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"Una mala carrera es un buen entreno". Nacho Cáceres


jueves, 9 de febrero de 2012

Tres Graves Errores



Hoy rompo mi largo silencio en el blog para relatar una experiencia reciente, que podía haber acabado bastante peor de lo que relataré. Mi objetivo es pedagógico: que los runners que me lean eviten los errores que he cometido...


Todo empezó el 15 de enero, durante la disputa de la 1/2 Maratón de Sitges. Hacia el km 18, ya cerca de la meta, empecé a notar como se formaba una ampolla en el pie derecho, cercana al dedo gordo. Como maratoniano, estoy ya por desgracia acostumbrado a correr con molestias, y esta ampolla era muy leve. Al menos, comparada con la que me apareció hacia el km 30 de mi segunda maratón; casi podía escuchar el "chof" en cada pisada. Brutal.


En fin, me extrañó la aparición de esta ampolla, porque por una vez iba convenientemente equipado: en lugar de mis habituales calcetines de mercadillo - debemos reservarlos para los entrenamientos o prescindir de ellos, es mi consejo -, llevaba unas medias de compresión Medialast. Las zapatillas, las magníficas ASICS DS-Sky Speed, zapatillas mixtas de 280 grs., con las que había corrido mi último maratón sin problemas. El caso es que acabé la Media sin mayor problema, y con una buena marca (1:28:40) estando aún a 10 semanas vista de la Maratón de Barcelona. Pasé el resto del día en la bonita población suburense, y al llegar a casa por la noche, me dediqué a la ampolla.


En la Mitja Marató de Sitges


Dudé en intervenir o no, ya que la ampolla era realmente pequeña, y al final me decidí por proceder a pincharla. Hay "escuelas" que recomiendan no pincharla, pero yo soy partidario de métodos directos. Así que, como en otras ocasiones, me lavé el pie, procedí a bañar una aguja en alcohol de 96º, y pinché con ella la ampolla por varios puntos, para asegurar un buen drenaje. A continuación extraje el líquido, asegurándome que quedaba todo fuera. Y entonces cometí el...


PRIMER ERROR :NO DESINFECTAR LA AMPOLLA

Una vez pinchada la ampolla, el interior de nuestro cuerpo, habitualmente protegido por la piel, queda en contacto con el exterior, y por tanto expuesto a infección. Es por ello que el paso final del proceso de tratamiento, que omití, consite en DESINFECTAR con Betadine. Yo utilizo Betadine gel, que es muy cómodo. Luego cubro con una gasa, lo fijo con esparadrapo, y a correr. ¿Por qué cometí este tremendo error? Pereza. Era de noche, y para abreviar, me fui a la cama...

... Al dia siguente, lunes 16, hice descanso total de running y me dediqué a musculación. Por la noche me apliqué un parche hidrosolubre, Compeed, en la ampolla. Hay veces que me ha funcionado bien, otras mal. En esta ocasión, la colocación del parche aisló el interior del exterior. Pero amigos, supongo que habéis visto la peli Alien. Ya puedo ir en una nave blindada o acorazada, que si el enemigo está dentro... El martes hice un trote de recuperación, sin problemas ni molestias, y el miércoles ya tocaba algo de calidad: calentamiento, series de 7 x 1000 m a 3:56 /km - un poco por debajo del ritmo de competición de 10 km - con recuperación corta, series 3 x 200 m rápidas, y enfriamiento. Acabé muy bien, sin molestias...


... Por la tarde, la ampolla me dolía, me obligaba a cojear, y tuve que tomar un taxi para ir al trabajo. Por la noche, al llegar a casa, el dolor llegaba hasta el tobillo, y tenía el pie hinchado. Cuando se me acabó la euforia de la victoria frente al Madrid por 1-2 en la semifinal de la copa, el dolor seguía, y llamé a mi seguro. Me dijeron que fuera inmediatamente a urgencias, pero que si conseguía dormir después de tomar un ibuprofeno, fuera por la mañana. Conseguí dormir. Por la mañana fui a urgencias, donde un enfermero me extrajo media jeringuilla de líquidos horrendos de mi ampolla, y un amable y simpático doctor dominicano, en lugar de prescribirme ron como le sugerí, me puso un tratamiento a base de ibuprofeno y antibióticos...


Obsérvese la hinchazón del pie derecho. Al día siguiente aún creció


El viernes 17 y sábado 18 lógicamente no entrené. Este último día me dirigí a mi centro de asistencia del barrio, donde una bella doctora - estoy de racha, doctores simpáticos y doctoras guapas - no sólo me hizo una cura de mi herida, sino que aprovechó para extraerme una muestra de mi negra y maratoniana uña - por si tengo un hongo - y, ya puestos, me puso una dosis de recuerdo de la vacuna anti-tetánica. Le pedí que me pinchara en el brazo izquierdo, porque "en el derecho hace unas semanas que tengo una molestia en el hombro. Pero no, por favor, ¡no me lo examines! ". Me preguntó cuando tenía la siguiente carrera, y le dije que en 2 semanas, la Media de Granollers. Me aseguró "llegarás". Yo pensé para mí: "lo que tú no sabes, guapa, es que mañana domingo voy a entrenar, que ya estoy perfectamente". Ya llevaba 3 días sin entrenar, y tocaba hacer una tirada larga de 28 kms. Así que, como el avispado lector seguramente habrá advinado, cometí el...

SEGUNDO ERROR: ENTRENAR COMO SI NO HUBIERA PASADO NADA

Cualquier runner sabe , o ha escuchado, que ES PREFERIBLE PARAR UNOS DÍAS Y NO ENTRENAR, QUE SEGUIR ENTRENANDO, Y FINALMENTE VERSE OBLIGADO A PARAR UNAS SEMANAS. El problema es que yo soy el típico ejemplo del "Consejos vendo, que para mí no tengo". Ahora mismo estoy llevando a 3 atletas, que estoy convencido que escuchan lo que les digo, y me hacen caso en casi todo, pero yo... Salí a hacer mi tirada de 28 kms, pensando que tomaba ya las debidas precauciones eligiendo un recorrido muy llano. Y la verdad es que disfruté. Muy al principio noté la zapatilla derecha algo ajustada debido al vendaje, pero enseguida me olvidé y corrí cómodo y sin molestias. Bueno, si acaso algunas, muy leves, en el tobillo del pie izquierdo. Y por la tarde, el dolor del tobillo aumentó... ¿Qué había sucedido?







Los maratonianos, como antes comenté, solemos estar acostumbrados a correr con molestias. Es lógico, porque es imposible correr un maratón a tope y no sentir dolores musculares a partir del km 30 y pico. Pero ese espíritu de sacrificio, de sobreponerse al dolor, a veces juega en nuestra contra. Porque podemos subestimar algo que es realmente serio. Y aquí lo que había pasado es que mi cuerpo, sabio, sabía que tenía una ampolla en tratamiento en el pie derecho, y me llevó a - de manera inconsciente - ejecutar movimientos en carrera para proteger esa articulación. Se sobrecargó por tanto el tobillo del pie izquierdo.

La mañana del lunes 23 me levanté con el tobillo dolorido, pero me fuí igualmente a entrenar. Los lunes me toca trabajo de recuperación, entre 40' y 50' de carrera contínua muy suave, con la frecuencia cardíaca habitualmente por debajo del 70% de la màxima. Ese fue el

TERCER ERROR: ENTRENAR CON DOLOR

Irónicamente, el trabajo era de "recuperación", pero acabó por rematarme. Acabé cojo el resto del día, y así estuve algunos días más. Sustituí el entrenamiento de running por elíptica - intenté tambíen bici, pero el tobillo interviene en el pedaleo y me dolía, lo cual fue un calvario. Y eso ha sido durante 2 semanas, hasta que gracias a la intervención de mi querido masajista Carles Gallego, y también supongo que a la fortuna, me he recuperado. Carles me aplicó unas hierbas que al quemarse producen un olor similar al de la marihuana, masaje y corrientes. En 2 sesiones mejoré, y antes de la tercera ya estaba recuperado.

Han sido días angustiosos: probaba a correr en la cinta, pero al cabo de unos minutos, a pesar de ir a ritmos muy lentos, me dolía. Y en la elíptica, imaginaos lo que cuesta reproducir un entrenamiento de series de velocidad. Me ponía poca resistencia para coger velocidad, y casi me cargo la máquina, me ponía a más de 30 km/h. Eso sí, conseguía llegar a picos cardíacos del 90%, que era la que pretendía. Según Carles, todo entrenamiento es sustituible por elíptica. Gracias a eso, no he perdido la forma aeróbica.

Y el domingo 29, "milagrosamente", cuando el viernes 27 no podía correr ni 5 minutos, aguanté sin dolor ninguno una hora corriendo a buen ritmo. Podía seguir, pero por una vez fui prudente y me pasé a la elíptica, otra horita más. Tuve que renunciar a la Media de Granollers del día 5, que me hacía especial ilusión porque era la primera vez en que iba a participar, pero bueno, estoy recuperado, es lo que me importa. Y ayer 12 de febrero ya me pegué una buena tirada larga de 29 kms, haciendo los últimos 10 kms a ritmo cercano al previsto para maratón, y los 3 últimos un pelín más lentos que mi velocidad de competición de 10 km (3:58 /km).




Pues lo dicho. Es importantísimo escuchar al cuerpo, y no hacerse el sordo, que es lo que hice yo. De una simple ampollita pasamos, como quien no quiere la cosa, a una infección y una lesión de tobillo. Como resultado, 2 semanas sin poder correr, y una competición en la que no he podido participar. Los maratonianos venimos de la filosofía del dolor: "No pain, no gain", "Pain is temporary, Glory is forever", "Disfruta del día en que no tengas molestias, porque éstas no tardarán en aparecer"... Y así miles de frases. Pero llamo a reflexión: no nos recreemos en el dolor, sepamos cuándo decir basta. Si estamos pasado el km 30 de un maratón, y nos pinchan horrores los isquios, el dolor es insoportable, tenemos ampollas... ¡SIGAMOS! Pero si estamos entrenando, no seamos cafres y paremos. No hay gloria ni honor ninguno lesionándose en un entrenamiento por no haber escuchado la sabia voz interior.

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