estas bondades no quitan que haya que aplicarse vaselina en los lugares clave para evitar rozaduras, y es obvio que me la he aplicado mal. Por un instante pienso en la posibilidad de quitarme la camiseta, atármela a la cintura, y seguir con el torso al aire. Desisto de tal posibilidad, no quiero ir “indocumentado”, sin el dorsal a la vista. Así que se me ocurre una solución de emergencia. De momento, paso por el avituallamiento del km 20 y doy un par de manotazos para agarrar sobres de gel enérgético. La ansiedad me ha podido; he pillado como 8 sobres, suficientes para al menos una maratón más. Así que a algunos de los niños del público les obsequio con ellos. Otros los guardo de reserva. Ah, parcial realizado a ritmo de 4:16. Exagerado. Es ritmo de maratón en 3h, y encima con 2 kms de subida. Paso el medio maratón con el tiempazo de 1:30:16, cuando el objetivo era de hacerlo en 1:31:45.

 Y ahora toca entonar el “mea culpa” y reflexionar aquí en voz alta… … En la maratón de Barcelona, suelo realizar bastante peor la segunda mitad que la primera; mi ritmo es entre un 4% y un 5% más lento. Esta caída la suelo achacar a la mayor dificultad de la segunda parte del trazado, porque en la maratón del Mediterráneo, completamente llana, apenas caigo un 1%; incluso en una ocasión logré correr la segunda media más rápido que la primera.

Después del km 16
Estos hechos me hacían pensar que en Barcelona necesitaba un colchoncito de tiempo en la primera media para compensar mi previsible caída en la segunda parte; pero después de esta maratón, mi quinta en BCN, creo que la lectura debe ser otra: mi rendimiento cae en la segunda mitad porque realizo la primera a un ritmo demasiado alto. Como pienso correr bastantes más maratones – de hecho confieso públicamente que mi objetivo es cumplir 100 años y correr una maratón a esa edad -, tengo tiempo para experimentar. Así que voy a prometer públicamente que en mi siguiente maratón en BCN correré hasta la media maratón al ritmo promedio objetivo, ni más, ni menos…

Ya estoy cerca del km 24, probablemente la parte menos atractiva del recorrido. Llana, pero con escaso atractivo visual y poco público. Toca hablar del público: este año se ha multiplicado. Claro, un corredor atrae a amigos, familiares… Y como en 4 años se ha duplicado el número de atletas, los espectadores se han multiplicado, además favorecidos por un bonito día, quizá excesivamente cálido (no lo digo como excusa). Lo malo es que el público se ha masificado, y ha llegado gente que no es del entorno habitual del atletismo. Ahora han llegado ya los empujones, las prisas, en ocasiones falta de educación, para conseguir un lugar privilegiado desde el que saludar a tu ser querido, ignorando que probablemente ese ser no aprobaría esa conducta, él no me empujaría jamás para abrirse paso en la carrera y sin embargo su hijo mayor sí se pone delante de mi hija pequeña, que había llegado antes , y le impide ver a su papi… Extraña es la gente que, con picarescas y argucias varias, pretende sacar con malas artes “ventaja” sobre los seguidores de otro corredor, porque paradójicamente van allí a vitorear nuestro esfuerzo, deportividad, disciplina, entrega…


Dicho esto, en el km 24 echo mano de la solución de emergencia que urdí hace kms: me aplico gel energético sobre las heridas de mi axila. Algo alivia, a cambio de “empastifarse”, es decir, pringarse la mano de ese material dulce y pegajoso. Se me pegan los dedos entre si, así que al llegar al km 25 me tiro todo el agua en la mano. Mi ritmo sigue siendo muy preciso en estos últimos 5 kms, he ido a 4:19. Ahora vamos a subir y bajar un tramo de la Diagonal. Habitualmente es aburrido, pero este año hay mucha animación y público, de manera que llegando al pico donde giramos 180º y emprendemos la bajada, la gente no cesa de aplaudir, vitorear, y se acerca a nosotros tanto o más que los espectadores de ciclismo en los puertos de montaña. Les hago gestos para que se aparten un poco, que están estrechando demasiado el circuito.

Llegamos al km 30, donde aprovecho para untarme la axila con tanta vaselina que si alguien hubiera intentado agarrarme, le hubiera sido mucho más sencillo cazar una anguila. A todo esto, me ha aparecido una ampolla en el pie derecho, a pesar de mis queridísimas y más que testadas zapatillas mixtas ASICS Sky-Speed, y unos calcetines técnicos de la misma marca. No he sido capaz de mantenerme en el ritmo requerido de 4:20, y me he ido a 4:24. En cualquier caso, mi tiempo es de 2:08:57, llevo 1:31 de colchón sobre mi objetivo. Lo malo de los colchones en maratón es que es difícil y costoso crearlos, y muy sencillo dilapidarlos… Ya en el km 31 soy consciente de que me estoy dando con el muro. Ese paseo litoral que siempre se me atraganta, me está castigando. La verdad es que intuía que algo no iba bien desde el km 25; me estaba resultando imposible seguir al ritmo de 4:20. Lo que ignoraba es que el golpe iba a ser tan duro…

Llegando
Así que del 31 al 35, llegando a la parte trasera del Parc de la Ciutadella, me quedo anclado en un ritmo cercano ya al 4:40. El parcial  es malo, pero aún permitiría conseguir el objetivo, ya que me quedan 25” de margen. Lo malo es que ya soy consciente de que me será imposible no ya remontar, sino siquiera mantener este ritmo penoso. Paso bajo el arco de triunfo con una sensación totalmente opuesta a la victoria (además luego supe que mis nenas estaban aquí para animarme y no me pudieron ver, qué pena). En otras ocasiones me funciona muy bien lo que me gusta llamar “switching”: consiste en reconocer con rápidez la evidencia de que el objetivo principal ya no es realizable. A continuación se elabora en segundos el “duelo psicológico” por el “fracaso” – entre muchas comillas, porque acabar un maratón jamás supondrá un fracaso, ni mucho menos - y, sin tiempo para lamentarse, se pasa al siguiente objetivo. En mi caso el segundo objetivo es la consecución de marca personal. En este caso sólo distaban 16”, así que hay que pasar a otro objetivo gratificante. Está claro: conseguir mi mejor marca en la maratón de Barcelona. Es 3:08:45, realizada el año pasado. Para lograrla aún tengo margen…
En estas estamos cuando recibo los ánimos de mi pupila Marta, que viene a animar a Ferran - del que también hablaré después - pero yo siento que me arrastro por el asfalto. Es curioso, miras tu cronómetro,  luego ves los videos y constantas que sí, que corrías; es más, un no-atleta igual se ahoga corriendo a esa velocidad durante 5 minutos. Pero tú sientes que tus pies apenas se levantan del suelo.


Penúltimo esfuerzo
Recién pasada la Plaza Catalunya alguien detrás de mí grita: “¡Toni! ¡Baltar!”, y hasta el día de hoy aún no se quién era. Se lo agradezco, porque sólo el público permitió mi llegada a meta sin dejar de correr. A esto que se ponen a mi altura dos viejos conocidos: Toni De Las Heras y Esteban Arauzo, haciendo el segundo de liebre del primero. Casi me enfado al ver a Toni, y le digo “¿tú que haces aquí?”, porque pensaba que en esta carrera iba a hacer su primer intento de sub 3h. No, se había marcado 3:05 como objetivo. Les pregunto a qué ritmo van, me dicen que a 4:30 y yo, mísero de mí, en tono lastimero me veo obligado a echarles y animarles a que continúen sin mí, que no puedo seguirles, que llevo un rato atrapado en un 4:45 que va a peor… Se adelantan. Finalmente Toni firma 3:04:54, que para ser su segunda maratón es una magnífica, excelente, marca ( su potencial actual lo taso en al menos 2:55, pero matemáticas y maratón, aunque me pese, a veces eligen caminos divergentes). Ah, el amigo Enric Ribera sufre un “murazo” similar al mío, y después de ir muy bien hasta poco antes del km 30, logra al final 3:04:23, lejos de sus marcas recientes alrededor de 2:55, pero muy buena teniendo en cuenta que venia tocado).

Toni De Las Heras
Llego al km 40, Colón, a un ritmo promedio de 4:55. Lamentable.  Y ahora viene una de las peores novedades del recorrido de este año: 2 km y 195 metros de interminable subida hasta la meta. A poco de iniciarla, noto un extraño pinchazo en el cuadríceps izquierdo. Esa sensación es nueva para mí. Siento una fuerte tentación de dejarlo todo, ponerme a caminar. Pero el público, maravilloso, me lleva adelante. Es tan emocionante escuchar como completos desconocidos gritan tu nombre y te dan ánimo: “¡Venga Antoni!”… Dan ganas de pararse y abrazar a esas personas que tan generosamente te prestan su aliento como si fueras su hermano o amigo de toda la vida. Por eso y mucho más, AMO EL MARATÓN.

Enric Ribera, en la recta de meta
Ahora sí que tengo la sensación de ir reptando, qué mal me siento. Me duelen las piernas, lo estoy pasando francamente mal. Ya no puedo ir ni a 5 el km. Me siento como si estuviera haciendo un trote de enfriamiento. Lento, cansado… No paran de adelantarme corredores, es un aluvión. Obviamente no los contaba, pero luego al ver la clasificación y los parciales compruebo que en escasos 2 kms y 195 m me han adelantado 84 atletas. Vamos, que cada 100 metros me han rebasado cuatro corredores. Penoso. Por si me lee algún profano, la pena no está, ni mucho menos, en perder posiciones en la clasificación. Lo terrible es la constatación de que tu ritmo se viene abajo, abajo…

Llego a la recta de meta, apenas 200 metros. Veo que conseguiré mi mini-objetivo de mejorar ese 3:08:45, pero me quedo con sensación amarga. Es otra de las villanías de este maratón. Aparece a mi lado, como salida de la nada, una corredora fresca como una lechuga, vestida de negro, y con unas orejitas postizas de conejo. Al ser una chica, me roba los ánimos del público, que se focalizan en ella. Seguramente no saben, como yo sospecho, que esa mujer no ha hecho el maratón ni de coña. Más cuando luego me dicen que ha entrado gente con dorsal en el metro de Arco de Triunfo, para aparecer probablemente en la meta, con esas orejitas. Orejitas que aparecen en otros tramos del maratón, llevadas por otras personas. Es cuando pienso que se pasan dorsales, se toman esto como un juego, y es cuando yo entro en meta exhausto, con cierta tristeza por no haber logrado mi objetivo, y con rabia porque compartiré mi imagen en la llegada con alguien que ha hecho de esto un juego burlón, cuando para mí el maratón es ahora mismo como una filosofía de vida. Por eso me esfuerzo lo necesario para que esa orejitas entre lo más alejada posible de mí.

Entrando en meta, a la izquierda. La "orejitas" detrás, a mi derecha
No me gusta ya el folklore en maratón. Que se disfrace la gente, bueno, si te empeñas… Pero eso de “maratón de relevos”, entrar y salir del metro, incorporarse por el morro en mitad del recorrido, y esa costumbre de entrar en meta con niños colgados del cuello o cogidos de la mano, cada vez me gusta menos. Puedo entender que se sienta el deseo de hacerlo – yo mismo he pasado por esa tentación, en la que no he caído -, pero eso es folklore, no atletismo. Seamos serios. Cada vez que somos cómplices de una demostración folklórica de esta índole, desprestigiamos lo que hacen aquellos que se lo toman – nos lo tomamos – en serio. Lo siento, pero a mí maldita la gracia que me hace entrar en meta destrozado, con un tiempo excelente para mi aún escasa veteranía pero avanzada edad para el deporte, y que salga a mi lado en la foto una tipeja disfrazada o una anciana que se ha empeñado en correr los últimos 50 metros de esta competición…

El Diploma
Cruzo la meta en 3:07:46. Ha sido mi mejor marca en Barcelona y mi segunda mejor marca personal. Sin embargo, sin duda ha sido la maratón en la que más he sufrido y en la que peor lo he pasado. Pero eso son reflexiones posteriores… Me abrazo con Toni y Esteban, al que tengo que pedirle que me abra la botella de isotónica porque no tengo fuerzas, y celebramos la marca de Toni y mi sub-marca. Acabar un maratón es una proeza. Hacerlo sin detenerse es una heroicidad, y en los tiempos en que lo hemos acabado, a nuestra edad, tan razonablemente cerca del 2:59:59, es una animalada. Somos héroes, coño. HÉROES. Querramos ser héroes, intentemos ser héroes y, no nos cabe otra, toleremos y soportemos a los villanos…


¡Susto al verme la camiseta ensangrentada! Por fortuna, no lo era; se trataba de Blood Orange de Powerade 

Epílogo: Mi colega Oriol Riba ha tenido la mala pata de sufrir una grave lesión, que le ha impedido finalizar la prueba, retirándose entre los kms 15 y 20. Han pasado casi 2 meses y sigue sin poder correr. Como David Rubio, que aún está en recuperación. Espero que pronto volváis al asfalto. Otra "cruz" en esta colección de monedas: el excepcional mediomaratoniano Marc Cornet, que en la 1/2 de BCN logró un magnífico 1:25:16, que debería permitirle maratón en menos de 3 horas, se ha de conformar con un sub 4h (3:59:48), y sus eternos problemas de calambres. Yo sufro con estas cosas, Marc. Cuando veo a quien tiene el potencial y la motivación para lograr una gran marca, y por circunstancias extrañas, no es posible. M'ofereixo a preparar-te jo personalment l'entrenament per la propera marató. Anem pel sub 3h! :-)

Marc Cornet

Las "caras" son: la primera para Gonzalo Dopereiro, que en su primera maratón logra 2:53:56. Excepcional. Venía con unos magníficos 1:24 en la media maratón inmediatamente anterior, pero por su inexperiencia en esta prueba yo hubiera apostado por una marca más modesta, entre 3:03 y 3:05. La marca es extraordinaria. ¡Mi enhorabuena, Gonzalo!

Gonzalo Dopereiro

La segunda "cara" para Ferran Moron, 3:41:04 en su primera maratón. Y antes de que me diera tiempo a escribir la crónica, ya ha corrido la segunda. Poc a poc, amic! :-)





viernes, 9 de marzo de 2012

Mi primer sub 1:28 en Media Maratón (1:27:24)

(22ª Mitja Marató de Barcelona. 26.02.2012. 21,097 km)





Después de la ola de intenso frío que ha recorrido la península durante las últimas semanas, se agradece la subida de temperaturas. Por cierto, aprovecho para decir aquí que en los medios se emplea con demasiada alegría el adjetivo "siberiano" para referirse a las bajas temperaturas. La reiteración ya cansa. Y aún peor es cuando se habla de "ola de frío siberiana", en femenino, con lo que la nacionalidad se le adjudica a la ola, no al frío. La verdad, ignoro de qué características diferenciales gozan las olas del océano glaciar ártico, y sospecho que quien emplea el término, menos aún.


Hecha esta defensa del buen uso del lenguaje, y ya que estamos hablando del frío, os cuento que salgo de casa con mis cascos puestos escuchando al genial músico finlandés conocido como Jimi Tenor, y que gusta de usar gafas al menos dos tallas más grandes que la suya. No me ha defraudado ninguno de sus originales trabajos, un cocktail sorprendente y eficaz a base de jazz, electrónica, funk... En este día de febrero está sonando "Organism".






Una vez llego a la línea de salida la música vuelve a ser protagonista, y veréis por qué. Antes tengo que decir que la organización - la misma empresa que organiza la Maratón de Barcelona - , por algún extraño motivo del que francamente no encuentro ni una sola ventaja, aparte de ahorrarse voluntariado, dispone a los corredores en únicamente 4 cajones de salida. Siendo los inscritos 12.500 , la parquedad en cajones me parece un acto irresponsable ( en efecto, en la salida hubo bastantes corredores que tuvieron problemas para accedar al lugar de salida que tenían asignado). Además, ahora que se está extendiendo la sana práctica de situar a los atletas en función de la marca que tienen acreditada en la distancia, esta organización opta por la auto-declaración, con el riesgo que ello conlleva. El año pasado hice "trampa" y me situé en el cajón sub 1:24, y este año había decidido ser "legal". Decisión de la que me arrepentí demasiado tarde, ya que el mío era un cajón de sastre, para tiempos previstos entre 1:24 y 1:40. O sea, tenía que compartir cajón con corredores que iban a hacer esta carrera a un ritmo sólo un pelín más rápido que el mío de tirada larga de 30 kms, cuando se acerca la maratón...

Siento el máximo respeto por las capacidades de cada uno, y en todo caso, todos los populares somos insignificantes comparados con Abel Kiriu, que se apuntó el triunfo con 1:00:28, o sea, corriendo a 2:52 el km, velocidad brutal a la que un servidor podría hacer, como mucho, 8-10 series de 800 metros, con sus correspondientes 3' de recuperación entre cada una de ellas (la verdad, dudo que llegase a la octava). En fin, lo que se trata es de que todos corramos a gusto, sin molestar ni ser molestados. Y la única vía para lograr eso es trabajar con marcas acreditadas y más cajones. Para una carrera de más de 10.000 participantes, opino que se precisan al menos 6 cajones (En la Cursa de Bombers ponen 8, para 20.000 participantes. A mi juicio la carrera mejor organizada de las que se celebran en Barcelona).


Total, que para asegurarme salir cómodamente, ya que busco mejorar mi marca personal, no queda otra que ser puntual, y situarme en la primera linea de mi cajón, que es el segundo. Decidí el día anterior hacer todo el calentamiento dentro del cajón, para no perder tiempo. Claro que me pasé quizás un poquito, ya que de los 11.000 y pico atletas que tomamos la salida, fui EL PRIMERO en situarse en la salida. Y cuando ya había realizado mi calentamiento, el DJ pincha una canción de los 90 que yo no conocía, y que daba una marcha y unas ganas de bailar imparables. Por suerte mi decente inglés me sirvió para recordar la letra del estribillo, y descubrí así esta bomba de hip-hop ragga que estuve escuchando el resto del domingo una y otra vez. Señores, con todos ustedes, A Tribe Called Quest y su magnífico I LEFT MY WALLET IN EL SEGUNDO (VAMPIRE MIX)



I Left My Wallet In El Segundo- Tribe Called Quest (Vampire Remix) from VIDEO DJ TOM LAROC on Vimeo.


http://vimeo.com/20381119

Faltaba aún un rato para la salida, y se puso a charlar conmigo un veterano voluntario, que respondía al nombre de Genís y que me aseguró haber sido corredor y voluntario olímpico. Me miró misteriosamente y me dijo: "tu faràs 1:27". Aluciné, porque ese es el objetivo que me había marcado en la salida, pero desde luego no se lo había comentado a este hombre. Le pregunté cómo había llegado a ese pronóstico, y me dijo que ya llevaba muchos años en el mundillo, y por varios detalles, podía hacerse una idea.


Pues venga, suena el pistoletazo de salida, que creo recordar da un teniente de alcalde - Jordi Hereu era poco deportista, pero en honor a la verdad, el alcalde peor peinado de la historia de Barcelona no se perdía ni una salida - , y pa'lla que vamos. Y una vez más, y nunca lo entenderé, a pesar de salir de los primeros me veo rodeado durante unos instantes por un grupo de gente que por algún extraño motivo salen del cajón sub 1:24, cuando alguno de ellos dudo que consigan esa marca ni acortando 6 kms el circuito. Quería salir explosivo, cerca de 4:00 /km para hacerme con un colchoncito de tiempo, pero bueno, el primer km sale a 4:06 /km, que tampoco está mal.

Los primeros 5 km los hago a un ritmo de 4:07, bien, y los siguientes 5, hasta el km 10, me salen a 4:04. Total, que me planto en el km 10 en 40:56, 3 segundos más rápido que en mi última competición de 10 km, fresco como una lechuga a un ritmo promedio de 4:06 que, de poder mantener, me permitiría no sólo bajar de 1:28 sino de 1:27. Durante algunos kilómetros fantaseo con esa posibilidad, la de "saltarme una estación" y firmar un sub 1:27, cuando nunca lo había conseguido todavía sobre 1:28, crono en el que me sentía anclado, ya que mis 4 últimas medias maratones las había realizado en una horquilla entre 1:28:16 - mi anterior marca personal- y 1.28:40.




Hacia este punto de la carrera, al encontrarme bien de pulsaciones - por debajo de 170, que es el 88% de mi Frecuencia Cardíaca Máxima - decido improvisar una táctica. Y es que amigos, los que me conocéis un poco seguramente sabréis que soy una especie de "robot latino". Es decir, por un lado me encanta realizar todo tipo de cálculos y simulaciones de marcas, incluso en plena carrera, y soy en general académico y ortodoxo tanto en el mundo del atletismo como en el de la coctelería, pero por otro siempre me gusta dejar algún cabo suelto y espacio para la improvisación. Y se me ocurre lo siguiente: Intentar mantener este ritmo o incluso algo más elevado, a condición de no sobrepasar las 174 pulsaciones, 90% de mi máxima. Eso sería una señal de empezar a sobrepasar el umbral anaeróbico, y por tanto peligraría el ritmo. Me digo, si cuando llegue al km 15-16 entro en el umbral ya no importa, podré aguantar. Pero es peligroso entrar antes de ese punto.


El plan se cumple más o menos bien, aunque del 10 al 15 mi ritmo decae ligeramente, siendo 4:09 /km como promedio. El acumulado aún es excelente, promedio de 4:07, que de mantenerse hasta el final, me llevaría a conseguir bajar de 1:27. El problema es que a partir del km 15 no consigo mantenerme elnritmo de 4:07. Estoy empezando a caer, a quedarme "atrapado" en ritmos cercanos a 4:15, que me están lastrando. Por cierto que me molesta muchísimo ver la cantidad de recortadores que hay en este nivel. Incluso alguno de ellos luce la camiseta promocional de la Maratón de Barcelona 2012. Es un detalle muy feo que alguien que de alguna manera tiene relación con la organización emplee tan antideportiva táctica. 




A mí en general, los recortadores me motivan. cuando soy sobrepasado de esa forma, inmediatamente voy a la caza del infractor y me pongo delante de nuevo. Aquí estos amigos de la mejora de crono de forma fraudulenta hicieron su agosto, pues en el recorrido había bastantes curvas y aceras anchísimas, con lo que en cada recorte ganaban decenas de metros. Sería curioso comprobar con GPS como alguno no debió llegar a 21 kms en total... No pude contenerme y en voz alta mencioné la gran cantidad de "Marianos" y "Arturs" que estaban participando en la Media Maratón... Ah, tambíen charlé con un miembro del equipo con el simpático nombre "Maimacanso" (nunca me canso), y le dije que se me ocurría crear un equipo con un nombre por el estilo "Mainoretallo" (nunca recorto).


Quizás ese malgaste de demasiada saliva y energía mental en ocuparme de esos poco legales corredores - que, como dice mi suegro, "es como si se hicieran trampa a sí mismos haciendo un solitario de naipes" - ha sido un error, porque no hay manera de ponerse en el ritmo que me gustaría. En el km 19 ya empiezo a ver que no voy a poder bajar de 1:27, lo cual es patente en el km 20, en el que me presento con un parcial en los últimos 5 km de 4:14 /km. Entonces este robot latino cambia su chip latino por el germánico, y me digo: "Amigo, estás ganando este partido por 1-0. Has generado ocasiones y has jugado bien, pero a estas alturas del partido, si sigues intentando marcar el segundo gol, a lo mejor te sorprenden en un contraataque y te empatan a 1, con lo que se te va a quedar una cara de tonto terrible". Traducido en términos atléticos, si hago un intento desesperado por bajar de 1:27 me puedo encontrar con que pincho y ni siquiera hago marca. Así que decido tomármelo con calma, no cediendo ritmo, pero sin forzar.



Llegando ya casi a meta veo a mi pupilo David Rubio entre el público. Me da tanta pena que haya tenido que abandonar la carrera que estoy a punto de pararme y todo. Me anima, y me parece oirle decir "estás aflojando" - en realidad era "vas muy bien" -, así que me concentro en no perder velocidad, pero tampoco hago nada por evitar que me adelanten varios corredores. Ya tengo la marca en el bolsillo, y no quiero tener otra desagradable sorpresa como en 2010, cuando me lesioné a falta de menos de 400 metros. Cruzo la meta en 1:27:24, lo que supone una mejora de mi marca de 52", no está nada mal! 772 absoluto de los 10.749 atletas que han finalizado la prueba, y 388 de mi muy amplia categoría, corredores masculinos que en 2012 cumplen entre 37 y 51 años.



Entrando en meta índice en alto, mi ritual cuando hago marca personal, en homenaje el gran Ben Johnson






Mi gran colega Oriol Riba acaba en 1:33:02, con una carrera también ligeramente en negativo. El ya está en la categoría de los más veteranos, y consigue un magnífico 72º puesto, pero con un crono un poco alejado de sus mejores registros.  Otro colegui de gym, Ferran M., logra 1:34:39, en una carrera también de más a menos. Es muy buen resultado de cara a su primera maratón. Con ese crono puede aspirar legítimamente a conseguir bajar de 3 horas y media en maratón, que es su objetivo. Pero no hay que confiarse nunca, el maratón es el maratón... Con 1:33:38 en mi primera media maratón, 3 semanas después conseguí 3:30:03 en el que también era mi primer maratón, BCN 2008.

Oriol Riba

Cierro el turno de menciones con mis monstruos favoritos, Esteban Arauzo y Toni De las Heras. Estos sensacionales atletas , especialistas en el arte del split positivo - lo digo con cariño - han firmado dos sensacionales marcas. Esteban, con 1:22:49, es el 377 absoluto y 180 de mi categoría. Eso sí, salió como una bala, los primeros 5 kms los corrió a la supersónica velocidad de 3:50 /km, y tuvo que acabar al final a 4:03 /km, ritmo mucho más "terrestre". Toni realizó una carrera similar, empezando a 3:51 /km y acabando a 4:02 /km, con un crono de 1:23:17 que le situó el 411 de la general, y el 197 de la categoría.

Esteban Arauzo. pasando por la mitad de la prueba










Toni De Las Heras, elegante zancada y poco discreta camiseta del CA Running
Bueno, ya queda poco para la maratón. Dispongo de un Excel que algún día enviaré a quien me lo pida cuando lo tenga perfeccionado, en el que he recopilado decenas de predictores que estiman la marca de maratón en función de las más recientes marcas en 10 km y/o media maratón. He estado trabajando con ella, discriminando los predictores que mejor funcionan conmigo, y veo que me muevo en una horquilla que me lleva de 3:02:22 hasta 3:07:58; siendo realista, más cerca de la segunda cifra que de la primera. Aún no me noto preparado para el asalto al 2:59:59 - eso me lo reservo para Mediterráneo 2012, en octubre - , pero tampoco quiero resignarme a no ir a por marca personal. Así que intentaré 3:03:30, que es un bonito número. Eso sí, el año pasado en Barcelona logré 3:08:45, y cualquier mejora de esa cifra debería considerarse eun gran éxito ( y más ahora que sabemos que el recorrido es distinto al del año pasado, y ma´s lento sobre el papel, con un temido final recorriendo el Paralelo al completo hasta la meta). Pero "necesito" acercarme al sub 3, para sentir que lo tengo a mi alcance...





El Diploma

Y nada, dedicar mi marca y estas lineas a mi amigo y pupilo David Rubio, al que le deseo una pronta recuperación de su lesión. Es una pena, estaba llevando muy bien el ciclo de entrenamiento, cumpliendo con las sesiones, en los ritmos previstos y moviéndose en un muy buen rango de pulsaciones. Ha tenido que decir adiós a su primer maratón. Lo intentaremos de nuevo el año que viene, David!





http://www.youtube.com/watch?v=PRjGbKDkpv8&feature=youtu.be