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VERDADES COMO PUÑOS

"Nulla aesthetica sine ethica. Ergo apaga y vámonos" (No hay éstética sin ética). JOSÉ MARÍA VALVERDE.


miércoles, 1 de octubre de 2008

Atletas populares

Dedicado a mis compañeras de trabajo Lali y Pris, que alguna vez han cometido el error de interesarse por mis resultados atléticos :-)

A los que alguna vez os habéis interesado por mis carreras, y me habéis preguntado por mis resultados en ellas, ahora que me apetece escribir un poquito, voy a aprovechar para intentar ilustraros un poco acerca de las grandes verdades del atletismo popular. ¡Eso os pasa por preguntar! :-)

Mirad, hay dos preguntas que a los atletas populares nos molestan o, dicho más técnicamente, nos tocan los huevos. Sabemos que se suelen hacer con la mejor de las intenciones, pero… La primera de ellas es:

¿Haces footing?

A esta contestamos con desgana mal disimulada que sí, mientras por dentro pensamos: “¡serás capullo! Footing, footing… ¡Yo corro, tío! Y corro mucho, ya lo creo. En una semana suave me como 40 kms. ¿Qué footing ni que leches? Y por cierto, en todo caso, se dice jogging. Busca footing en el diccionario de inglés y verás lo que encuentras en la definición... Si tanto te gusta el inglés dí jogging o running

La otra pregunta tocahuevos es el clásico:

¿En qué puesto has quedado?

Nunca olvidaré que este año, el día después de acabar mi primer maratón, un muy alto directivo de la compañía donde trabajo me formuló la puñetera pregunta. No sólo eso, sino que minutos después utilizó ese dato en una reunión posterior para elogiarme públicamente a su manera : “bueno, quedas en el puesto 2000 y pico del maratón, pero eres un gran comercial”. Pues muchas gracias…

Vamos a ver, yo diría que en una carrera popular típica, de esas de 10 kms por ejemplo, hay 3 tipos de participantes:

1) Aficionados. Son corredores ocasionales, que a lo mejor salen 1 ó 2 veces por semana a trotar un poquito, y que de vez en cuando se apuntan a una carrera, con el simple objetivo de terminarla

2) Atletas populares. La gran mayoría. Somos los runners, los amateurs del atletismo. Correr es nuestro principal deporte, y entrenamos 3 ó más veces por semana. Nuestro objetivo es conseguir determinado tiempo y , en la mayoría de ocasiones, mejorar nuestra propia marca.

Dentro de este numeroso colectivo, al que por fortuna cada día se incorpora muchísima gente nueva, encontramos un amplio abanico de tipologías: desde el corredor puramente amateur, que hace entrenamientos suaves y no se marca metas demasiado ambiciosas, hasta el “entusiasta”, que se entrena 6 veces por semana siguiendo rigurosos y metódicos planes, trabaja también con pesas en el gimnasio, se pone el pulsímetro hasta para dar un paseo, gasta dos o tres pares de zapatillas al año, y ya ha corrido algún maratón. Confieso que pertenezco a este último subgrupo, como probablemente ya habíais adivinado :-)

Ese popular... :-)

3) Atletas de élite. Algunos de ellos profesionales, otros con la ilusión de serlo. Son jóvenes promesas, o veteranos que llevan corriendo desde los 10 años. Han sido campeones infantiles o juveniles, han batido records, han ganado premios, han sido seleccionados para campeonatos. Entre ellos se decide el ganador de la carrera. Ellos acabaran el 10.000 en alrededor de 30’, segundo más segundo menos, mientras el resto de los atletas daremos botes de alegría el primer día que consigamos bajar de 40’, 43’, 45’, 50’… Cada uno en función de cuál sea su propio “tiempo maldito”, esa marca que se le resiste…

En un maratón, no existe el grupo 1. Puede que haya algún despistado que tome la salida, pero os aseguro que a la meta no llega ningún “intruso”. Para el “modesto” objetivo de finalizar con dignidad un maratón, sin buscar una marca determinada como objetivo, hace falta un mínimo de 12 semanas de entrenamiento específico a razón de un mínimo de 3 sesiones semanales. Ello supone un sacrificio físico y de tiempo que no está al alcance de cualquiera…

Pero bueno, a lo que iba… Cuando a los atletas populares nos preguntan en qué lugar hemos quedado, respondemos la verdad. Y si la carrera es de muy alta participación, esa "verdad" supone llegar en un lugar que suele tener 3 cifras, quizás 4 ó incluso 5… Pero casi todos acabamos la carrera con la sensación de ser los campeones, y con mucha más razón que los políticos, que tal como se abren las urnas tras unas elecciones claman todos ellos haberlas ganado...

Contra los demás sólo corren los atletas de élite, con el sano, legítimo y envidiable objetivo de ser el primero en cruzar la meta. Y ese es un coto reservado y selecto. Porque amigos, aunque suene a tópico, en el mundo del atleta popular la competición es contra uno mismo, contra la marca que uno pretende batir... No contra el que corre a tu lado. Por tanto, al llegar a la meta, siempre eres el primero o el segundo. Campeón cuando consigues tu objetivo, y subcampeón cuando no lo has conseguido.

En el caso concreto de mi última carrera, en la que logré mi segundo mejor tiempo de la historia en 10.000 m, pero fui incapaz de conseguir ninguno de los dos objetivos que me había marcado ( bajar de 40’, o al menos mejorar mi marca de 41’ 20”), me sentí perdedor al acabar. Error. Nada de perdedor, fuí subcampeón. Me había planteado un objetivo demasiado ambicioso y quizás no realista, a estas alturas de la temporada y en mi estado de forma actual.

Pero analizado desde el punto de vista de los “¿En qué puesto has quedado?”, tampoco está nada mal mi resultado. Acabaron la carrera 7.042 atletas, y yo quedé en el puesto 524. Por tanto, hice mejor tiempo que el 93% de los participantes. Dicho de otra manera, si al acabar la competición seleccionasen a 100 atletas al azar, siendo yo uno de ellos, sólo 6 podrían decir que han hecho mejor tiempo que yo. ¡Si es que soy un crack, coño! Como todos los atletas populares. ..Si la gente se calzase de vez en cuando unas zapatillas y saliese a la calle a correr, supiese lo que significa dar otra zancada más, cuando tu cerebro te está diciendo “¡retírate!”, cuando tu corazón va al 105%, cuando tienes un pinchazo en el abdomen, y sin embargo sigues y sigues, valoraría más nuestras modestas gestas urbanas…

Oh, y las hazañas de los atletas de élite, los dioses del asfalto, más aún... Como la del gran Haile Gebrselassie, que el pasado domingo batió el record del mundo de maratón con la estratosférica marca de 2h 03’ 59”. Curiosamente, hace poco tiempo unos científicos, utilizando rigurosos y complejos modelos estadísticos, habían estimado que el “tope” humano en maratón era 2h 04’ 06”. Está claro que se han equivocado, ya que su imbatible marca se ha superado ya en 2008… Pero volviendo al tiempo final de Haile, supone correr a razón de 2’ 56” el km durante 42 kms y 195 metros. Eso es una velocidad de 20,4 km/h, mantenida durante 2 horas... Simplemente BRUTAL.

Haile cruza la meta del maratón de Berlín 2008

Para que los profanos os hagáis una idea más clara, las cintas de correr del gimnasio, al menos la del mío, están programadas para no superar los 20 km/h. Y por tanto a esa velocidad es a la que un servidor hace sus series de 100 metros, 200 metros… A 15 km/h o un pelín más rápido hago las series de 800, 1000, 2000… Y sueño con correr el maratón algún día a una velocidad media de 14,1 km/h ( el anterior lo completé a 12,1 km/h, ritmo de 4’ 59” por km). Y en cambio, este etíope salvaje - que ya no es un crío, tiene 35 añitos - se come 42 kms a más de 20 km/h… ¡Madre mía!

Así que desde aquí propongo que en todos los municipios españoles en los que aún existen calles o plazas dedicadas al “caudillo" o al “generalísimo”, cambien su nombre por el de HAILE GEBRSELASSIE. Y fuera estatuas ecuestres, y que coloquen la efigie de Haile. Ese sí que es Rey de Reyes.

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