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"Una mala carrera es un buen entreno". Nacho Cáceres


martes, 23 de junio de 2009

Vila Olímpica, rozando la hazaña...

(XIX Cursa de la Vila Olímpica, 10.000 m, 21.06.2009)




3 semanas después del intento en Nou Barris, llega la carrera de la Villa Olímpica, donde tengo depositadas mis esperanzas para romper la barrera de los 40 minutos. A mi favor, el recorrido al parecer es el más llano de las carreras que se celebran dentro de Barcelona. En mi contra, el calor de estas fechas, y la incógnita sobre si habré conseguido mantener mi forma, ya que el entrenamiento estaba enfocado para alcanzar el máximo el 31 de mayo, y se trataba de prolongar ese hipotético pico 3 semanas más. Otro handicap es que es la primera vez que disputo esta carrera, y siempre ayuda conocer el circuito. En cuanto al peso, esta mañana era de 74,2 kg, 800 gramos menos que en la carrera de Nou Barris. Esta semana no he conseguido bajar más, pero bueno, podría ser peor...


Me dirijo hacia la zona de la Villa Olímpica en metro, mientras escucho el gran recopilatorio de Grace Jones "Island Life", publicado en 1985. Puesto que la jamaicana actuó el día anterior en el Sonar, le rindo homenaje. Y como al acabar la carrera me iré al Sonar Kids, donde veré a la Mala Rodríguez, la primera canción que escucharé en la carrera será "Yo Marco el Minuto", una de mis interpretaciones favoritas de la rapera jerezana.


Son las 8:15 de la mañana, y me pongo en la ya bastante larga cola para recoger el dorsal. Lamento tener que decir aquí que la organización en este aspecto ha sido NEFASTA. Había un único punto de recogida, y se ha perdido un tiempo increíble; yo me he pasado en la cola 25 minutos, y he tenido que aprovechar para hacer allí mis ejercicios de calentamiento. Luego me he ido al vestuario, y otra cola para miccionar en el único urinario de ese vestuario. Y luego, al guardarropa. Total, que salgo a trotar cuando faltan 10 minutos para darse la salida. La cola para recoger el dorsal es aún más larga que cuando la dejé yo; es evidente que la carrera no empezará a la hora prevista, y así lo anuncian por megafonía. Así que me dedico a lo mío, ese trote de 15' por debajo del 70% de la frecuencia cardíaca máxima, y unas cuantas progresiones cortas. Por cierto que hoy, a pesar del chute de cafeína que me he metido por la mañana, observo con satisfacción como mis pulsaciones se mantienen bastante bajas.



El siempre fascinante entorno post-industrial del Poble Nou

Empiezo a observar como se agolpa ya gente en el punto que debe ser el designado como salida, aunque no han colocado ningún cartel. Para asegurarme una buena posición, me pongo entre las primeras filas. Al fin izan ese típico puente de plástico que marca la salida. Son ya las 9 y cuarto pasadas cuando por fin suena el pistolotezo, y nos ponemos en marcha. Para mi sorpresa, paso por el arco, alcanzo unos metros y sigue sin aparecer la alfombra que marca la salida. ¡Y es que no hay! Pongo el marcha el cronómetro entonces... Y esto sí es muy criticable, cobrarle a la gente que no tiene el chip amarillo un euro por darle el tiempo oficial, no real, ES UN ROBO. Así de claro. Porque imagino que a mucha gente la habrá pasado lo mismo que a mí, que al no ver la alfombra, se habrá desconcertado...

En fin, arranco con fuerza, pero a pesar de la experiencia que empiezo a acumular, nunca sé intuir a qué velocidad estoy corriendo. La verdad es que cuando compruebo el tiempo de paso por el primer km, no apostaría por mí. Me temo que, o aprendo a reconocer de alguna manera a qué ritmo estoy corriendo, o me tendré que comprar de inmediato un velocímetro. Porque cualquier día voy a pasar por el km 1 habiendo hecho un parcial nefasto , y v a a ser imposible de remontar en el resto de carrera; o al revés, salida demasiado fulgurante que me agota demasiado pronto... En el caso de hoy, la salida ha sido bastante correcta y medida, ya que mi cronómetro indica 3' 51". Bien. Y ahora convendría empezar a buscar buenas parejas de baile. Tal y como hice en Nou Barris, al haber salido a un ritmo más rápido que el promedio para cumplir el objetivo, decido bajar un pelín la velocidad. Paso el km 2 en 4' 00, así que mi parcial de los primeros 2 km arroja un colchoncito sobre el objetivo de 7" . Bien. Pero sigo sin encontrar un atleta referencia al cual seguirle los pasos. Eso sí, estoy intentando acoplarme a un grupo para no correr por la avenida litoral con un ligero viento en contra, sin nadie que me tape. Y me acoplo. Vaya, aún estoy disfrutando corriendo.


Hace un ratito que ya está sonando "Do I Do", larga canción de más de 10' que cierra el imprescindible álbum "Original Musiquarium I" publicado por Stevie Wonder en 1982. El disco es básicamente un recopilatorio de sus éxitos de los 70's; pero esta pieza, que cuenta con la participación del mítico trompetista Dizzy Gillispie, era inédita hasta la fecha. Recuerdo haberla estado bailando sólo, sin poder frenarme, durante un fin de fiesta en la Mercè, probablemente en 1985. Recientemente he decidido otorgarle el título de mi segunda canción favorita de todos los tiempos, tras "Sex Machine" de James Brown. Su linea de bajo, la inmensa energía de Stevie cantando, la intervención de Gilliespie y el implacable ritmo me atraparon para siempre. La gente, al menos en España, le ha dedicado muchos chistes a Stevie Wonder, cuando en lugar de ello deberían haberle tributado admiración y reverencias, ya que este hombre, este pedazo de artista, se mueve como pez en el agua entre las 5 columnas básicas de la música negra, que es lo mismo que decir la música pop: rhythm&blues, soul, funk, jazz, reggae.





Me animo mucho, no sólo por la marcha de Stevie, sino porque recuerdo que aquí, al contrario de lo que sucedió en Nou Barris, no empezará una subida criminal poco antes del km 4. Entre el km 2 y el 3 mi parcial es de 3' 58", con lo que ya tengo un colchoncito de 10". Bien. Y ahora llega lo malo, entre el km 3 y el 4 mi parcial es pésimo, 4' 13". Total, 16' 03" en total y adios colchón. Este mal parcial, en el momento de la carrera, lo achaqué a mala señalización del kilometraje por parte de la organización, pero es posible que sea otro el motivo, y hoy lo que pienso es que he bajado el ritmo de forma inapreciable, por haberme equivocado y haber tomado como referencia a unos atletas que estaban bajando el ritmo. Terrible...


Terrible, porque después de franquear un pequeño repecho en un puente, uno de los dos únicos puntos con pendiente del recorrido - y además, son tramos muy cortos - para llegar al avituallamiento, presiono el cronómetro y veo que mi parcial ha sido de 20' 13". La verdad es que no he visto el cartel del 5 km; no hay carrera en que no me despiste y deje de ver algún punto kilométrico. Incluso hay veces en que no es que esté despistado, es que en efecto la organización no lo ha colgado :-) Pero hay gente más despistada que yo: Al llegar a la meta, charlé con un corredor que conozco del gimnasio , y me comentó que "los kms no estaban señalados". Le aseguré que sí lo estaban, pero que uno se despista, que ya se acostumbrará ( era su segunda carrera popular). Pero a lo que ibamos, si no ha sido 20' 13", pues será 20 '06" y, en cualquier caso, una vez más no consigo cubrir los primeros 5 kms en 20' o menos...




El cansancio del final


En fin, que hay que espabilar. Ahora ya voy junto a un grupito bastante definido de corredores; trato de acelerar y tomar nuevas referencias. Siento que estoy ya siguiendo un ritmo estable, aunque empiezo a ser consciente también de un error estratégico, y es el de la mala selección de "liebres". Ya me pasó en Nou Barris. Y se puede pecar de muchas maneras. Por ejemplo, en la carrera de hoy, al principio pasé a un atleta que me pareció demasiado lento; un par de kilómetros después, me pasó él a mí, y ya no volví a verle la espalda. Bien, es obvio qué él si ha estado por debajo de 40', así que era una gran selección de liebre que descarté. Y al revés, en el tramo del tercer al cuarto kilómetro, seguramente mi selección fue equivocado, porque seguí a atletas que estaban bajando su ritmo, fuesen conscientes de ello o no... No es una excusa, pero estoy convencido que en esta carrera , si hubiese dispuesto de una liebre que me hubiese dejado en el km 8 en 32' 09", mi objetivo se habría cumplido. Llego al km 6 en 3' 53". Si acumulo mis 2 últimos kms, vemos que he necesitado 8' 03". No está mal, pero no es suficiente...


Hacia el km 7 me pasa algo que siempre temo, y es que la cinta pectoral de mi pulsímetro empieza a soltarse. Intento colocarla bien, pero es inútil. Y como queda todavía una inmensidad de carrera, decido no perder más el tiempo y la dejo que vaya resbalando hasta mi cintura. Increíblemente, sigue marcando mi pulso! :-) Por cierto, que un atleta que tomé como referencia en el grupito, ahora aprovecha para adelantarme. Luego charlé con él en la llegada, es un veterano de nombre Emilio. ¡Ah! Crucé la meta antes que él :-)


Bueno, ya tengo mi "pájara" habitual muy superada, y aunque ya soy consciente desde el km 6 que va a ser muy, muy difícil bajar de 40', si no desfallezco conseguiré mejorar mi marca actual de 41' 00". Eso sí, como solía decir un alto directivo italiano de la empresa en la que trabajo, "me felicito" por mi espíritu guerrero. Sé que hay que mantener la tensión hasta cruzar la meta, no vale relajarse ni un solo segundo. Si aparecen pensamientos negativos, funestos, hay que alejarlos de la mente con rapidez y decisión. En eso soy bastante bueno, sobre todo desde que tuve que sufrir y aguantar aquella agonía en la Maratón de Barcelona 2009, desde el km 25...


Llego al km 8 con un tiempo total de 32' 11", y empiezo a pensar en el final de carrera, hipotetizando que llegaré al km 9 en 36' 11", con lo que un último km cubierto en 3' 48" me hace conseguir mi objetivo. En Nou Barris realicé el último km en 3' 41", pero con dos matices importantes: uno, había una ligera bajada durante los primeros metros de ese tramo; dos, venía "descansado" de correr a un ritmo bastante por debajo de 4' 00". Pienso que si hoy llego hasta el km 9 con un ritmo bastante cercano a 4' 00", si intento meter la quinta marcha justo al pisar el km 9, es posible que pinche a 500 metros de la meta, lo cual sería terrible. Decido ser conservador, y no ponerme a tope hasta que huela la meta, a unos 400 metros. No hay que olvidar que no conozco el recorrido, y que puedo llevarme alguna sorpresa.


Pues eso, aquí estoy, km 9 con un tiempo total de 36' 18". Vaya. Demasaido difícil, habría que estar en 3' 41" en la meta. Ni me rindo, ni me vuelvo loco. Empiezo a progresar en velocidad, y me voy ya del grupito que me acompañaba. Voy pasando corredores, poco a poco voy acelerando el ritmo. Una curva, y la meta allá a lo lejos. Ya me pongo a pensar en la carrera del año que viene, si se mantiene el mismo recorrido: podré empezar a apretar en el km 9, porque los primeros 500 metros restantes hasta la meta me concentraré para acelerar, y los últimos 500 el olor a meta me llevará flotando hasta allá...


... Ya no miro mi pulsímetro, pues ya vislumbro el cronómetro oficial situado encima de la meta. Ya veo que el tiempo empieza por 4, como era de esperar. Cruzo la meta con mi dedo índice izquierdo apuntando al cielo, pues el reloj marca 40:17, y eso ya supone mi mejor marca. Detengo mi pulsímetro al cruzar la meta y veo que ahí pone 40' 07". Lástima. He caído como un campeón, con un parcial final de 3' 49" :-) Ya me cuadra mi resultado, porque en cuanto recupero el aliento, me pongo a charlar con el atleta que me pasó en el km 7, y me enseña que su crono ha sido de 40' 10", con un tiempo real de 40' 24". Lo he dado todo, con un pico cardíaco de 188 pulsaciones por minuto poco después de cruzar la meta, casi mi máximo (193). La media 176, es decir, el 91% de mi máximo. Ah, lugar 124 sobre un total de 1070 finishers. A pesar de la gran marca, sólo estoy entre el 12% de los mejores, así que en esta carrera había nivelazo: El campeón, Juanan Fernández, 32' 03". Los 12 primeros, por debajo de 35'. En mi categoría de edad - que por cierto, no he sabido encontrar en la web de la organización qué tramo de edad cubre - he sido el 28º, sobre 253 atletas.



Panorámica de la meta

En fin, he rozado el gran éxito, y lo mejor es que he aprendido ya qué me falta. Son en suma dos conceptos: El primero ya lo he mencionado, ELECCIÓN CORRECTA DE REFERENCIAS PARA EL RITMO DE CARRERA. El segundo, ENTRENAMIENTO DE LA RESISTENCIA. Tengo endurecimiento, pues soy capaz de correr horas sin fatigarme ni estresarme. Tengo velocidad y buen final, pues en una carrera en llano he sido capaz de hacer 1 km en 3' 49" después de haber cubierto anteriormente 9 kms más a un ritmo que no es ninguna broma, 4' 02". Así que lo que me falla es la resistencia, es decir, la capacidad de sostener un ritmo dado - y fuerte, por cierto - durante un prolongado período de tiempo.



Hidratación y reflexión
Así que voy a empezar a diseñarme un entrenamiento específico para pulir eso. Tendemos a entrenar lo que más nos gusta, y olvidamos que el énfasis se ha de poner en lo que nos falla más. Yo disfruto en las tiradas largas, sobre todo si las acompaña la guinda de un final "dándolo todo". Disfruto también, aunque de otra manera, haciendo series de 400, 800, 1000... Y reconozco que el trabajo que considero más duro son los fartleks o las carreras intensas y cortas, a velocidades cercanas a la de competición. Y este es precisamente el trabajo que no he realizado bien del todo. A ello me pondré en breve, diseñándome el entrenamiento para la Maratón del Mediterráneo. Ese "Método Baltar" que publiqué la semana pasada no ha quedado obsoleto, pero voy a perfeccionarlo...


Agua, un plátano, dos barras de cereales y hacia casa, a buscar a mis nenas para ir al Sonar Kids. En mis cascos suenan The Rurals, mi agrupación house favorita; este dúo inglés de Devon son unos magos del jazzy-deep house.Pero del house de pueblo y del Sonar Kids hablaremos en la siguiente ocasión... :-)


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