MIS ULTIMOS 30 DIAS

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VERDADES COMO PUÑOS

"'Si quieres correr, corre la milla. Si quieres cambiar tu vida, corre la maratón" (EMIL ZÁTOPEK)

jueves, 11 de marzo de 2010

Otra maratón al saco, con marca personal (3:11:14)

(Maratón de Barcelona. 07.03.2010. 42, 195 kms)


Mi maratón en imágenes




Comprobando el chip el día anterior a la carrera. Aparece mi marca del año pasado




Distribución de los cajones de salida. El mío es el rojo, justo detrás de los corredores de élite. Nunca he bajado de 3 horas (ese es mi sueño, y trabajo para ello), pero solicité ese cajón y la organización me lo concedió. Salgo con el objetivo de 3:07:29 o, si no es posible, al menos mejorar la marca personal (3:11:22, Octubre 2009, Maratón del Mediterráneo).




Esto es lo que me espera. 42,195 kms en Barcelona, en un recorrido prácticamente idéntico al de 2009 y con pocas modificaciones respecto a 2008. Subida suave pero constante hasta el Nou Camp, bajada a través de Les Corts hasta la zona de salida (Plaza Espanya), Gran Via hasta Paseo de Gracia, subidita hasta Rosselló, recto hasta Sagrada Familia, subida por la Meridiana, bajada por la misma avenida, puente de Calatrava, bajada por Rambla Prim, subida y bajada por Diagonal hasta la Torre Agbar, Ronda Litoral hasta Parc de la Ciutadella, y atrevesar el Centro (Arco de triunfo, Ramblas, Colón...) hasta la meta.






Como veis en el cartel superior derecho, los maratonianos de élite pasan el control antidoping. A pesar de que mi casa parace una parafarmacia, yo no daría positivo. Tomo habitualmente suplementos de vitaminas y minerales (sobre todo Calcio, Magnesio, Cromo), y "cocktails" quema grasas algunas semanas antes de la competición (L-Carnitina, Garcinia Cambogia, Citrus Aurantium...), así como antioxidantes (Coenzima Q10). El día de la carrera, unas horas antes, el desayuno consiste en 2 tostadas integrales con un poco de miel, una barrita de cereales, 250 ml de bebida isotónica, 250 ml de Red Bull sugarfree (quitándole el gas. El café sólo lo tomo en forma de carajillo). Ninguna de estas sustancias es ilegal, tampoco la cafeína.






Ya estoy en el km 10 (esta foto y las siguientes corresponden al 16-17). He llegado en 43:53. En mi estrategia de carrera, me valía llegar en 45:00. Debería haber disminuido ligeramente el ritmo...)








Mi pequeña Erica lleva este cartel para animarme en el recorrido. Lo han escrito entre ella y su hermana mayor Iria. Paula me filmará en video. Me emociona que mi hija de 4 años exhiba un cartel trilingüe. Yo empecé a estudiar inglés a los 10 años, y no hablé catalán hasta los 14. Por suerte los niños de hoy empiezan antes, y la lengua de los catalanes, valencianos, mallorquines y occitanos ya no está prohibida por ningún dictador.




¡Ahí están mis nenas! El día empezó tímidamente soleado, y se ha nublado. 9º-10º, ideal para correr, pero no tanto para el público, que va abrigadito. Llevo calcetines de compresión, por primera vez en una competición. Me los compré después de mi lesión, para protegerme los sóleos (estuve lesionado del derecho). Han funcionado: a partir del km 25, me dolía toda la musculatura de las piernas, excepto los gemelos :-)





VIDEO. Mis nenas me animan. Les dije la hora aproximada de paso, y Paula comenta con otra espectadora que he llegado con 2 minutos de retraso. ¡Hay que ver cómo me exigen mis mujeres! Por cierto, al policía parece no gustarle sel filmado, pone cara de de "a ver dónde vas a publicar tú esto". No se preocupe, joven agente,, en mi blog está usted seguro. Ya le pixelaré en cuanto tenga un momento :-)







Me despido animado. Voy hacia el km 20. Llego en 1:28:32. Tenía previsto hacerlo en 1:29:00. Voy bien. Pero me ha mosqueado esa subidita por la Meridiana. Me enchufo mi segunda porción de barrita y le doy un trago a la isotónica en el avituallamiento. Es fundamental reponer hidratos de absorción rápida, pues durante el recorrido la gasolina - el glucógeno - se acabará tarde o temprano y entraremos en el metabolismo de la grasa, combustible mucho más lento.





Puente de Calatrava. Al fondo, las obras para el AVE. Acabo de pasar la Media Maratón en 1:33:23. Si consiguiese completar el recorrido al mismo ritmo, pulverizaría mi marca... No lo conseguí. El italiano que corre a mi lado en cambio consiguió incluso acelerar ese ritmo endiablado, ya que finalizó en 3:06:23, gran marca.




Torre Agbar, km 27. He sufrido en los más de 2 kms de subida contínua. Desde hace rato ya voy ajustando mentalmente el objetivo, pensando en que debo llegar al km 30 como máximo en 135 minutos, es decir, 2:15:00. Mi cálculo es el siguiente: a 45 minutos cada 10 km, me planto en el 40 en 3 horas justas. Aunque esté desfallecido y llegue al 42 a ritmo de 5' el km, el tiempo sería 3:10:00. Los 195 metros que faltan me los pulo seguro en 1 minuto, con lo que saldría 3:11, marca personal.




Bajando hasta donde de verdad empezará el trabajo duro. Hay un dicho en maratón que sentencia: "La maratón es una carrera de 10 kms con 32,195 kms de calentamiento". Es una verdad como un templo. En general, a todo corredor le aparecerá el famoso "muro". El desgaste del glucógeno muscular obligará al cuerpo a buscar grasa como combustible. Si no le llega, tirará de proteína , lo que es terrible. Ya empiexo a tener molestias musculares. De pulsaciones voy razonablemente bien. Bueno, mi acepción de "razonable" es bastante generosa: en estos momentos ya estoy por encima de 174, que es el 90% respecto a mi frecuencia cardíaca máxima. De hecho, según la conocida fórmula FCM= 220 (para hombres) - edad , 174 es mi MÁXIMA! Mi corazón tiene una edad "atlética" de 27 añitos, más o menos :-)

EL SUFRIMIENTO DEL CORREDOR DE FONDO. Aquí debemos estar ya en las Ramblas, kms 38-39. Aunque la cabeza me funciona mejor que el año pasado, he pasado por el trance y la ida de olla típica, y he olvidado lo que pasaba por mi cabeza. Llegué al km 30 en 2:13:31, sólo 31" por encima del objetivo inicial, pero ahora estoy sufriendo. Llevo parciales lentos, por debajo de la media prevista, y me duelen las piernas. Por precaución, no trato de recuperar ritmo; pienso que es mejor acabar sin marca que tener que retirarse por forzar. Recuerdo mi lesión. A partir del 30 se van retirando corredores. En esta edición no llegaron a 400 los retirados, de los más de 10.000 que tomamos la salida también acabamos más de 10.000 .

Llego al km 40 en 3:00:43. Es terrible. En mi estrategia inicial, debería haberme plantado aquí en 02:57:00. Pero es que en mi planteamiento más modesto, debería haber llegado en 3:00:00. ¡MI MARCA PERSONAL PELIGRA! Tengo que aumentar el ritmo hasta la meta, pero no puedo. Es terrible haber corrido a ritmos entre 4' 20" y 4' 30", y ahora no poder apenas bajar de 5' 00"...

VICTORIA. Llego al km 42 en 3:10:23. Faltan 195 metros, la recta de meta. Para hacer marca, debo cubrir esa distancia en 58" como máximo. Estoy hecho polvo, pero animado. El público está callado. Levanto los brazos para provocar que animen. Empiezan a aplaudirme, y pongo la directa. Lo voy a conseguir. ¡Sí coño! Consigo cruzar en sólo 51", a un ritmo de 4' 21" el km. MARCA PERSONAL. Dedo en alto apuntando al cielo, mi ritual de entrada cuando hago marca (a la izquierda de la imagen). He entrado por mi derecha para poder adelantar a toda la masa de corredores que estaba llegando a meta...


El tiempo real es 3:11:14. He logrado mi marca por apenas 8"...



EXTASIS. Señalo mi dorsal con los pulgares. No es para menos. He tenido que luchar hasta el final.


Celebrando el éxito con Enric Ribera, uno de los mejores atletas populares de Barcelona, con el que coincido en muchas carreras. Eso sí, siempre tengo que verle la espalda, y a lo lejos: Enric tiene marcas en 10 km por debajo de 38', quizás 37'. Yo aún no he bajado de 40', a pesar de estar en el Top Ten en la Challenge 10 k de Barcelona 2009, en mi categoría de edad. Saludé a Enric antes de la carrera, y le pronostiqué que haría 2:55. El me dijo que nunca había conseguido bajar de 3 horas. Su tiempo final, 2:55:09. Lo acerté. Este hombre es un crack del atletismo amateur, ¡qué envidia! Su ejemplo me da fuerzas para superarme, tenemos una edad parecida ( él un añito más joven). Es un honor que me haya ofrecido fichar por su equipo, que lleva el simpático nombre de CORRECATAGAFO ("correquetepillo"). M'ho pensaré Enric, moltes gràcies! Ja parlarem :-)

jueves, 18 de febrero de 2010

Sabor agridulce

(6 Mitja Marató de Barcelona. 14.02.2010. 21,0975 kms)




Salgo de mi casa en este gélido día de San Valentín, bien tapadito y escuchando el último trabajo de Sade, “Soldier of Love”, después de 10 años sin publicar ningún álbum nuevo. A cada nueva escucha diría que ganará en mi favor, pero en estos momentos pienso que es probablemente lo más flojo de la discografía de esta banda que toma su nombre de su cantante, la adorable nigeriana Helen Folasade Adu, poseedora de la Orden del Imperio Británico y de otro galardón aún más valioso: su dulce, aterciopelada y elegante voz. Es un buen álbum, pero el listón está demasiado alto…







… Sigo escuchando “Love de Luxe”, uno de mis álbumes favoritos, que contiene canciones eternas como “Kiss of Life”, “Cherish the Day”… Para entonces ya he dejado mis cosas en el guardarropa y he iniciado el calentamiento. Por Murphy, un día en que no me olvido nada – toalla, chancletas, calzoncillos… - no habrá servicio de duchas. Grrrr… Me cubro con mi habitual chubasquero Made in China que abandonaré poca antes de la salida e inicio mi trote suave. Serán suficientes 10 minutos, es una Media Maratón y hay que guardar fuerzas, no es necesario más. Me dirijo hacia mi cajón de salida, siendo de los primeros en llegar. Esta vez me ha sobrado tiempo para hacer todo lo necesario. El frío es intenso, calculo que 0º. Era lo que anunciaban las predicciones, y además está nevando suavemente. Unos copitos que caen muy lentamente, haciendo que a los corredores apiñados en la salida les salgan unas “canas”. Muchos han optado por taparse rigurosamente, con gorros, camisetas de manga larga y/o cortavientos, mallas, guantes… Yo para entrenarme si procuro ir bien abrigado, pero para competir prefiero libertad de movimientos, así que llevo mi habitual camiseta Adidas Techfit sin mangas, pantalones de atletismo y, eso sí, guantes, porque las blandas yemas de los dedos sí sufren el frío. Hoy me he calzado las Brooks Glycerin 7; las Saucony Ride 2 Pro/Grid tuvieron su oportunidad en la Media de Sitges.

Se da la salida y felicito mentalmente a la organización y los corredores; la gente ha respetado los cajones de salida, y como yo estoy situado en el segundo, de corredores con marca inferior a 1:30, – sin contar los atletas de élite - , se corre desde el principio a un ritmo vivo. Eso facilitará mi trabajo. Llego al primer km en 4’ 06”, como es habitual en mi primer km de competición, más de prisa de lo que pretendía – es que soy un caballo loco - , y decido aflojar ligeramente el ritmo. Mi objetivo hoy es intentar acercarme a la barrera del 1:28 y, si toda va bien, intentar derribarla. Mi mejor marca es 1:29:32, conseguida el año anterior en la misma competición. La estrategia teórica que seguiré para conseguir el objetivo será salir en los primeros 3 km a un ritmo de 4’ 15”, incrementar entonces a 4’ 13” para llegar al km 10 en poco más de 42’. A continuación, incrementar un poco más al ritmo a 4’ 11”, y tratar de hacer los últimos 3 km a 4’ 05”.





El objetivo es ambicioso, pues supone una rebaja de minuto y medio de la marca, pero me veo capaz porque he tenido muy buenas sensaciones en la última semana, realizando entrenamientos muy intensos, y sin embargo, con pulsaciones muy moderadas. Por ejemplo el martes pasado completé un entrenamiento magnífico. Pretendía hacer un par de kms de calentamiento, y luego correr 7 kms a un ritmo de 4’ 08”, lo que para mi supone un entrenamiento de “tempo”. Para el profano, se conoce como tempo a una carrera realizada a un ritmo exigente, en el que se está entre el 85% y el 90% de la frecuencia cardíaca máxima. El ritmo debe estar entre el previsto para competición de Media Maratón y una hipotética carrera de 12 km. Pues bien, me sentía tan cómodo que decidí “regalarme” 2 kms más. Y aún podía haber hecho con facilidad un décimo km, lo que equilvaldría a 10 km en 41’ 20”, que coincide con mi quinta mejor marca en competición.

Pero bueno, aquí estamos corriendo bajo esta suave nieve y un frío que, a esta velocidad, no se nota ni molesta; más bien estimula. El 2º y 3er km son complicados, con subidita poco pronunciada pero constante. Los cubro con parciales muy aceptables, 4’ 15” y 4’ 23”. Por aquí me encuentro a mi compi de gym Josep Mª, reportero de TV3. Su objetivo es bajar de 1:30, pero el mío es más ambicioso, y como mi último parcial ha sido algo flojo – motivido por la subida -, decido tirar un poco. con el 4 km, en bajada por las Ramblas, que realizo en 4’ 01”, bien. Hasta el km 5 habrá otra subida ligera, y llego en 4’ 21”. Avituallamiento. Para mi alegría, hay bebidas isotónicas. Esa es mi bebida habitual en las tiradas largas dominicales, importante sobre todo a partir del km 10, para ir reponiendo hidratos de carbono y minerales.

Una vez repuesto, encadeno una serie de muy buenos parciales, bastante más rápidos de lo que había previsto en el plan de carrera. A todo esto en la Gran Vía un espectador me anima por mi nombre, lo que achaco a que figura en el dorsal. Pero su cara me resulta familiar… Pienso, no puede ser Guillermo, que está en esta misma carrera. Pero sí es él, finalmente no tomó la salida. Buen amigo, ir a animar a la gente mola :-)

Pues eso, desde el km 5 mis parciales son 4’ 10”, 4’ 13”, 4’ 09”, 4’ 05” y 4’ 01”. Con ello me planto en el km 10 con 41’ 46”, 30” antes de lo previsto. Voy muy bien, y me siento muy bien, y las pulsaciones están por debajo de 170 (88% de mi frecuencia cardíaca máxima), límite psicológico que enciende mis voces de alarma si se produce demasiado pronto en competición en gran fondo.


Paso por la zona de meta, poco antes del km 9

Los km 11 y 12 no los cubro tan de prisa, los cubro en un total de 8’ 25” ( la organización “se comio” la señal del km 11). Es un parcial aceptable, pero se trataba de ir in crescendo. Así que me pongo las pilas y aprieto. Llego al km 15 con parciales de 4’ 06”, 4’ 10” y 4’ 06”, aprovechando algunas bajadas. Eso está mejor. Poco después, empiezo a notar como se forma una ampolla en el pie derecho. Hacía tiempo que no tenía ese problema. No hay otro truco que aguantar la molestia y el dolor. Tomo nota, y pienso que en el Maratón quizás vuelva a confiar en las Saucony, que nunca me ocasionaron ese problema, y ya han disputado un maratón y una media maratón. Venga, sólo quedan 6 kms y unos metros. Me siento bien que veo ya muy factible no sólo mejorar mi marca, sino cubrir el ambicioso objetivo que me había propuesto hoy.

Y sí, voy como una máquina por el litoral, aprovechando que apenas sopla viento. Al 16 llegó en 4’ 10”, hasta el 17 firmo un magnífico 3’ 57”, y luego como una maquinaria suiza, 3 consecutivos a 4’ 11”. Y además corriendo con contención, reservando fuerzas para al final. Ya estoy en el km 20! Y mi reloj señala 1:23:10. Quedan solo 1 km y 97,5 metros. No pierdo mi concentración en cálculos, pero rápidamente me doy cuenta de que si mantengo el ritmo, conseguiré bajar holgadamente de 1:28. Me siento muy satisfecho, porque me he notado poderoso durante toda la carrera, y es la primera media maratón en que no experimento una “pájara”. En todas las anteriores disputadas hasta la fecha (4) durante mi aún corta carrera atlética, siempre ha habido un par de kms en los que he bajado el ritmo de forma considerable, y luego me ha costado recuperarme.

Cruzo el km 20, y como voy sobrado de fuerzas, voy acelerando hasta la meta, y voy pasando corredores. Mi idea es ir a tope, acabar la carrera al sprint, como si fuera una milla. En las ediciones anteriores de esta Media Maratón se llega al Paseo Lluís Companys, y se corre por el centro hasta la meta, situada un poco antes del Arco de Triunfo. Este año la organización ha cambiado un poco el trazado. Al llegar al Paseo Lluís Companys se sigue por el lateral de la derecha hasta llegar a la altura del Arco, se gira a la izquierda, se atraviese el Arco y se llega a la meta desde el norte. Bien, que se suba por el lateral comporta que habrá una curva más cerrada de lo conveniente. No le doy importancia mientras la estoy rebasando, pero… De repente, lo inesperado sucede. Noto un agudo dolor punzante en el gemelo derecho, y noto como si algo me estallase dentro. Doy un grito, y cuando intento dar la siguiente zancada, no puedo. Me veo obligado a arrastrar la pierna. ¡Maldición!

Lo primero que pienso es “Adiós, maratón” (se disputa el 7 de marzo). Pero enseguida trato de concentrarme de nuevo en el presente. Que triste, apenas faltaban unos 500 metros para la meta. Para mí ha sido una total sorpresa. Hasta ahora, estaba acostumbrado a los “avisos” de los músculos. Si existían molestias, tomaba nota y extremaba las precauciones. Pero esto ha sido repentino, como un latigazo o un disparo. Ahora me veo obligado a trotar con la pierna derecha a rastras, y la subida se me hace eterna. Desespera ver como te sobrepasan decenas de corredores, muchos de ellos adelantados por mí en los últimos kilómetros. Miro el reloj una y otra vez, esperando que al menos tenga el consuelo de mejorar mi marca, a pesar de todo. Los números del crono se mueven mucho más de prisa que yo, me desespero. La gente creo que me anima, pero yo no me entero de nada, porque estoy apretando los dientes, desesperado, gesticulando y maldiciendo a gritos mi desgracia.

Me pego a la valla de la izquierda para no estorbar a los demás atletas, pero algunos no me ven y topan contra mí. Por suerte no somos bólidos de F1, y nadie resulta lastimado. Tengo tentaciones de ir a la pata coja, sospechando que iría mucho más deprisa, pero temo cansarme o lo que es peor, tropezar a caer. Así que me sigo arrastrando. Cuando entro en la recta de meta, evalúo a distancia y finalizo a la pata coja. Tiempo real,1:28:25. Marca personal, mejorando 1 minuto y 7 segundos respecto a la anterior, a pesar de todo. Mi tristeza y preocupación son tan grandes que olvido mi ritual, entrar en meta con el índice izquierdo apuntando al cielo cada vez que logro marca personal. Me da rabia, porque esta estaba siendo probablemente la mejor carrera de mi vida, en la que más a gusto he corrido y más poderoso me he sentido. Desde el km 20 hasta la meta, he invertido 5’ 15”. Si hubiese mantenido mi promedio de carrera hasta entonces, ese parcial habría sido de 4’34”, o sea, 41’ menos como mínimo. Pero teniendo en cuenta que iba en progresión, no hubiera sido nada descabellado correr ese kilómetro y pico en 4’ 23”. El tiempo final podía haber sido tranquilamente 1:27:35 en esta carrera que, si no fuera por la lesión, habría sido la más atisfactoria de mi vida, incluyendo los 3 maratones que llevo disputados hasta la fecha.


Entrada en meta

Lo que no es nada tranquilizador es la lesión. Cojeo hasta encontrar el servicio de urgencias, donde me examinan, me piden hace run par de movimientos, y como puedo hacerlos, determinan que no hay rotura, que es probable que se trate de una distensión debida al frío, y que me tome antiinflamatorios y me aplique calor en la zona afectada.

El martes voy a ver a Carles, mi quiromasajista, que me aplica una ventosa, unas hierbas chinas quemadas, y trabaja sobre la zona, localizando la lesión en el sóleo, músculo estrecho y largo, que actúa sobre el tendón de Aquiles. No tiene del todo claro el alcance de la lesión, pero tampoco encuentra ninguna “sorpresa”, como dice él. El miércoles mi médico deportivo me prohíbe deportes de impacto, y me emplaz apara quince días más adelante, 4 días antes de la maratón. No descarta que llegue a tiempo de disputarla, pero le parece demasiado justo.





Mi espíritu me dice que sí correré esa maratón. De momento, he tratado de simular mis entrenamientos de correr con otros de bici. Es duro, porque para conseguir llegar al nivel de pulsaciones requerido, hay que pedalear muy duro, seguir y seguir mientras el sudor cae a chorros, pero no queda otra… Sí, puedo, “debo” correr esa maratón. 14 semanas de intenso trabajo no pueden desaparecer así. Pero será necesario correrla “con cabeza”. Para empezar, ajustar el objetivo. Mi resultado “virtual” en la Media, 1:27:35 determina que mi potencial actual en maratón me da para hacerlo en un tiempo por debajo de 3:05. Tendré que conformarme, por prudencia, con rebajar mi marca, 3.11:22. Y lo segundo que deberá hacer será estar muy atento a lo que mi cuerpo me dicte. Si el sóleo empieza a protestar, deberé retirarme. Es preferible renunciar a esta maratón que permanecer en el temido dique seco durante varios meses. A algunos amigos ya les he confesado que si algún día por algún motivo debo dejar el atletismo, me pasaré al culturismo. Pero ese momento no ha llegado aún. Y sobre todo, no antes de que traspase la barrera de las 3 horas en Maratón. En octubre, Maratón del Mediterráneo, buscaré “cazar” el 3:05. Si tengo suerte con las lesiones, creo que en 2.012 puedo lograr mi sueño. Ya hablaremos de ello. Espero poder relataros mi maratón Barcelona 2010, la maratón del año del Europeo de Atletismo.

domingo, 24 de enero de 2010

La Media Maratón de Sitges: ¿Severo toque de atención o gran carrera?

(27 Mitja Marató de Sitges. 10.01.2010. 21,0975 kms)





Mmm, la verdad es que tocaba narración coctelera, pero aunque no os lo creáis, mi pequeño pero selecto grupito de seguidores del blog, he recibido una petición directa de escribir sobre el Medio Maratón de Sitges, que disputé el pasado 10 de Enero. Así que allá vamos... Pero antes debo mencionar mis dos anteriores competiciones , disputadas después del Maratón del Mediterráneo. La Jean Bouin (10 km) a final de noviembre, donde me propuse como objetivo bajar de 41' y lo conseguí por los pelos con 40' 59", y la Cursa dels Nassos (Sant Silvestre de Barcelona, 10 km), donde pretendía consolidar otra marca sub 41', pero entre que no tuve el día y la nefasta organización de los cajones de salida, tuve que conformarme con unos modestos 42' 08".


Bueno, ya estamos en Sitges, en un día soleado pero gélido. Toda la península ibérica está sufriendo una ola de frío, de la que el microclima de Sitges no se libra. Así que, contra lo que es habitual en mí, decido competir con camiseta de manga larga. Por suerte la salida es a las 10 de la mañana, en lugar de las habituales 9 am de la mayoría de carreras populares. Escarmentado de lo que sucedió en la Cursa dels Nassos, y como aquí no hay cajones, decido situarme muy adelante en la salida, detrás de un atleta que será liebre para 1 h 25 min. Mi objetivo es más modesto: pretendo bajar de 1h 29 min o, como mínimo, conseguir mejorar mi marca de 1:29:32. El año pasado, en la anterior edición de la Media Maratón de Sitges, acabé en 1:31:43.

Se da la salida, y como en esta ocasión no cuento con la guía de mi compañero Oriol - con su intuición, experiencia y velocímetro -, deberé prestar atención e intentar aproximarme por intuición al ritmo objetivo. Pretendo hacer los primeros kms a un ritmo aproximado de 4' 15" el km, para posteriormente ir aumentando la velocidad. La media para el objetivo sería de 4' 13" el km; con 4' 15", igualo marca.


Poco antes de la salida. Día soleado, pero bastante frío.

Paso el primer km en 4' 09". Un pelín demasiado rápido, así que decido aminorar LIGERAMENTE el ritmo. Las mayúsculas del "ligeramente" no son casuales, y pronto veréis por qué. Llego al 2º km, consulto el tiempo parcial,¡ y me sale 5' 25"! No doy crédito. (Más tarde supe que ese parcial realmente fue de 4' 10"). Ese resultado me desconcierta un poco, no entiendo nada, deseo hablar con alguien y comentárselo... Pero para no ponerme más nervioso, desisto de hablar y sigo. Y encadeno buenos parciales hasta el km 6, haciendo cada km clavado en 4' 13". Pero en el 7º y el 8º, aunque suene a excusa, debo decir que acuso el ritmo fuerte de la salida y el desconcierto por el parcial del km 1 a 2, me salen unos tiempos un poco lentos: 4' 21" y 4' 22". Mala cosa es esa, porque estamos ya saliendo de Sitges para seguir por la carretera de Vilanova. Es un tramo de unos 2 kms cuesta arriba, y luego daremos la vuelta al llegar poco más allá del km 10, y serán cuesta abajo.

La liebre de 1:30:00 me alcanza, y le comento: "ufff! Si estás a mi lado es que voy mal", y trato de apretar el paso un poco. Pero es inútil, poco después me vuelve a "pillar". Aprovecho para quedarme a su lado y comentar la jugada. Le indico que he notado algo raro entre el km 1 y 2, pero me dice que vamos bien de ritmo. Bien va él, porque cuando la cuesta aumenta su pendiente, el tío no aminora el ritmo, y él y su grupo de seguidores me dejan atrás. Hasta el km 10 mis parciales son de 4' 11" (muy bueno) y 4' 23" (perdonable por la subida). Cojo el botellín de agua del avituallamiento, y me hago el propósito de atrapar de nuevo a esa liebre al final de la cuesta. Intento aprovechar la bajada, y me dejo llevar un poco por el ritmo de un corredor de club al que le veo buena pinta. Llego al km 12 en 4' 06" y 4' 02", pero la liebre está fuera de mi alcance visual... Y en ese punto me desanimo, ya que siento que no podré atrapar a la liebre y, por tanto, no seré capaz de conseguir el más modesto de mis dos objetivos de hoy: la mejora de marca.


Otra cosa que conviene mencionar aquí es que en esta carrera he cometido dos errores, que además parecen incompatibles entre sí: exceso de confianza por un lado, y subestimación de mi capacidad por otro. Al principio de la carrera, antes de salir, me dije: "tío, eres la pera, esta es únicamente tu cuarta media maratón, y volverás a mejorar tu marca. Cada vez lo has conseguido". En cambio, mientras estaba corriendo me dije también: "chaval, ¿ cómo vas a ser capaz de correr 21 kms a un ritmo más rapido de 4' 15", si en entrenamiento actualmente apenas corres 7 kms a ese mismo ritmo? El primer pensamiento, excesivamente optimista, me restó concentración. El segundo, excesivamente pesimista, hizo que me pusiese límites a mí mismo.


En fin, sigo adelante, luchando. Espíritu de lucha, creo que es mi mayor cualidad atlética. Así me lo dijo en su día mi amigo Oriol, y me lo he acabado creyendo :-) Hago dos parciales buenos de 4' 14" y 4' 13"; estamos en el km 14. Parece que me estoy recuperando, pero la verdad es que noto cansancio muscular. En estos últimos 4 kms, de algún modo, "me he vaciado". Noto como no puedo seguir el ritmo, y que me adelanta algún corredor. Y así, en lo siguientes 4 kms, me voy hundiendo lentamente: 4' 28", 4' 27", 4' 22", 4' 25". Estoy cansado y llevo un buen rato corriendo sin la motivación de alcanzar una marca o el objetivo previsto; corro únicamente por lo que se conoce como pundonor.



Me pasa una pareja de corredores veteranos, uno por la izquierda y otro por la derecha. Una vez me adelantan, se sitúan delante de mí, cerrándome un poco. Se que no hay mala intención en su maniobra, que van juntos y me han dado por sobrepasado. Pero el caso es que me sienta mal, y me digo: "hey amigos, ¿qué es eso de pasarme así? Que llevo varios kms bajando el ritmo, pero de ahí a que me paséis vosotros, nanay". Y de inmediato, y cuando digo de inmediato es de inmediato, les paso yo a mi vez. Y llego al km 19 con un parcial aceptable de 4' 18". Aceptable, pero no notable, ya que de nuevo me alcanzan y adelantan los dos atletas. Y de nuevo, como un resorte, acelero y les paso yo. Y esta vez me planto en el km 20 con un parcial muy bueno, 4' 09", buenísimo teniendo en cuenta mi sufrimiento en esta carrera.



Ya hace un rato que estamos en la largúsima recta final, el precioso Paseo Marítimo de Sitges. Y casi llegando al km 21, muy cerca de la meta, de nuevo intentan adelantarme los 2 veteranos. Y una vez más, no lo permito. Esta vez mi mensaje es: "¡Sí, hombre! Si no os he dejado adelantarme las 2 veces anteriores, os voy a dejar ahora que ya huelo la meta! ¡Ni de coña!". Y meto la mítica quinta marcha. Desde el km 20 hasta la meta, situada a los 21,0975 kms , me planto en 4' 30", es decir , a un ritmo por km de 4' 06"; no está nada mal para ser una Media Maratón. Por supuesto, ya no me alcanzan... :-)




Llegando a meta


Por la tarde veo la clasificación en casa, en la que me adjudican 1:30:58. Pienso que por lo menos he bajado de 1:31, y que mejoro mi marca del año pasado en esta carrera, en que hice 1:31:43. También encuentro consuelo en el hecho de ocupar la 74º de mi categoría (45-54 años) sobre 541 atletas, mejorando mucho lo del año pasado, 143º de 587. Pero me autocritico por mi exceso de confianza, y por lo lejos que he quedado de mi objetivo 1:29:00. La cosa hubiera sido peor si no hubiera acontecido ese pequeño "pique" con los dos veteranos; gracias a esa anécdota ha aflorado mi orgullo, que me ha proporcionado ese extra de energía que necesitaba. Aunque tengo algo claro: se corre más o mejor cuando se está cerca de conseguir un objetivo personal o mejorar la propia marca que compitiendo por un pique. Mi "enemigo" más motivante está en mi interior.


Cara de esfuerzo


Al día siguiente comento la jugada con Josep Mª, un reportero futbolístico de TV, que va a mi mismo gimnasio y que tambíen disputó la carrera, como parte de su preparación para el Maratón de Barcelona (que será su primer maratón por cierto). Me confirma que muchos corredores protestaron, conscientes de que algo raro había pasado entre el km 1 y el 2. El mosqueo es considerable porque muchos buscaban acreditar marca para poder disputar el Maratón de New York, y no la han conseguido. Creo que en mi categoría de edad, +40, se necesita bajar de 1:30.


En efecto; el martes, la organización publica una disculpa en su website, confirmando que entre el km 1 y el 2 la medición era incorrecta, ya que había nada menos que 295 metros de más. 3/4 de vuelta a una pista olímpica, ni más ni menos.

http://www.mitjamaratositges.com/

Y proceden a compensar los tiempos proporcionalmente, con lo que se me adjudica 1:29:43; eso ya suena mejor. Todo cuadra: he "ganado" 1' 15". Por tanto, mi parcial real entre el km 1 y el 2 fue de 4' 10", no de 5' 25". En un primer momento me pongo contento, pero cuando reflexiono un poco, estoy más enfadado que antes. Me he quedado a sólo 11" de igualar mi marca de 1:29:32. Y es cruel, porque si yo en el km 20 hubiera sabido que estaba rozando mejorar marca, hubiera sacado el hígado por la boca, lo hubiera dado todo. La carrera está distorsionada desde su comienzo...




Saludo con desgana, decepcionado por mi actuación


Así que yo hago mi auto-crítica: es cierto, no estaba tan fuerte como pensaba, aunque tampoco está mal. Pero la organización de la Mitja de Sitges sí que debe reflexionar. Ya son 27 ediciones, no se trata de una novatada, esa no puede ser la excusa. Caótica recogida de dorsales, con larguísimas colas; Club del Mar cerrado, trasladándose las duchas a un Pabellón lejanísimo. Y la citada pifia de medición. Esta es una bonita carrera, pero errores así pueden hacerle perder afluencia a esta primera carrera importante del año, en la que había una notable participación de atletas no catalanes, tanto extranjeros como del estado español.


Me despido de la competición hasta la Media Maratón de Barcelona del 14 de febrero, último test antes de mi cuarto maratón, Barcelona 2010 el 7 de marzo, el maratón del año en que somos sede del Europeo de Atletismo :-)

jueves, 19 de noviembre de 2009

Mis 20 vinos favoritos de la Península Ibérica

(excluyendo los vinos catalanes, que ya fueron tratados anteriormente: http://nostromo-world.blogspot.com/2008/06/mis-20-vinos-catalanes-favoritos-y.html )



tabla con la denominación de origen, tipos de uva y precio aproximado

Hace ya demasiado tiempo que publiqué mi hasta ahora único artículo sobre vinos, en el que cité una lista con mis 20 vinos catalanes favoritos. A petición de Valentina, una amable lectora, vuelvo a la carga con los vinos, en esta ocasión para dedicarme a mis caldos favoritos del resto de la península Ibérica. Debo confesar que en el último año no he descubierto apenas novedades, pues me he impuesto moderación en el gasto y he explorado poco, centrándome mucho, quizá hasta el abuso, en vinos que en mi opinión tienen una gran relación calidad/precio. Por ejemplo, el Comportillo reserva (un rioja a 4,90 €, el Abadía Mantrús Reserva (un ribera a 7, €), o el Borsao Crianza (Campo de Borja a menos de 3 €). Todos ellos son distribuidos por una gran cadena de alimentación, famosa por su agresiva estrategia de refuerzo de sus propias marcas. Si además menciono que su nombre rima y tiene el mismo número de sílabas que el de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos - y con facilidad para calentarse la boca en exceso -, quizá ya esté dando demasiadas pistas… :-) Pero llegó el momento de entrar en materia. He aquí, en ningún orden particular, mi lista de 20 vinos predilectos, ibéricos pero no catalanes:

Alión: Mi vino favorito, por definición. Lo probé por primera vez en el restaurante Arzak, en versión mágnum – no recuerdo la añada - junto a 3 amigos. Este vino nació para ser el “vino de consumo” de las bodegas de Vega Sicilia – cuyos productos estrella son el Único y el Valbuena 5º año -, y mira por donde, les salió un vinazo. Según ellos mismos declaran, su mejor añada hasta la fecha es la de 1999; soy el afortunado poseedor de 2 ejemplares de la misma :-). Uno de ellos está bien guardado en una bodega de Palencia, en casa del suegro de mi amigo S. C., que en un exceso de celo no me deja publicar ni siquiera su nombre de pila. Esta botella aguarda para ser descorchada a cierta ocasión especial, ya decidida, la mayoría de edad de mi hija mayor, que nació en 1999. La otra botella la tengo en casa, y habrá que inventarse YA un buen motivo para abrirla.



Traslanzas: gran vino de Cigales, denominación de origen pequeña, próxima a la Ribera del Duero, que compite con ella en calidad/precio. Aunque Cigales debe su fama a los vinos rosados, Traslanzas es un tinto de gran personalidad – que conviene decantar para su consumo – y producción limitada, difícil de ver en las cartas de los restaurantes.


Herencia Remondo Crianza: un rioja de las bodegas Palacios, propiedad de la familia de donde procede Álvaro Palacios, el enólogo creador del probablemente mejor vino de la península y parte de Europa, L’Ermita. No he probado nunca la versión reserva del Herencia Remondo, pero el crianza, en todas las añadas que conozco, siempre ha dado un excelente resultado; en calidad/precio es difícilmente batible por otro rioja. Con este vino me pasa el revés que con el Traslanzas, lo consumo en restaurantes pero no lo encuentro en supermercados.

Finca Valpiedra: mi rioja favorito, que sólo existe en versión reserva. Me fue recomendado hace ya más de 10 años por el sommelier del restaurante Gaig, y en este tiempo el único cambio que ha experimentado ha sido la etiqueta, pues la calidad de cada una de sus añadas permanece intacta. Aún me quedan un par de botellas de la 2001, una de las más celebradas. Pero cualquiera de las añadas de este caldo resulta excelente, os lo aseguro. Y aquí aprovecho para decirle a los profanos que no se obsesionen con la calificación genérica que se publica de la calidad de las cosechas; siempre será mejor un rioja elaborado por una buena bodega, de un año calificado como “regular” o simplemente “bueno”, que un vino de una bodega mediocre, pero que proceda de 2001 ó 2004, cosechas de rioja calificadas como “excelentes”.



Guitián fermentado sobre lías: mi vino blanco favorito, gracias a ese particular sabor de la uva godello con el que está realizado. Resulta insuperable para acompañar una mariscada. Son muy buenas también las versiones estándar y la de crianza en roble, pero si he de elegir uno, me quedo con el Guitián fermentado sobre lías por su relación calidad/precio, y por su “algo más” respecto al Guitián estándar. El Guitián con crianza y fermentado en barrica es muy bueno, pero excesivamente caro para mi gusto. Serán manías mías, pero eso de pagar 18 € por un blanco no acaba de convencerme… Oh, no puedo dejar de mencionar su preciosa etiqueta, que me recuerda al estilo de los carteles políticos de la Segunda República.



Maduresa: sorprendente y me temo que poco conocido vino valenciano, de gran personalidad y complejidad, y de bello nombre ( significa "madurez", pero el original valenciano es más eufónico). Coupage en el que se incluye una uva autóctona de Valencia, la mandó, y otras muy típicas del levante español, Monastrell y Petit Verdot. Tengo una botella en casa, habrá que hacerle los honores.


Summa Varietalis: lo conocí con ciertas reticencias, ya que es obra de los hijos del Marqués de Griñón y francamente, la imagen previa que tenía de Tamara Falcó no era precisamente el de una apasionada enóloga. Pero hay que reconocer que este vino del Dominio de Valdepusa es magnífico, un insólito y quizás arriesgado coupage de 3 uvas que no se suelen encontrar formando trío: Syrah, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot. Tengo una botella, debería caer esta Navidad…


Finca La Estacada (varietales): magnífico y económico vino manchego, mezcla de 5 uvas y muy fácil de beber. Existen las versiones monovarietales, pero este coupage siempre ha sido mi predilecto.

Chivite colección 125: Este es sin duda uno de los grandes tintos de España, fantástico vino aterciopelado, suave, con un agradable postgusto y que, ya desde el primer sorbo, transmite la sensación de que te “enfrentas” a algo grande. Me lo descubrió S.C., el amigo mencionado antes que me honra guardando mi Alión 1999 en la bodega de su suegro.

Laderas de El Sequé: probablemente el vino de mejor calidad/precio de la península, junto al Juan Gil de Cepas Viejas y algún Borsao. Es prácticamente imposible encontrar tanta calidad, ya a finales de la primera década del siglo XXI, por apenas 5 €. Se trata de un magnífico vino joven de Alicante. Su hermano mayor en cambio, El Sequé, me decepcionó muchísimo.


An/2: excelente y sorprendente vino mallorquín en el que encontramos uvas autóctonas (callet, manto negro, fogones) en su composición. Es un caldo de intenso sabor y mayor personalidad. Su hermano mayor, el Ànima Negra (AN), es aún mejor, una maravilla, pero destaco el An/2 por ser un vino que consumo con relativa frecuencia, por su más ajustado precio. Ahora bien, si alguien se empeña en regalarme una caja de Anima Negra, no soy nadie para rechazársela… :-)


Enate Cabernet Sauvignon Merlot: Enate hace excelentes vinos, algunos muy probablemente mejores que éste, pero por su calidad/precio y por su proliferación en las cartas de muchos restaurantes, suele ser mi elección cuando mi hay mucho más donde escoger. No cansa ni decepciona, aunque quizás no entusiasma. Pero es de justicia citarlo, ya que se encuentra en mi mesa con frecuencia.

Basa: gran relación calidad/precio para este vino blanco elaborado por el enólogo Telmo Rodríguez, cuyo nombre es garantía de excelencia e inmejorable relación calidad/precio. Telmo trabaja en distintas denominaciones de origen con extraordinarios resultados. El que nos ocupa, Basa, es un vino muy agradable de D.O. Rueda, y obviamente elaborado con uva verdejo - la uva por antonomasia de esta Denominación de Origen - acompañada de viura y sauvignon blanc. Otros grandes vinos de la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez son el Gaba do Xil Godello (D.O. Valdeorras), Viña 105 (D.O. Cigales), Dehesa Gago (D.O. Toro) y Gazur (D.O. Ribera de Duero), entre otros.

Juan Gil de Cepas Viejas: el vino que le disputa al Laderas de El Sequé, en mi opinión, el título de vino de mejor relación calidad/precio de la península. Este gran caldo, del que prefiero la presente versión, con breve crianza, que el Juan Gil crianza, es un monovarietal de uva Monastrell, muy utilizada en la región de Jumilla. Lo beberás y no lo olvidarás…



San Vicente: otro nombre con mayúsculas en el panorama ibérico. Estamos ante un gran vino de guarda, que tiene todo lo que se le puede exigir a un gran reserva de Rioja, incluido, lamentablemente, un elevado precio. Me lo descubrió, como no, mi querido S.C…

Terras Gauda: un Rías Baixas con su imprescindible albariño, y también algo de loureiro y caiño blanco. Uno de los vinos gallegos más prestigiosos, referencia obligada de la D.O. Rías Baixas.


Rectoral de Amandi: otro vino gallego; tinto, y elaborado con una uva muy característica de Ribeira Sacra y Valdeorras, pero también del Bierzo: la mencía. Una uva dulce y muy agradable, con la que se elaboran vinos jóvenes magníficos que en verano entran muy bien servidos a una temperatura no superior a 12º. El Rectoral de Amandi es probablemente uno de los más conocidos. Ya que hemos citado el Bierzo, allí gozan del también muy bueno, y seguramente más célebre, Pétalos del Bierzo, aunque éste lleva algo de crianza (4 meses en roble) y su precio es superior, 10-11 €.


Pago de Capellanes roble: se trata de uno de los riberas más populares, y por ello suele agotarse enseguida en las tiendas especializadas, porque hoy en día es muy complicado encontrar un Ribera del Duero que valga realmente la pena por debajo de 10 €. En mi modesta opinión, ningún otro ribera de breve crianza en roble puede competir con este gran vino. Hay que decantarlo, como ya aconseja la etiqueta, pues suele contener una considerable cantidad de poso.

Pagos Viejos: recientemente abrí una botella de la añada de 2000 de este maravilloso vino de las bodegas Artadi de rioja, que me había sido regalado por mi cumpleaños hace algunos años. A pesar de que solamente me he bebido esa botella, me siento obligado a incluir este señor vino en mi lista de 20. Será difícil repetir la experiencia, porque la “broma” sale a 60 € la botella. A no ser que tengáis buenos amigos como yo… J

Casta Diva Cosecha Miel: gran vino dulce, extraordinario, elaborado en Alicante. Nos solemos olvidar de que se pueden realizar verdaderas obras de arte dulces, y el Casta Diva es un ejemplo perfecto.

Y finalmente, en el lugar 20+1 tenemos a...

Mateus Rosé: seguramente más de uno se rasgará las vestiduras al ver que menciono este vino. Sacrilege!, exclamarán los más puristas. Pienso sobre todo en mi amigo Ricardo R., cuya familia elabora vinos en la Rioja, que en su día se escandalizó porque yo había declarado que el Viña Albalí Reserva ( D.O. Valdepeñas) era un "vino muy correcto". A pesar de ello, debo citar el Mateus porque lo consumo con bastante frecuencia, para acompañar comida china o japonesa (otros rosados que utilizo para este fin son el Santa Digna Rosé Cabernet Sauvignon (elaborado en Chile por Torres) y el Chivite Gran Feudo, muy buenos ambos, y especialmente sorprendente el primero). Mateus es el vino con el que mucha gente empezó a beber, acompañando esas primeras cenas en un restaurante - para consumir pizza o pasta, o quizás una parrillada-. Es un refresco, muy fácil de beber, pero con cierta pegada (11%, frente a los escasísimos 7% de un Lambrusco, otro vino para la gente a la que no le gusta el vino). Mateus es, para mí, EL MEJOR MAL VINO DEL MUNDO (quizás debería haber dicho “no vino” en lugar de “mal vino”, espero que los de Sogrape no se me ofendan).

viernes, 30 de octubre de 2009

(Qué le voy a hacer, si yo...) Nací en el Mediterráneo

(V Marató del Mediterrani. Castelldefels-Gavà-Castelldefels. 18.10.2009. 42 km y 195 m)




La aventura empezó el 13 de julio, con dos grandes novedades respecto a la preparación para mis dos maratones anteriores: la primera, que me atreví esta vez a diseñarme yo mismo el entrenamiento, tomando como base el método del prestigioso entrenador americano de atletas Greg MacMillan. Seguí las directrices de este hombre, tome prestados algunos buenos consejos de Abel Antón, Martín Fiz, realicé las adaptaciones oportunas, añadí cosas de mi cosecha y resultó un entrenamiento de 14 semanas que ha demostrado su eficacia: estaba diseñado para un objetivo de 3:10:00-3:15:00, y finalmente he conseguido 3.11:22.

La segunda novedad ha sido un experimento: decidí suplementarme con Creatina Monohidratada, el suplemento más popular en el mundo del culturismo, y que también ha sido utilizado por atletas de velocidad. Este suplemento aumenta la masa muscular reteniendo agua en el músculo. Mi idea se basaba en aquel famoso dicho de Bruce Lee: “Be water, my friend”. Si había tenido problemas en el anterior maratón, en el que corrí demasiado tiempo a altas frecuencias cardíacas, era a causa del agotamiento de los depósitos de glucógeno. Este se almacena en forma de agua, así que pensé: “cuando a partir del km 30 mis reservas de glucógeno se hayan agotado, mi cuerpo utilizará de combustible la grasa y la proteína muscular. Pero al llegar al músculo se encontrará todo el agua que aportó la creatina”. Quizá es un razonamiento simple y erróneo, pero decidí aplicarlo… Oh, no todo son pros: la creatina provoca aumento de peso, lo cual no deja de ser lógico (La mañana del maratón pesaba 75,0 kgs, mientras que en el de marzo solamente pesaba 72,1 kgs. De esos casi 3 kgs extra diría que la mitad al menos son agua, y el resto músculo y grasa).

Después de una semana de carga, con 4 tomas al día, se pasa a una única toma, recién acabado el entrenamiento, junto a hidratos de carbono de absorción rápida ( un zumo con azúcar). Ello provoca una descarga de insulina, lo que transporta con más rapidez la creatina al músculo. Tomé esta suplmentación durante 12 semanas. La creatina se suele administrar en ciclos, así que transcurrido ese períodos se recomienda descansar. Las dos últimas semanas me pasé a la Glutamina, aminoácido que sirve para impedir el catabolismo muscular, es decir, evitar que se utilice el músculo como combustible o se destruyan sus fibras.

Pero la gran novedad del entrenamiento que he seguido ha sido poner el énfasis en aquello en que me considero más débil. La preparación de una atleta de fondo se basa en tres pilares:

* Endurecimiento (“endurance”) o base , que consiste en desarrollar la capacidad de tolerancia psicológica a la monotonía de correr durante períodos prolongados de tiempo, así como soportar el esfuerzo y cansancio físico. En resumen, crear un “fondo”.


* Resistencia: consiste en la capacidad de correr a una determinada velocidad, más bien exigente, durante un determinado período de tiempo. Se desarrolla la capacidad de diferir la aparición de la fatiga, y de resistir a la misma. Aquí estamos hablando de capacidad aeróbica.


* Velocidad: obviamente, la capacidad de correr lo más deprisa posible durante períodos cortos de tiempo. Capacidad anaeróbica y zancada, adaptación del organismo a esfuerzo de intensidad máxima durante un corot período de tiempo.

En general, es en este mismo orden temporal de fases en el que se entrena. Mejor dicho, en el que se pone más énfasis, porque a lo largo de la semana se incluye un entrenamiento de cada tipo como mínimo. En mi caso, preferí reforzar velocidad antes que resistencia, ya que para maratón los factores más importantes son, por orden, resistencia-endurecimiento-velocidad, y por eso me decidí por centrarme en la resistencia hacia el final del ciclo. Además, considero que es mi mayor área de mejora.




Bien, llega el gran día, 18 de octubre. La Maratón del Mediterráneo es una prueba que este año celebra su 5ª edición y que incluye 3 carreras: 10 km, Media Maratón y la Maratón propiamente dicha y que le dá nombre. En total somos más de 3.000 corredores los que tomamos la salida, pero solamente somos unos 220 los inscritos en la Maratón. Eso significa que a partir del km 21, en que sólo quedaremos en liza los maratonianos, correremos aislados, a diferencia de las carreras populares masivas, en que vamos en grandes manadas de principio a fin…

Eso es uno de los alicientes de la prueba, conocer de verdad lo que es la soledad del corredor de fondo. Otro dato positivo es que el recorrido es prácticamente llano. El handicap es que los 42 km y pico no son “nuevos”: se sale del Canal Olímpic y se realiza un circuito de 10 km hasta volver allí. Los maratonianos y medio maratonianos proseguimos en busca del litoral Castelldefels-Gavà-Les Botigues de Sitges, y luego de regreso al Canal Olímpic. Allí se quedan los medio maratonianos, y los colosos seguimos para dar un par de vueltas más a ese circuito litoral. Sería más bonito ver “tierra nueva”, pero es lo que hay.

La salida es conjunta, y echo de menos que no haya cajones para separar a los atletas por tiempos, ya que a pesar de haberme situado relativamente adelante, enseguida tengo que abrirme paso a través de corredores lentos para encontrar el ritmo adecuado. Como en los anteriores maratones, quiero seguir una estrategia de progresión, de menos a más: en este caso mi objetivo es salir a 4’ 37” los 3 primeros kms, acelerar a 4’ 35” del 4 al 14, a 4’ 30” del 15 al 28 y desde allí hasta la meta ponerme en 4’ 26”. De cumplirse el plan, mi tiempo final estaría por debajo de las 3 horas y 10 minutos. Si no es posible acelerar y me quedo en los 4’ 37”, al menos bajaría de las 3 horas 15 minutos. En cualquiera de los dos casos conseguiría mejorar mi marca personal.




Bueno, volvemos a la carrera. El primer km me sale demasiado lento, a 4’ 54”, lo que me obligará a espabilarme un poco. Acelero un poco, y cubro el segundo en 4’ 39”; eso ya está mejor, pero no es suficiente, así que vuelvo a acelerar. El tercero ya me sale mejor, en 4’ 21”. Demasiado acelerón, pero al menos recupero los segundos perdidos en los 2 primeros kms. Me aproximo a un corredor cuya cara me suena para comprobar que el parcial es correcto. En efecto, lo conozco, llegamos con tiempos similares en la carrera de la Villa Olímpica, es Emilio Ignacio L.S. Charlamos un rato, me comenta que su objetivo es correr a un promedio de 4’ 35”, y decido continuar con él. Llegamos al km 10 en 45’ 47”, se ajusta a mis planes. Y seguimos juntos hasta el km 15, avituallamiento, y veo que Emilio no me sigue. Me giro un par de veces, pero no le veo… Y ya no le ví más hasta cruzar la meta, y me contó que tuvo que parar en el avituallamiento para miccionar. Mala suerte.

Como mala suerte tuve yo antes del km 15, en que se me rompió la correa del pulsímetro. Se me cayó el reloj y retrocedí unos pasos para buscarlo. El resto de la carrera tuve que correr con el reloj en la mano, y poco acostumbrado a darle a los botoncitos en esa posición, en más de un km en lugar de apretar el “lap” para ver el tiempo parcial, apretaba el stop. Con ello, me quedé sin referencias exactas de mi tiempo, gran handicap en un maratón. Pero la intuición también juega, y además tenía la lectura de mi pulso, que después de mi sufrimiento en el maratón del marzo, era una referencia que no debía obviar. Antes, con este corredor, hemos repasado 2 grandes máximas de la maratón, que no está de más recordar: “Cada maratón es diferente”, “La maratón empieza en el km 32” ( o dicho de otro modo, “la maratón es una carrera de 10 kms con 32 km de calentamiento”).




Gráfica comparativa de mi pulso en esta maratón con la anterior. La mejora es evidente, y más si se tieen en cuenta que la velocidad media ha sido un 1,5% superior


En fin, que me presento en la mitad del maratón en un tiempo de 1:35:19, unos segundos por debajo de lo previsto. Si consiguiese correr en progresión, conseguiría mi ambicioso objetivo de bajar de 3 horas y 10 minutos. Pero hace ya rato que tengo decidido que el auténtico objetivo es bajar de 3:15. Con eso ya mejoro mi marca, yalcanzo el objetivo que me marqué en marzo y no pude cumplir. No olvido que según el test 2 x 6000 que realicé 10 días antes, mi tiempo posible en condiciones ideales es 3:10, pero el más probable es 3.16. Así que ya me pongo a calcular al tiempo en que debería llegar al km 30 para cumplir el objetivo de bajar de 3:15. Y es que para ser un buen atleta de fondo hay que tener un cálculo mental más o menos agil. Así que , sabiendo que el paso promedio para hacer 3:15 es de 4’ 37”, calculo así: 30 x 4, 5 (4’ 30”) = 135 minutos. A eso hay que sumarle 7” por km , o sea, 7 x 30 = 210 segundos, que son 3 minutos 30 segundos. Total, que hay que llegar al km 30 en 138 minutos 30 segundos, o sea, 2 horas 18 minutos 30 segundos. Finalmente, me presento en 2:14.16, aunque sospecho que debería añadir algunos segundos por haber parado el cronómetro durante un rato (en efecto, realmente pasé en 2:16:17) ; en cualquier caso, voy muy bien de tiempo.

Me ha sobrepasado un atleta más veterano que yo, y veo que no puedo seguir su ritmo, pero no me inmuto, porque voy bien. Y noto que otro se pega a mi espalda. Pasan los kms y no me adelanta, y tentado estoy de decirle, “tío, tira tú ahora, que voy justito”. Pero callo. Pasando ya por el 35, alguien se pone a mi altura. Charlamos. Se trata del atleta que me venía siguiendo. Comentamos la jugada, le hablo de mis dificultades de tiempo y me tranquiliza, que voy bien, sobrado para bajar de 3:15. Veo que él va más fresco, y le invito a que tire, que no me espere. Y se aleja progresivamente…





Es la grandeza de este Maratón del Mediterráneo, que me ha fascinado. Esa impagable sensación de correr solo tantos kilómetros, aprendiendo a llevar un ritmo sin referencias cercanas, sintiéndote especial, porque por una vez, puedes contar los atletas que van delante de tí, y soñar con estar en el Top Ten ( y lo conseguí, en mi categoría de edad, octavo). Los saludos de los voluntarios en el avituallamiento, algún grupo de gente que aplaude – poquísimo público, como era de esperar -, la sensación irreal de estar corriendo en una Olimpiada o un mundial, son emociones que se me han prendido. De alguna forma, he nacido como corredor de fondo aquí, en el Maratón del Mediterráneo…


Volvemos a mí, cuando se marcha el segoviano. Voy a un ritmo bastante aceptable, con parciales entre 4’ 35” y 4’ 30”. El pulso se mantiene cerca de 170; de hecho, corro sin permitir que se dispare más allá de 174, el 90% de mi frecuencia máxima. Y ya está a punto de llegar un momento clave del recorrido: la rotonda donde está el desvío para ir hacia el km 39. Pregunto a uno de la organización, y me lo confirma: toca el regreso al Canal Olímpico. Para allá voy, pasando por el único punto duro que tenía este circuito: un repecho para cruzar un puente que pasa por encima de la autopista. Se siente uno importante, corriendo solo, por el centro de la carretera, mientras por debajo pasan coches en ambas direcciones y se preguntarán quien es ese tió que va por ahí arriba.





Hay aplausos de la gente, poca, con la que me cruzo. Rebaso , esta vez por debajo, otro puente y ya veo el canal olímpico. Ahora hay que dar una vuelta, casi completa, a él hasta llegar a la meta. Eso son más de 2 kms, ¡"peazo" canal! Paso el km 40 cuando mi crono marca 2:59:41 ( realmente eran 3:01:42) , y sé que sigo sobrado para el objetivo de bajar de 3:15. Veo la espalda de un corredor cada vez más cerca, corre muy lentamente, y veo que se pone a andar. Al llegar a su altura le pregunto si está bien, me contesta en francés. El pobre me dice que corría para hacer el maratón en 4 horas, y se teme que se ha equivocado. En efecto, en la rotonda anterior tenía que haber continuado en el circuito, no virar hacia el Canal. Se lo digo. Y le recomiendo que ahora se olvide del tiempo, y que disfrute de la carrera. Sigo mi camino. Coño, qué largo se hace el canal olímpico,.. Venga, ya queda poco. Olor de meta. Gran contento por mi parte al ver el cronómetro de la llegada, que indica que entraré en poco más de 3:11:00. ¡Pa’ dentro!


Al final del video, el speaker menciona mi nombre. Y antes, cuando desaparezco del plano, si aguzáis el oído escucharéis mis gritos eufóricos de "¡Sí, coño!, ¡sí ,coño!" :-)

Oh, gracias Toni De las Heras, por recomendarme las zapatillas Saucony. Qué cómodas eran el día que me las probé, y qué cómodas las he sentido hoy. Saucony Pro/Grid Ride 2. Magníficas. No había tenido ocasión de probarlas en competición antes, apenas había rodado con ellas unos 100 kms, pero se han comportado de maravilla. Eso sí, me he sentido un poco “traidor” al retirar a mis Asics Gel Stratus 2 - ya llevan poco más de 1.000 kms hechos – sin haber tenido la oportunidad de disputar ningún maratón (en el anterior, en marzo 2009, también preferí otras zapatillas, las Adidas Supernova Cushion 7, que retiré hace unas semanas con 1.300 kms en su haber). Las Asics han tenido que conformarse con llevarme a la meta en la Media Maratón de Barcelona 2009, donde conseguí la que hasta ahora es mi marca personal. En todo caso, los 3 modelos son excelentes herramientas para un corredor de fondo de pisada universal y largo kilometraje semanal, y recomendaría las tres; las tres han conformado la historia de este maratón (y las Adidas y las Asics el anterior).

SAUCONY Pro/Grid Ride 2


ASICS Gel Stratus 2

ADIDAS Supernova Cushion 7


¿Qué es lo siguiente? Jean Bouin el último domingo de noviembre, probablemente no a tope, acompañando a Lito o David para sub 43' en 10 km o lo que me pidan. Y a partir de la primera semana de diciembre, a empezar ya el entrenamiento específico para el Maratón Barcelona 2010, el maratón del año del Campeonato de Europa Barcelona 2010. ¿Objetivo? Me he sentido tan bien física y mentalmente al acabar el Maratón del Mediterráneo, que quiero ser ambicioso. Mi mejor marca en 10 km ( 40' 07") "predice" según mi guru Mac Millan un tiempo en maratón de 3:08:16. Mi marca en Medio maratón (89' 32") me lleva a 3:08:50. Bien, voy a intentar 3:07:29. Si lo consigo, estaré ya más cerca de las 3 horas que de las 3:15. La solución, el 7 de marzo :-)


lunes, 19 de octubre de 2009

"Der Puten Amen!"

Maratón del Mediterráneo en 3:11:22



"Der Puten Amen!"


3:11:22. Bonito tiempo. El 3, un número primo. El 11, también primo. El 22, semiprimo, pues es producto de 2 primos. Otros números bonitos son que he quedado el 8º de mi categoría (40-50 años) y el 34º en la clasificación absoluta. Vaaaaaale, sólo llegamos 217 maratonianos a la meta. Pero como había también carrera de 10 k y de media maratón, y en total salimos más de 3.000 corredores, se siente uno un gran campeón, sobre todo teniendo en cuenta que he tenido ocasión de doblar a varios atletas, ya que se corría en circuito. Pero la verdad es que por una vez, es un placer contestarles a mis hijas y a aquellos amigos, compañeros, consejeros delegados y profanos en esta disciplina en general que con buena fe - o mala, que de todo hay - preguntan : "En qué puesto has quedado?" con un orgulloso: ¡OCTAVO! ( y de hecho la IAAF, la Federación Internacional de Atletismo, publica unas tablas para ponderar la marca según la edad; se suponía que se iban a aplicar en esta maratón).



En el vestuario. Al fondo, el dorsal rojo de los maratonianos


Había entrenado con el objetivo de 3:10:00, aunque los tests previos realizados los días anteriores - 2 x 6000 , 60' a ritmo objetivo - me advertían de que lo prudente sería añadir 5" por km al ritmo previsto, y transformarlo por tanto en un paso de 4' 35" / km, que da un resultado de 3:13:30. La verdad es que antes de la salida firmaba con mejorar mi marca anterior (3:17:48) y ya metido en el ajo y viendo que iba bien, bajar de 3:15:00 se convirtió en el objetivo real.


En carrera me he sentido muy bien, nada que ver con el anterior maratón en la que lo pasé fatal a partir del km 30. Aquí he sufrido poco y he tenido muy pocas molestias. El único contratiempo ha sido que durante la carrera no pude medir bien mis ritmos, ya que poco después del km 10 se me acabó de romper la pulsera del pulsímetro, y tuve que hacer el resto de la carrera con el reloj en la mano, y apretando los botones como si fuera un cronómetro antiguo. Poco acostumbrado a ello, la pifié bastantes veces, con lo que no tomé correctamente mis tiempos parciales, y por tanto ignoraba lo bien o mal que iba.

Lo que si que controlaba es el pulso, recordando mis apuros de mi anterior maratón. Procuraba que no pasase de 170, 88% de mi frecuencia máxima, y lo logré, ya que sólo me mantuve 9 minutos en la zona cardíaca de riesgo, por encima del 90%, con pulso medio de 165 (el previsto era 169) . En cambio, en el maratón de marzo estuve la friolera de 92 minutos en esa zona cardíaca, y tuve un pulso medio de 174. Esto me da esperanzas de gran mejora, ya que fue precisamente el pulso excesivamente alto de mi test 60' a ritmo maratón lo que me indujo a ser prudente.


Toma medallón rastafari! Eh-eeh - ah!

Lo más curioso es haber corrido sólo prácticamente todo el tiempo, me daba la impresión que estaba en una olimpíada y era de los buenos :-) Hacia el km 30 me he pegado a un segoviano para preguntarle cómo íbamos, y me ha tranquilizado al decirme que al ritmo que llevábamos entonces, yo conseguiría bajar de 3:15:00 sin problemas. Eso me ha animado mucho, y de allí al final he podido seguir bien. He sido muy regular, primera mitad en 1:35:44 y la segunda un pelín más lenta, 1:36:03. Mi llegada ha sido apoteósica, con el speaker diciendo mi nombre, y yo estaba tan feliz al ver en la meta el tiempo de 3:11 que al cruzar la meta he seguido corriendo, agitando el puño, y gritando "Sí, coño!, Sí, coño!"; la gente se ha reído bastante con mi reacción :-)



Más orgulloso que cansado


Acabo hablando del maravilloso metabolismo, veréis... Después de la carrera, un plátano, una bebida isotónica, agua y a la ducha, me he olvidado de mis barritas. Al llegar a casa me he pesado, y sólo había perdido 2 kilos (hay entrenos en que he perdido más). Me decido a recuperarlos, comiendo lo siguiente en el japo-bufet del barrio:



* 3 sashimis de salmón y 5 de atún

* 2 makisushis de salmón, 2 de atún, 2 de pepino, 1 de nabo

* 3 hanamakis de atún, salmón, cangrejo y nabo

* 1 plato de fideos japoneses con bogavante y gambas

* 1 plato de arroz frito con pulpitos

* 4 navajas

* 4 espárragos trigueros, 2 rodajas de calabacín, una rodaja grande de berenjena

* 2 bolas de helado de té verde, 3 bolas de helado de coco, 2 bolas de helado de chocolate, 2 bolas de helado de nata, con siropes varios

* dulces de goma

Toda la comida regada con un Mateus, el mejor mal vino del mundo, y abundante agua. De regreso al hogar, un Mai Tai, ¡cómo no!

Y después de esta salvajada culinaria, esta mañana me he pesado y aún me faltan 300 gramos para recuperar el peso!


Seguiremos informando, con los detalles de la carrera y el video de mi llegada. 3:11:22. Mola!