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"'Si quieres correr, corre la milla. Si quieres cambiar tu vida, corre la maratón" (EMIL ZÁTOPEK)

viernes, 9 de enero de 2026

Maratón, dos largos años después

 ( Budapest, 12.10.2025)


(debo empezar con agradecimientos multidisciplinarios, a todos aquellos que desde su especialidad han ayudado a recuperarme y que pudiera regresar a mi carrera amada. Mi traumatólogo Dr. Joaquim Punsoda, que aunque no experto en deportes, siempre me atiende con rapidez y diligencia, y me ha ayudado no pocas veces. Los médicos deportivos Dr. Andreu Arquer y Dr. Xavier Sant, mis auténticos guías. El Dr. Dairo Jiussephe, que me atendió de urgencias en verano. Marta Rueda, mi genial podóloga que creo que con su ajuste de plantillas ha sido decisiva para recuperarme. Eduard Eroles de Fisio-Selex, mi masajista, que además de recuperar mi musculatura me da prudentes consejos. Daniela Ferreira, mi técnica de INDIBA que me dejó las piernas listas para Budapest. Scott Murr, coautor del método de entrenamiento FIRST ( Furman Institute of Running and Scientific Training) que sigo desde hace años, hombre con el que soy afortunado de mantener contacto bastante habitual, y me ha brindado total ayuda resolviendo dudas, ajustando entrenamientos...  Mis amigos, hermanos maratonianos, Cristian Pablo, Miki Trapero, Jordi "Jorfer" Fernández, Oriol Riba, José Luis Cruz, cuyo apoyo y consejo ha sido fundamental para hacerme mantener la fe y el optimismo. Y por supuesto, mi esposa Paula, y mis hijas Iria e Erica, por acompañrme en esta aventura y aguantarme en la vida). 


Por fin llega, tras dos años y medio, el día de volver a correr un maratón. Al igual que en Palma 2017, aprovechamos para hacer unas pequeñas vacaciones familiares, ya que en verano no salimos de casa. Esta vez serán un poco más cortas; en aquella ocasión llegamos el miércoles antes del maratón, y esta vez ha sido llegar y correr, aterrizamos en Budapest el sábado por la tarde. En ambos casos, cuatro días extra "por la cola" que se disfrutan más. Llegar con demasiada antelación a la ciudad de la carrera conlleva el serio inconveniente de tener que controlar los posibles ( más bien probables) excesos en forma de caminatas y disfrute de la cocina local. En cambio, los días después del maratón te puedes permitir una serie de licencias...

Apuré mucho, la verdad. Hubiera querido llegar el sábado al mediodía, pero no conseguí vuelo, así que le pedí a mi anfitriona del apartamento alquilado que me fuera a recoger el dorsal. Se podía también el mismo domingo, pero no conociendo la ciudad, no tenía ganas de enredarme, quería llegar a la salida tranquilo. Así que el peligro de pasarse demasiado tiempo de pie en la feria del corredor quedó evitado. También por control de entorno, elegí un apartamento al que se pudiera ir andando a la salida. La cena también territorio conocido, un plato de pasta y un filete de carne roja, que estas cosas son iguales en casi todos los sitios. La novedad, vino tinto húngaro ;-) No sólo hay Tokaji, ha bebido tintos muy interesantes ( y de excesivo recargo sobre el PVP en la mayoría de restaurantes , añadiría). También para no arriesgar, el desayuno ha consistido en 3 barritas 26ers, ingesta ya testada la semana anterior en el entreno de simulación de maratón. Durante la carrera tomaré geles 26ers, que también tengo más que testados. Abandono los Maurten que había utilizado anteriormente, porque aunque me gusta su sabor y textura, me parecen demasiado voluminosos ( y caros también, por qué no decirlo). La novedad en este maratón, también probada ya la semana anterior, será la toma de una pastilla de sales (básicamente Sodio y Potasio) antes de la carrera. Después del calvario sufrido en mi último maratón, esta va a ser el remedio que voy a aplicar para la prevención de calambres. Ah, consciente de que lo que falló en Empúries 2023 fue la hidratación, durante las dos últimas semanas he estando bebiendo agua a conciencia, asegurándome de que mi orina fuera transparente o casi. 

La estrategia de hidratación/suplementación será la siguiente:

* Desayuno: las 3 barritas + isotónica, 2 horas y media antes de la salida

* 45' antes: cápsula de 200 mg de cafeína + pastilla de sales

* 15' antes: un gel sin cafeína

* km 7.8: gel sin cafeína

* km 14.5: gel con 50 mg cafeína

* km 24.1: gel 100 mg cafeína

* km 28.3 : opcionalmente, pastilla de sales

* km 34.9: gel 50 mg cafeína

Y en el resto de avituallamientos, alternar agua e isotónica. Total, que el plan prevé 5 geles en total ( ingeridos más o menos cada 45', que es la pauta que he seguido siempre), y 400 mg de cafeína, más que suficientes ( se recomiendan entre 3 y 6 mg por cada kg de peso corporal). Por supuesto, me he estado privando de cafeína toda la semana para potenciar su efecto.

Para determinar la marca objetivo lo tengo más complicado, ya que la única competición de este ciclo fue un 5k 19 semanas antes. En las simulaciones de carrera, los entrenos me he movido en ritmos en torno a 4:52/km, por debajo del umbral de lactato, por lo que se podría aspirar a maratón en 3:25:00. Pero hay que tener en cuenta otros factores:

* vengo de una lesión de rotura fibrilar. El fitness se ha mantenido gracias a los entrenos de calidad en bici estática, pero la última tirada larga ( 32 km) se hizo el 31 de agosto. Ha pasado mucho tiempo, y a las piernas les va a faltar haber entrenado la resistencia al cansancio, que es lo que se consigue con la tirada larga, habituar al cuerpo a ser capaz de sostener un determinado ritmo cuando ya se tienen las piernas cansadas.

* el último maratón lo corrí en abril 2023. Han pasado ya 2 años y medio. Además, ese maratón fue fallido, alternando caminar y estirar los últimos kilómetros. De no haber sido Campeonato de Catalunya me habría retirado. En el penúltimo, Málaga 2022, sufrí muchísimo a pesar de no salir con otro objetivo que pasarlo bien, y acabé firmando un sub 3:30 por orgullo, luchando al final, cuando el objetivo era 3:20. Anterior a ese, Empúries 2021, también Campeonato de Catalunya. Me llevé el oro con 3:27:27, habiendo salido a lograr 3:25.

Tras estas consideraciones, decido ponerme como objetivo mejorar la marca de Empúries 2021. Salir a buscar simplemente un sub 3:30 me parece un poco "cobarde" o acomodado, y 3:25 o menos sería demasiado arriesgado dadas las circunstancias actuales. Los que me conocen saben lo competitivo que soy, y por ello he mirado las clasificaciones de mi categoría de los años anteriores. No hay premio para categorías, pero sí clasificación, y un podio virtual en la maratón de Budapest me parecería un gran logro. Veo que entre 3:25 y 3:30 algún año se hubiera ganado un "bronce" , así que si hay suerte lo puedo conseguir.

Toca hablar ahora de la estrategia de carrera. Por lo que me comentó mi colega Oriol Riba, el recorrido es prácticamente plano en su totalidad. Sólo son reseñables los pequeños repechos para cruzar los puentes del Danubio, con sus correspondientes subidas y bajadas. Budapest tiene un total de 15 puentes ( 13 de carretera y 2 de ferrocarril) que unen Buda con Pest. Nosotros cruzaremos únicamente tres, alguno de ellos 2 veces: el mítico Széchenyi Lánchid (el Puente de las Cadenas), Szabadság hig ( el Puente de la Libertad), y Árpad hid ( que une el norte de la isla Margarita con Buda y Pest. Previo a la carrera cruzaremos otro puente, el Petófi hid, que une Ferencváros ( distrito IX, donde esta nuestro apartamento) con el Campus Lágymányos de ELTE ( situado en Kóbanya, distrito X), lugar que acoge varias facultades universitarias, y donde está situada la feria del maratón, y la salida y llegada del mismo. Por cierto, el Danubio es más ancho que cualquier otro río urbano que haya visto. El Puente de las Cadenas mide casi 400 metros ( 375) , mucho más que el más largo de Londres centro sobre el Támesis ( Blackfriars Bridge, 281), el más largo de París sobre el Sena (Pont Neuf, 232) o el más largo de Roma sobre el Tíber (Ponte Guglielmo Marconi, 235).

Basta de geografía urbana, volvamos a la carrera. Puesto que el recorrido es prácticamente llano, es más fácil diseñar la estrategia. Por supuesto, la idea es correr en split negativo, la segunda mitad mas rápida que la primera. Concretamente, me decanto una vez más, y van no sé cuántas, por la estrategia MARCO, aunque diría que jamás me ha salido bien. Parafraseando a Lennon, que popularizó la sentencia "la vida es eso que ocurre mientras tú estás ocupado haciendo otros planes", yo diría que "mi ritmo en un maratón es el que me sale mientras pienso cuál dijo el método MARCO  que tocaría en este momento" ( acabado el maratón, también diría que mi plan de entrenamiento habitual es el que sigo mientras estoy lesionado, porque estoy lesionado casi siempre).

Resumiendo, esta estrategia propone dividir la carrera en 3 tercios de 14 kms cada uno, con una subdivisión en el primer tercio: de la salida hasta el km 3, y del 3 al 14. En cada uno de esos segmentos habrá un ritmo objetivo y unas pulsaciones máximas. Por tanto, habrá 4 ritmos objetivo, y las pulsaciones irán aumentando progresivamente. Será a partir del km 14 (principio del segundo tercio) cuando se correrá al ritmo promedio de maratón, y en el tercer tercio el ritmo es más rápido. Para mi objetivo de 3:27:26, la idea será esta:

* De la salida hasta el km 3, 5:05 /km. El pulso debe ser como máximo un 77,5% de la Frecuencia Cardíaca Máxima. En mi caso, 145.

* Del 3 al 14, ritmo de 4:57 con pulso máximo del 80,5% ( 150).

* Del 14 al 28, ritmo de 4:55 y pulso máximo del 84,5% ( 153).

* Del 28 hasta el final, ritmo de 4:51 y pulso máximo del 91% ( 159).

Con este plan, aunque al llegar al km 14 no fuera capaz de aumentar el ritmo y me quedara en 4:57, aún así lograría acabar el maratón en menos de 3 horas y media, lo cual me parecería muy satisfactorio. Mejoraría la marca de Málaga 2022, maratón al que llegué en pefecto estado de forma. Respecto a pulso, 159 será la línea roja que no debería cruzar antes de tiempo. Coincide con el umbral de lactato que estima mi reloj, el Garmin Forerunner 255. La máxima con la que trabajo también es la que estima mi reloj, 174. Sobre este tema del umbral de lactato hablaré de nuevo más adelante, cuando analice mi marca final, porque creo que influyó poderosamente en mi performance. En el que es mi mejor maratón hasta la fecha ( me gusta ser optimista, aunque serán difícilmente repetibles tanto la marca como la forma en que la logré), Barcelona 2015, corrí totalmente por sensaciones, sin la banda pectoral del reloj, y por tanto sin indicación del pulso. Además, ha sido uno de los dos únicos maratones en que corrí en split negativo. Pero dadas las condiciones en que llego ( la cercana lesión, la falta de experiencia reciente en maratón) quiero tener todo lo que pueda bajo control.

Llega el día soñado. Al contrario de lo que me pasó en Málaga, que acabado el maratón llego al apartamento y mis chicas aún estaban en la cama, aquí en Budapest madrugan y vienen conmigo a la salida, cosa que agradezco muchísimo y que me ayudo a salir con un estado de ánimo excelente. Para llegar a la salida sólo hay que cruzar el puente Petófi, son poco más de 20 minutos andando. Hay un gran ambiente en la salida, propiciado porque se mantiene la feria del corredor abierta (que no llegué a ver , y hay algunos juegos y actividades para los acompañantes, lo cuál es muy de agradecer, y hace la salida más vistosa. Por cierto, que había visto en la start list a una tal Anouk Baltar, una corredora francesa de la categoría W50. Eso me sorprendió mucho, acostumbrado a ser el único Baltar en las clasificaciones locales. Ví a miembros de su equipo, pero no a ella, aunque me fotografié con dos corredoras, les pedí que la saludasen y le dijesen que igual eramos familia (mi abuelo paterno era teniente de alcalde de Sant Adrià del Besòs en la época en que estalló la guerra civil. Se refugió en Francia, huyendo de la condena a muerte del bando franquista, y al parecer se estableció en Marsella, fundando una nueva familia, y ya no regresó).


Bueno, hemos llegado con tiempo para dejar las cosas en guardarropa, aplicarme un poco de crema de calor en las piernas, por si acaso, y dirigirme a mi cajón de salida, el segundo. Por cierto, que este Maratón está montado como multievento de fin de semana. El sábado se disputan carreras de 5k y 10k, y el domingo además del maratón hay medio maratón, y  maratón de relevos ( con equipos de 2 y 4 miembros). Con todo ello se alcanza la estimable cifra de 40.000 inscritos. La startlist de maratón individual constaba de algo más de 8.000 corredores ( 7.408 finishers).

Pues eso, me voy al segundo cajón, de un total de seis, para ritmos entre 4:30 y 5:00 el km, lo que  suponen marcas finals de maratón entre 3:10 y 3:31. Decido situarme al final del cajón, porque además preveo salir más lento, a 5:05 el km. El ambiente me gusta, un día soleado y no demasiado frío. La salida se dará a las 9:00. Podría parecer algo tarde para un maratón del sur de Europa, pero en Budapest la temperatura en esta época es agradable. Según Klimat en la salida estábamos a 10º y 86% de humedad ( sensación térmica de 11º), y al llegar a meta, 3 horas y media después, las condiciones eran de 18º de temperatura y 53% de humedad ( resultando en una sensación térmica de 17º).  Hasta yo debo reconocer que son condiciones muy buenas para correr un maratón; pero ojo, no ideales, ya que por ejemplo la calculadora que tengo por ahí de Greg Maclin ( no confundir con Greg McMillan, cuya calculadora no considera que se deba aplicar handicap para esta carrera), si introduces las condiciones climáticas del final, sugiere un handicap de 2' para mi marca). de hecho en algunos puntos del recorrido a pleno sol, pasé un poco de calor.



Por cierto, debo contar una curiosidad: durante este ciclo de 20 semanas que me ha llevado a Budapest, he utilizado 3 zapatillas distintas, pero todas ellas eran la ASICS Gel DS-Trainer 26, en distintos colores. Esta zapatilla siempre me ha dado un resultado extraordinario en maratón y medio maratón, pero lamentablemente ASICS ha dejado de fabricarla, lo cual nunca podré entender, porque era probablemente una de las mejores zapatillas mixtas del mercado, y además diría que es su modelo más antiguo,  anterior a otras zapatillas de ASICS míticas también, como la Nimbus. Puesto en contacto con la marca y habiendo hablado también con el probador de zapatillas Gorka de Lera, de Runnea Team, la zapatilla de ASICS actual que se asemeja más sería la Magic Speed 4. Pero otra cosa que tampoco entenderé es que este modelo no admite plantillas personalizadas, y yo necesito usarlas. De hecho, diría que el ajuste de las plantillas ha sido clave para mi recuperación.  Creo que es un claro paso atrás no poder poner tu propio plantilla. En fin, tendré que seguir buscando unas sustitutas... Por suerte tenía un último par sin estrenar, de la DS-Trainer 26, con lo que tras un par de entrenos llegaron ya aún muy nuevas, pero "domadas" a Budapest.


Las Electric Red / Back, una zapatilla muy bonita con la que corrí la Maratón de Empúries 2023. Ya habían sobrepasado los 800 kms de vida útil estimada, así que en este ciclo las utilicé sólo para la carrera 5k de junio (primera semana del ciclo) y para un cortísimo rodaje. 


Las Carrier Grey / Black. Les he cogido mucho cariño, porque ha sido la zapatilla que me ha acompañado durante estas 20 semanas. Curiosamente, esta zapatilla no he llegado a usarla para competición, porque cumplió los 800 kms un par de semanas antes del maratón. En la foto aparece con chip amarillo porque la imagen está tomada pocos días antes de la Mitja Marató del Maresme, y finalmente no participé. A veces "estiro" la vida de las zapatillas un poco más de lo aconsejado, pero con mis antecedentes de lesiones prefiero no jugármela. En todo caso, con 800 kms en las suelas ya no era buena idea competir con ellas. Se han gastado pronto porque he pasado de usar 3 tipos de zapatillas a sólo una. Antes utlizaba unas Nimbus para las tiradas largas, unas voladoras ( últimamente las Saucony Type A9) para series cortas y competición de 5k-10k, y las DS Trainer para competiciones de medio maratón, maratón, series largas y tempo.  Por prescripción facultativa, para mi recuperación necesitaba una zapatilla estable y lo suficientemente amortiguada; la Nimbus es muy amoprtiguada, pero poco estable, y las voladoras demasiado poco amortiguadas). Ahora, a pesar de correr sólo 3 días semana, el kilometraje se concentra en una sola zapatilla, y ha habido varias semanas en que he pasado de 60 kms. Estas ASICS Gel-DS Trainer 26 Carrier Grey / Black "merecían" correr el maratón. Me sabe mal no habérselo podido brindar, soy así de fetichista...


Estas son las Lake Drive / Shoking Orange, las que tuvieron el honor de correr el maratón. Estoy pensando en cambiar los cordones por los naranja del modelo anterior para rendir homenaje a su predecesora en el ciclo...

Estoy en la salida, animado y contento. Me gusta la música que pone el DJ. He cogido algunos taxis en Budapest y los taxistas ponían música de calidad, house, electrónica... Comparando con los de Barcelona, que en general llevan Los 40 o cosas peores, los húngaros ganan por goleada. Y en la salida del maratón, prefiero mil veces escuchar lo que estoy escuchando en Budapest que la sempiterna canción "Barcelona", que a mí, lejos de emocionarme , más bien me disgusta; eso sólo fue un montaje de marketing para "blanquear" a Freddy Mercury ( artista que aprecio poco), dotándole de un pedigree de "gran cantante" por hacer un dúo con la prestigiosa soprano catalana Montserrat Caballé. El tipo ya había "engañado" en su día al gran David Bowie para otro dúo en la canción "Under Pressure"... En fin ... 





Ahí estoy disfrutando del ambiente, y encima , y no lo esperaba, mi familia puede estar justo a mi lado en la salida. En otros maratones o no es posible o ellas no estaban, y esta vez las tengo ahí mismo. Estoy feliz, abrazo a mis hijas, luego a mi mujer y me caen lagrimones, de la emoción, de volver 2 años y medio después a la salida de un maratón, tras tanto tiempo lesionado, tanto tiempo de lucha y esfuerzo por volver. Me despido, y me voy al otro lado del cajón, para calentar un poco. Mola, porque hay una especie de pasillo lateral al lado de la zona de salida, y lo utilizo para trotar brevemente, apenas 100 metros, 6 minutos antes de empezar el maratón. 



Tomamos la salida. No es muy ancha, la verdad, pero debería ser suficiente. Sin embargo, no es nada fluida porque delante de mí hay corredores que salen al trote cochinero. Es algo que me pone de los nervios. Como siempre, mi máximo respeto por los ritmos de cada cual. Yo mismo le debo parecer una tortuga a los corredores de élite, o incluso a populares jóvenes ( y no tan jóvenes). Lo que es inadmisible es que la gente se sitúe en los primeros cajones de una carrera y salga casi andando. Ya lo he contado alguna vez, en algunas ocasiones me he situado en primera línea de salida, para figurar, por postureo, pero he sido consecuente con ello. Quiero decir que salgo al ritmo que toca, y cuando puedo me aparto para dejar paso. De hecho, recuerdo que diría que mi marca de 1000 m la debo tener en una edición de la Cursa de El Corte Inglés ( de cuando salia de Paseo de Gracia / Gran Vía y pasaba por el Estadi Olímpic), en que salí en primera fila , y tan escopeteado que, a pesar de que la salida es en ligera subida, al llegar al cartel del primer kilómetro, en la calle Aragón, ví que mi parcial era menos de 3' 30", cuando a lo mejor planeaba correr a un promedio de 4' 05" el km, y ya me fuí frenando. Bueno, el caso es que en esta salida de Budapest, ya me pongo un poco nervioso, cuando no tocaba, y me dan ganas de gritar algo así como "estamos para correr, no para caminar", pero me callo. El resultado es que llego al primer km en 5:15, lentísimo, quería llegar en 5:05; ni siquiera el consuelo de pulso bajo, porque lo hago en 145, justo lo proyectado. En esos primeros momentos soleados hubiera deseado un poco más de fresco, pero comparado con el sofocante calor barcelonés de este verano, es una maravilla. Saludo a un corredor de Badajoz ( encontré varios españoles por el camino). y hablamos un poquito. Le dejo, porque este hombre también es de esos que ha salido de demasiado adelante y su ritmo no me conviene. El parcial del segundo km es 5:05, correcto, pero el tercero otra vez lento, 5:15. Esta primera fase de ahorro de pulso y ritmos la saldo en 15:31 en lugar de 15:15, y al final el pulso es de 147, por encima de los 145 deseados. Vaya, no hemos empezado del todo bien. Pero oye, no es tan terrible. Yo voy a intentar controlar el pulso, acercarme al ritmo deseado, vigilar mis sensaciones físicas, sobre todo las que provengan de la zona lesionada, y tratar de disfrutar. Mi previsión es que, por lo comentado anteriormente de mi falta de tiradas largas, llegará un punto a partir del km 20 y pico, donde sentiré las piernas muy cansadas y sufriré. Mi deseo es que ese "pico" sea lo más alto posible, ideal si es de más de 10 kms, lo que significaría que ya habría sobrepasado el km 30!

Entramos en la segunda parte del primer tercio del maratón, donde mi plan es correr a un ritmo de 4:57 y que el pulso no sobrepase las 150 pulsaciones. Empiezo mal, porque me salto el cartel del km 4. Normalmente en competición anulo el lapso del reloj, para grabar el real, al pasar el punto kilométrico, pero estoy pensando que para evitar el riesgo de perder un dato, igual debería dejar activado el lapsus automático, es algo que tengo que pensarme...

En estos principios de la carrera, veo a un tipo que corre con una camiseta que es una bandera israelí. No una banderita, no, toda la camiseta es una bandera. Me cabrea. En su día, se me había pasado por la cabeza dejar pasar este maratón porque el gobierno actual de Hungría es de ultraderecha, y además recibieron a Netanyahu con todos los honores, sacando a Hungría de la Corte Penal Internacional para evitar detener al israelí, pues pesa sobre él una orden de busca y captura por crímenes de guerra ( Por cierto, salirse de ese organismo no exime al estado húngaro de efectuar la detención, pero a Orban eso le dio igual). Finalmente aquí estoy, porque no quería que las circunstancias políticas actuales me privasen de conocer Budapest. No esperaba un aluvión de banderas palestinas ( no ví ninguna), pero una cosa es ser israelí, venir a correr el maratón, y otra hacer exhibición de una bandera que está detrás de un genocidio, una bandera confesional, que lleva la estrella de David bien grande. Así que al adelantar al tipo, grité bien alto "From the river to the sea, Palestine will be free". El tío, a pesar de los auriculares que llevaba, aún no habrá olvidado el grito. Bueno, esta anécdota me subió un poco las pulsaciones, la verdad...

Estamos ya en e km 5, al que llego con un parcial de 5:07, y el 6 y el 7, por fin, los corro por debajo de 5 el km, ya tocaba, a 4:58. Cruzamos el mítico Puente de las Cadenas, y nos adentramos por avenidas del centro, pasando por la Ópera. Como llegué el sábado por la tarde y no paseamos, estoy descubriendo Budapest mientras corro. Esta parte del recorrido, en Pest,  es de las pocos momentos en que abandonamos las orillas del Danubio, al que volveremos en el km 10. Y después de la carrera, cuando ya he conocido bastante bien Budapest ( hemos estado aquí hasta la tarde del jueves), me he dado cuenta de que es una ciudad tan extensa como bonita, y muy llana, sobre todo la parte de Pest ( en Buda hay un par de montes y colinas notables), lo que le permitiría tener un recorrido más amplio. El actual recorrido del maratón viene ser un paseo arriba y abajo de la ciudad a orillas del Danubio,  entre los Puentes Rákóczi ( que no se llega a cruzar) y Árpád, con una incursión por la bonita Isla Margarita ( que no se recorre en su totalidad) y la antes citada por la zona de la Ópera. En 2023 se celebró en Budapest el Mundial de Atletismo y el recorrido era muy bonito; los corredores repetían tramos, pero la salida y la meta tenían lugar en la bonita y enorme Plaza de los Héroes, a la que además se llega por una bonita y plana avenida, Andrássy út. Luego he comprobado que en la edición popular de 2013 ó 2015, por ejemplo, se corrían más kilómetros por la zona centro, se recorría la Isla Margarita en su totalidad ( hay unos caminos interiores preciosos, que para un maratón de tamaño mediano en cuanto a participación como es Budapest sería factible utilizar), se adentraba un poco en Buda, e incluso la salida y la meta estaban en la Plaza de los Héroes. 

Recorrido de 2025

Recorrido del Campeonato del Mundo de 2023

Recorrido de 2015


Volvemos a 2025, estamos en el km 10 y he llegado en 50:46, mientras proyectaba hacerlo en 49:54. Al menos el pulso está controlado, 151. La verdad, estoy mirando más el pulso que el ritmo, llevado por una prudencia quizás excesiva. De momento la musculatura está bien, no hay avisos ni sustos. Por aqui me he encontrado a más gente de Badajoz ( a los que les he comentado que parecía que Extremadura completa está hoy en Budapest), alguien de Aranjuez... Les voy pasando. Ah, como no, no podía faltar ni siquiera estando a 1400 kilómetros de distancia, un corredor con la camiseta del Medio Maratón de Barcelona de este año, probablemente la camiseta más cantona ( y fea) de la historia del running popular. 

Llego al km 14, y aquí empieza el segundo tercio del maratón, en el que mi objetivo es correr a un ritmo de 4:55, con un pulso máximo de 153. Este pulso ya lo estaba alcanzando en los anteriores kilómetros, por cierto. Con el tema de controlar las pulsaciones, el ritmo se resiente, y hasta que llego al medio maratón, sólo un par de kms me salen por debajo de 5:00 el km. El medio maratón cae en 1:46.35, y el objetivo era pasarlo en 1:44:36 o al menos en 1:46:19. Hasta el km 24 voy en promedio a 5:05. Entramos poco después del km 25 a la Isla Margarita por su parte norte, y dentro de ella recorreremos 4 kms, 2 que se me antoja que son en ligera bajada, así que el regreso será en ligera subida. Es una parte bonita y diferente del recorrido, que saldo con algún parcial demasiado alto (5:13). Al pasar por la Torre de las Aguas, de estilo modernista, está el km 28. Por tanto, va a empezar el último tercio del maratón. Creo recordar que antes de entrar en la isla he dado alcance a un corredor que llevaba una camiseta oscura con una pequeña senyera en la espalda. le he preguntado si era catalán pero no, era de Lugo, y veo que la camiseta es del Barça, la segunda equipación negra. Hablamos un poco, le comento que hace demasiado calor para mi gusto, pero él dice que le ha parecido frío. Curioso. A pesar de haberle dado alcance yo, parece que acelera, porque al rato le pierdo de vista y no le volveré a ver. 

En esta último tercio, el objetivo sería correr a 4:51, y el pulso no debería sobrepasar el umbral de lactato. Al llegar a este punto ya estaba en 159, 160. La verdad, en el segundo tercio del maratón me he centrado en que el pulso estuviera controlado, pero como he llegado aquí con ritmos peores que los previstos, ahora me digo que he de ser más permisivo, sin dejar de estar vigilante con mi estado físico. El cansancio es razonable, no tan grande como lo esperaba. Decido tomarme la segunda pastilla de sales, por precaución. Y bueno, está claro que ahora ya "no toca" intentar correr a 4:51, cuando el promedio al que he llegado hasta aquí está por encima de 5:00. Lo realista será correr lo más cerca posible de 5:00, y que el pulso no se dispare en exceso. 

En el 29 salimos de la isla y, tras deambular un par de kms por la parte más al norte del recorrido, a partir del 32 volvemos a la orilla del Danubio de la parte de Pest. Aquí me vuelvo a topar con el israelí, y naturalmente le grito de nuevo "From the river to the sea, Palestine will be free". Recibo aplausos por parte de dos corredores cuya nacionalidad ignoro. Y les comento lo que dije antes, que una cosa es correr el maratón y otra exhibir una bandera no muy conveniente dadas las circunstancias. Me dan la razón.
Bien, del 32 al 40 vamos a seguir la orilla del Danubio, por Pest, como decía. No hay atisbo de muro, pero tampoco quiero sobrarme, que en algún maratón he intentado acelerar a partir del km 32 ( "donde realmente empieza el maratón") y la aventura ha acabado en el 36... 

Desde el 29 al 31 ( me pierdo las señales intermedias) me sale un ritmo promedio de 5:12, que rectifico bien desde ahí al 34, a promedio de 5:04. 35 y 36 vuelven a salir lentillos, a 5:12, pero me vuelvo a poner las pilas. En el 37, cerquita del cartel está mi familia, a los que les dedico mi tercer y definitivo canto de "From the river to the sea, Palestine will be free"



Me noto fuerte, y vuelvo a ponerme a ritmo más vivo. Hasta el 39 a ritmo promedio de 5:05, que a la postre resultará el ritmo promedio de toda la carrera. Al 40 en 5:02, y cruzamos el Puente de la Libertad, para volver a la zona de salida. Me siento bien, pero llego en 5:14 al km 41. Ahora ya se huele la meta. Ya no hay nada que temer, puedo exprimirme. Ah, ya desde el km 32 he dejado de estar atento al pulso, entonces estaba ya en 162, por encima de la "línea roja", de 160, pero a esas alturas no hay problema. Desde el 37 ya en 164, y en el 41 ya estoy en 167. Voy acelerando, llego al 42 con el mejor parcial de todo el maratón, 4:55, y los casi 200 metros finales los cubro en 57", a 4:31 el km. Pensé que lloraría al llegar, pero ya lo hice antes de la salida y estoy muy contento, feliz. Sale 3:34:28 , es la segunda peor marca de mi vida ( sin contar el maratón de 3:45 en el que hice de liebre), pero ya antes de analizarlo, nada más cruzar la meta , sé que es uno de los maratones en que más he disfrutado. Y realmente, ya analizando con datos en la mano, es el primer maratón en que realmente disfruto de verdad, de principio a fin, desde aquel ya muy lejano Barcelona 2015 en que conseguí mi marca personal ( SIN SUFRIR. recalco esto porque el disfrute me lo dio mi desempeño en carrera, no la marca final). Desde entonces, encadené una serie de maratones con marcas entre 3:06 y la "innombrable" de Empúries 2023, y en todos ellos, durante más o menos tiempo, sufrí. 

Me nombraron Doctor en Budapest, creo que por mi titulación académica de MBA :-) 

Acabo 15º de categoría, de un total de 173 atletas masculinos M60. Es un puesto muy meritorio, por encima del 10% de los finishers. La verdad, aspiraba a "podio", pero eso era antes de la lesión. Además, comprobé que en el mejor de los casos, sin la lesión, con un 3:20 hubiera quedado 6º. El 3º hizo 3:12, así que el podio no era viable ( el año pasado el 3º hizo 3:27, el nivel de este año ha sido bastante más alto).

Han pasado 2 meses del maratón cuando acabo de escribir esta crónica, pero  hay cosas de las que ya fui consciente en la propia carrera, o pocos horas después. Y la primera es que este maratón lo he corrido CON LA CABEZA. Eso significa que he hablado conmigo mismo durante la carrera, y me he dicho: "tío, recuerda que hace un mes te rompiste un isquio y estuviste 3 semanas sin correr, en plena fase de Peak. Has dejado de hacer 3 tiradas largas de 30k o más, y te has perdido test de Media Maratón corrida a ritmo de Maratón. Así que no quieras hacer como si no hubiera pasado nada". 

Curiosamente, antes de que a mí mismo me hubiera dado tiempo de mirar mi resultado, mi amigo Cristian me comentó "casi has corrido en split negativo". Y yo pensé, "cómo que casi? Claro que he corrido en split negativo!". Pero no, Cristian llevaba razón: primera media en 1:46:35, segunda en 1:47:53, 1' 18" más lenta que la primera. En cambio, mi sensación en carrera ha sido de que iba en progresión. Mi explicación es que sólo he puesto realmente la directa desde poco antes del km 37, hasta entonces he corrido con esa prudencia que mencionaba antes, pendiente tanto del estado de mi isquio como de que el pulso no se disparase antes de tiempo.



Y ahora viene la autocrítica. Bueno, crítica hacia mi persona, pero también a mi "instrumental". Estoy convencido de que mi reloj ha estado subestimando durante mucho tiempo mi umbral de lactato, que en las fechas previas del maratón cifraba en 159. Seguramente eso se debe a que durante todo el entrenamiento de julio a septiembre, el calor me ha obligado a bajar los ritmos, y por eso el cálculo es pesimista. Y yo, por prudencia, he decidido creerme ese umbral, y he trazado un plan de no sobrepasarlo en ningún momento. De hecho, sólo lo he empezado a estar claramente por encima a partir ya del km 32 (162). Por eso no he sufrido nada, me siento un poco "culpable" porque no me he retado de verdad, mi sensación, dejando de lado las cifras, es que he hecho una tirada larga de 42k a ritmo alegre, con algo de aceleración hacia el final. Incluso he acabado con un pequeño trote de descarga desde meta hasta la zona de guardarropa.

Me es fácil perdonarme, aún sin la lesión estaba obligado a ser prudente en este regreso a "THE ONLY RACE THAT MATTERS". 2 años y medio sin correr ningún maratón, y encima el último había sido fallido, caminando/estirando los últimos kilómetros. El anterior a Empúries había sido Málaga, diciembre 2022, en el que sufrí lo indecible para firmar un pobre, o así me lo pareció, 3:29. Así que creo que hice lo correcto, pero mi fuerte ego competitivo siempre busca ir al límite, y si siento que no ha sido así, me culpabilizo.

Y ahora, nuevas metas. Que hasta hace un par de semanas eran correr el Maratón de Sevilla, precedido de la Mitja de Granollers como último test. Pero una nueva lesión, que aparece 4 semanas después de Budapest, me ha obligado a adaptarlos. El objetivo será el Maratón de Barcelona, Campeonato de España y de Catalunya de Maratón. Sevilla estaba demasiado cerca, y BCN no lo bastante lejos, pero lo quiero intentar. La Mitja de Granollers será la sede del Campeonato de Catalunya de Media Maratón, y a él llegaré sin poder competir. En el momento que escribo esto, aún estoy recuperando, faltan apenas 9 días, y aún no sé si será buena idea correr 21k. Y la semana siguiente, el otro "objetivo" será el Campeonato de Catalunya de 5k, en Sant Antoni. Un despropósito juntar tanto las competiciones, y encima contra mis intereses, me hubiera venido mucho mejor que los campeonatos fueran en el cuarto trimestre, para estar recuperado. Además, las fechas las han anunciado hace 4 días, y aún hay más despropósitos, que ya contaré en su momento.

 












lunes, 27 de octubre de 2025

Regreso al maratón: El largo camino a Budapest


2 años y medio sin escribir en el blog... Porque ya hace 2 años y medio que corrí mi anterior maratón. Este blog empezó así, como un diario de mis experiencias tras correr mi primer maratón. Luego añadí otros temas, y ahora vuelve a ser lo que fue: un modesto volcado de mis sentimientos al correr. Estoy contento de haber conseguido a ayudar a unos pocos, que han encontrado en este rincón información útil, quizás inspiración. 

Estos dos años largos transcurridos han supuesto para mí una auténtica travesía del desierto. Tras el maratón de Empúries 2023, en que sufrí lo que no está escrito, cometí el error de intentar borrar la mala sensación con otras competiciones. Y así, el domingo siguiente estaba ya corriendo a tope la Cursa de El Corte Inglés, a continuación la ELA Sant Adrià, y seguido el Campeonato de Catalunya de 10k en Vilanova. Un auténtico despropósito. Cursa del Foc en Olesa en junio, viaje a mi paraíso runner gallego en julio y allí, catacrack, lesión. Una condriopatía de la rodilla izquierda, que era fruto del desgaste y no de algo agudo. Fui de urgencias, una semana después se me dio el alta, pero ya ví enseguida que las cosas no funcionaban, seguía el dolor. A los runners no nos sirve un traumatólogo cualquiera, necesitamos a alguien que sea deportista o que al menos entienda a los deportistas...

Total, que recién aterrizado de vuelta a Barcelona voy a mi traumatólogo habitual ( el Dr. Punsoda, que aunque no es especialista deportivo, me conoce bien y me entiende) . Me prescribe una resonancia y ahí está el resultado: es guince y condropatía.



Hago 20 sesiones de rehabilitación, consistentes en magnetoterapia y propiocepción, esperamos un mes más para ver la evolución, y vuelvo a correr en octubre, pero sigue la molestia, y yo mismo me doy la baja. Cuando ya tengo un mail preparado para el Dr. Andreu Arquer, recuerdo que al ser federado, pago un gran porcentaje de la ficha en seguro médico, y me pongo en manos del médico de la Federació Catalana d'Atletisme, el Dr. Xavier Sant. Pide una radiografía, y me prescribe ejercicios de fuerza en el cuádriceps, e iniciar el terrible ( por lo que significa), protocolo "Ca-Co" ( Caminar-Correr). Cuando a finales de noviembre ya estoy en 3 x 8' correr ( 2' recuperación) vuelven los dolores. Interrumpo 3 semanas el protocolo, y vuelvo a rehabilitación. Así que desde la Navidad 2023 hasta final de marzo 2024 combino un Ca-Co de progresión más lenta con 30 sesiones de rehabilitacíon más, que incluyen Electroterapia, INDIBA y ejercicios de fuerza, centrados en el cuádriceps, con pocas repeticiones y mucho peso.Todo parece ir bien, ya soy capaz de correr 8.5 kms, pero empiezo a notar mucha tirantez en el isquio, y finalmente la tirantez es ya dolor. Otra vez dejo de correr, otra resonancia. Y ahí lo que se ve ya mezcla lo agudo con lo crónico, palabras que asustan: tendinitis, tendinosis, edema... Vamos , mezcla de crónico y agudo, desgaste y pata de ganso...



Dejo totalmente de correr, y al sentirme un poco desprotegido, ya que el Dr. Sant parece que no haya la tecla adecuada, acudo a la eminencia Arquer, que siempre me ha funcionado y me ha tratado con éxito. Sigo sin correr, pero la también eminente podóloga Marta Rueda parece que encuentra la clave, y me ajusta las plantillas para la mejor absorción de los impactos. Me voy en julio de nuevo a mi paraíso runner gallego, pero allí no puedo correr. Me recomienda Arquer un reseteo, y dedico el mes de julio a Aquarunning ( deporte duro donde los haya), ejercicios funcionales y caminatas. El proyecto ilusionante de correr el Campeonato de Europa de Maratón Master en Bucarest , en ocubre 2024, tengo que olvidarlo...

En septiembre 2024, aunque siguen mis molestias, para mi sorpresa el Dr. Arquer me dice que debo volver a correr. El argumento es aplastante: "si no corres, no sabremos cómo responde tu cuerpo". Con ayuda del ChatGPT me preparo un plan de recuperación Ca-Co, incluyendo fuerza. A Arquer la parece demasiado prudente, pero yo tenía mucho miedo de una tercera recaída, así que prefiero ir despacito. Por consejo de Arquer, los ejercicios de fuerza los centro en los glúteos, para evitar problemas indirectos con el cuádriceps. Semanas después, ya en octubre,  sigo con el Dr. Sant, que me dice que incluya también fuerza de isquios, aunque sea suave. El Ca-Co va bien, y ya en diciembre puedo correr la Cursa de Viladecans 5k y la del Pare Noel. Acabado el año 2024. ya soy capaz de correr 30' consecutivos.

Meta de Viladecans 2024. Me atrevo a sprint final




Final cursa Pare Noel 2024 en BCN


En enero corro la Cursa de Sant Antoni, que nunca había hecho por coincidir o estar demasiado cerca de la Mitja de Sitges. Es Campeonato de Catalunya de 10k, pero no me inscribo en él, porque no quiero que quede constancia de la marca. Ya en marzo, empiezo a probarme en la Ponle Freno de Badalona (5k) , y la prueba de fuego de mi regreso es la Mitja de Montornès, campeonato de Catalunya, con un honroso 6º puesto de categoría, a pesar de firmar la segunda peor marca de mi vida, incluyendo medias que en su día realicé simplemente como test de ritmo de maratón... Luego Montgat (5k), campeonato de Catalunya 5k en Vilanova ( otro sexto puesto), Y dos semanas después, en la que corro la Cursa per l'ELA de Sant Adrià, inicio un ciclo de 20 semanas para el que será mi primer maratón desde abril 2023: Budapest.


Encarando el final de la Cursa de Sant Antoni ( foto de David Jiménez, Blog Maldito)


Primeros metros de la Ponle Freno de Badalona

Llegando a meta en la Mitja de Montornès


Clasificación Campeonato de Catalunya categoría M60

Entrando en meta en Montgat


Entrando en meta en el Campeonato de Catalunya de 5k (Vilanova)



Clasificación Campeonato de Catalunya categoría M60

Recta de meta de la Cursa per l'ELA de Sant Adrià. Consigo superar a Mamen del Castillo, que fue la 5ª chica en la clasificación absoluta, y plata en la categoría Senior Femenina. Yo quedé 10º de la categoría M55, sobre 71 participantes

Por cierto, quién me iba a decir que la Cursa per l'ELA de Sant Adrià, disputada el 1 de Junio, en la primera semana de mi largo ciclo, se convertiría en la única competición en que participaría hasta el maratón... Pero eso ya lo descubriremos después. ¿Por qué Budapest? Es una ciudad que siempre había querido conocer y no había tenido ocasión. Además, ya que este verano, por diversas circunstancias, nos habíamos quedado en casa, serviría como unas mini-vacaciones con la familia.  

Por prudencia, solicité una resonancia para ver como estaba mi lesión, antes de iniciar el ciclo. El Dr. Punsoda dice "adelante", lo propio que el Dr. Arquer, así que empiezo la aventura.




Quiero ir con prudencia en este regreso, así que seguiré la filosofía FIRST, como ya había hecho en mis últimos ciclos de Maratón: 3 días de running y 2 de cross-training ( bici estática),  que complementaré con 2 días de fuerza de tronco inferior (coincidiendo con los de cross-training) y 1 de tronco superior. Y fuerza de piernas de verdad,  no lo que hacía antes, que era más funcional que un auténtico entreno fortalecedor. Creo que no lo he dicho todavía, pero en esta recuperación me he matado, he trabajado y sudado de lo lindo con largas sesiones de calidad de bici estática, entrenos de fuerza ... Trabajo poco grato pero necesario. Ah, filosofía FIRST decía, pero con aportes de Mc Millan, por lo que los 3 días de running quedan como sigue:

* Tempo: me acojo casi al 100% al plan FIRST, que incluye 3 ritmos y distancias ( Short, Mid, Long)

·     Tirada Larga: FIRST indica realizarla un determinado número de segundos más lenta que el tiempo previsto para maratón, y es un ritmo algo exigente. Me he decidido por el protocolo Mc Millan, alternando a partir de determinada semana del ciclo, tirada larga suave ( en la que el ritmo es muy asumible) con una Fast-Finish ( corriendo los últimos 10-12 km de una tirada larga a ritmo maratón o más rápido).

·        Series: opto también por Mc Millan, ya que las series de FIRST son demasiado rápidas para mi gusto. Empiezo con Fartleks, y hasta la semana 11 del ciclo no introduzco los Cruise Intervals, Tempo Intervals, Yasso's y Speed. (Por cierto, si algún lector no entiende de que estoy hablando, que me ponga un comentario y con mucho gusto le aclararé los conceptos).

 Mi prioridad va a ser estar muy atento a la respuesta de mi lesión al incremento progresivo de duración de la tirada larga, así como ser prudente con el trabajo de calidad, particularmente con las series.

 Las primeras 4 semanas la cosa va bien. Tiradas largas de 22k, 24k, 20k ( cada 4 semanas Mc Millan propone una semana de recuperación, bajando algo el volumen de los entrenos y la longitud de la tirada larga), y trabajos de calidad con steady-state runs, fartleks… Pero la semana siguiente, precisamente con un fartlek en el que alternaba 1’ a ritmo algo más rápido que el de competición 5k con 1' easy, noto un pinchazo en el isquio izquierdo. A urgencias que me voy. Me atiende un médico que parece que se entera, y me dice que ya al tacto nota que es una simple contractura. Crema y pastillita para la inflamación, y a seguir. Esto sucede un viernes ( el día que suelen elegir mis músculos para lesionarse), y el domingo salgo ya a correr, pero el isquio protesta tras poco más de 1 km, así que cambio de plan, me voy al gym y me casco 98’ de bici estática, tirada larga suave. La semana siguiente me paso al remo indoor y a la bici, y el Dr. Punsoda me confirma mediante ecografía que es sólo una contractura, así que el viernes me pruebo con una easy run en progresión de 10,5 km, y todo está correcto, por lo que el domingo ya me atrevo con una tirada larga de 24,5 km. Problema resuelto sin mayor trascendencia en la sexta semana del ciclo, aún a 15 semanas del maratón.




 En las siguientes semanas la tirada larga es de 27k, 25k, 29k, 30,5k (Primer 30k tras muuuuchos meses, me da confianza), y en la semana 11, a 10 del maratón, introduzco ya series ( cruise intervals) y hago una tirada larga fast finish de 26k en total, que incluye 10k a ritmo de maratón. Aún no tengo muy claro cuál será ese ritmo, y es complicado ensayarlo en pleno agosto barcelonés, con la ola de calor y las consiguientes temperatura y humedad muy altas. Varios domingos programo el despertador para mucho antes de las 6 de la mañana, y así salir hacia las 6, para entrenar a “sólo” 25º ( más una humedad nunca por debajo del 70%). En todo caso, en este entreno el ritmo de la parte de simulación de maratón salió a 4:59, más que correcto.

 Las 3 semanas siguientes son buenísimas, seguramente las más disfrutadas del ciclo. Buenos entrenos de calidad con Short Tempo, Mid Tempo, 16k a ritmo de maratón ( que sale a 4:50), Tempo Intervals, series Yasso de 800m, series de velocidad de 400m. Me atrevo ya por fin a correr más rápido! Las tiradas largas son de 33k, 32k, y en medio de estas otra Fast Finish de 28k, que incluye 12k a ritmo promedio de maratón ( 4:52) con los 3 últimos km en progresión, a media de 4:34. En este punto ya empiezo a tener confianza en que todo saldrá bien y que la lesión ya está superada. Llevo ya 3 tiradas de 30k o más, y 2 Fast-Finish bien ejecutadas. Puedo entrenar series y velocidad sin problemas. Me veo con posibilidades de aspirar a una marca de maratón entre 3:20 y 3:25, y ya empiezo a soñar y a mirar las clasificaciones de mi categoría de años anteriores, viendo que en ese rango de marcas podría quedar entre los 3 primeros clasificados. Todo es perfecto, pero la semana siguiente…


… Empieza bien, con un miércoles en que corro 10k a ritmo maratón ( sale a 4:49), pero el viernes ( cómo no!) pinchazo en el isquio derecho en mitad de un entreno short-tempo. Me freno de inmediato. Me extraña, porque lo que me  sucedió en junio podía tener la explicación por cambio de ritmo brusco, y en cambio en este entreno  iba a un ritmo vivo (4:32) pero controlado. Camino un buen rato, luego pruebo a trotar un km, pero el isquio protesta. A urgencias me voy…

 

… Y esta vez no tengo suerte, porque me atiende un patán, un ignorante, que ni siquiera redactó un informe ( ahora entiendo porque no lo hizo, era un absoluto incompetente), diagnostica contractura, pero no es eso señores, esta vez es más serio, porque voy al Dr. Sant, me prescribe una resonancia, la vemos y ahí hay una rotura fibrilar de 7 mm de un isquiosural. Maldición. Estamos a 5 semanas del maratón, y mi experiencia me dice que este es el peor momento del ciclo para lesionarse. Una lesión de este tipo, producida digamos a 10 semanas del maratón, te permite parar 2 ó 3 semanas, y luego volver al ciclo a tiempo de introducir los entrenos clave pre-competición. Y si te lesionas a sólo 1 ó 2 semanas, todo el trabajo ya está hecho, y te puedes permitir el lujo de parar sin consecuencias ( en mi último maratón, sufrí una rotura de 4mm también en el isquio derecho, a 2 semanas de la carrera; en ese maratón tuve muchos problemas de calambres, pero el isquio se comportó perfectamente). Pero a 5 semanas, me veo lo que va a pasar: me voy a perder algunas tiradas largas, con lo que de poder tomar la salida en el maratón, la última tirada larga “de verdad” , 30k, la habré hecho a 7 semanas del maratón, cuando si todo hubiera ido bien la habría corrido sólo 3 semanas antes… El nivel cardio lo podré mantener bastante bien con entrenos de bici análogos a los de running, pero faltará entrenar las piernas a resistir el tute de kilómetros que supone un maratón…



El Dr. Sant me pidió expresamente que el análisis lo efectuara la Dra. Mecho, gran experta en analizar resonancias en lesiones musculares, fruto de varios años trabajando para el FC Barcelona


En fin, como era de esperar el Dr. Sant me recomienda dejar de correr, para no interrumpir la cicatrización de la fibra rota. Me dice que si vuelvo demasiado pronto, me arriesgo a una recaída y entonces ya no llego al maratón, pero parando el tiempo suficiente puede ser factible. Vamos, que es mejor arriesgar en el propio maratón, y no antes. Lo entiendo y acepto el plan.

 

Así que mi deporte de cross-training pasa a ser el remo indoor, y con la bici estática trato de emular los entrenamientos de running, buscando duración y zonas cardíacas análogas. Culo destrozado y escocido es el fruto de esos esfuerzos. Utilizo la AI para diseñar mi plan de recuperación, incluyendo ejercicios de fuerza específicos. Por fin, tras 19 días sin correr, vuelvo con prudencia, 3 km easy. Pero esos 19 días no han sido en balde: mi reloj me “premia” subiéndome el umbral de lactato a 159, y la máxima a 175 pulsaciones. 5 kms más el viernes de esa semana y, el domingo, en lugar de irme a la Mitja del Maresme a correr 21k a ritmo previsto para maratón ( que incluso estaba tentado a correrlo a tope, contra el "axioma" que dice que el último medio maratón corrido a tope debe hacerse 3-5 semanas antes del maratón), me debo conformar con una tirada medio-larga de 15k. La calidad de la semana la pone la bici, con un entreno de 70’ a ritmo de umbral, y unos intervalos de velocidad , 8 x 3’,  que tratan de emular series de 800m.  Esa semana también me someto a masaje con mi fisio Eduard y sesión de INDIBA con Daniela Ferreira, aconsejado por el Dr. Sant.

 

La semana anterior al maratón el running consiste en probar el ritmo de competición. El miércoles ya lo introduzco de forma discreta, con 8 x 500m que salen a 4:50 en promedio. El viernes toca ya atreverse con 5 km consecutivos a 4:50 , y el domingo es la prueba de fuego, caen 12k a 4:52. Hubiera querido llegar hasta 14k, pero alguna leve sensación en la zona lesionada me hace desistir. La cosa está bien, mi optimismo vuelve. Si hace dos semanas dudaba de poder tomar la salida, ahora mi impresión es de que no sólo saldré, sino que podré completar el maratón. Eso sí, preveo un terrible sufrimiento por cansancio a partir del km 20 y pico. Ruego que ese pico sea generoso, vamos que ojalá ese mal momento que preveo llegue en el km 29 y no el 22…

 La semana de competición, me la tomo en plan muy conservador: el lunes, como suelo hacer siempre, haya competición o no esa semana, descanso total ; martes, una recovery run de 45’; miércoles, 45’ suaves en bici; jueves, 4 km a ritmo de competición ( precedidos de 3km de calentamiento y otros tantos de enfriamiento), y se acabó. Por supuesto, nada de fuerza en toda la semana. Y esos 20’ suaves que suelo correr el día antes del maratón, esta vez me los ahorro, prefiero descansar. El sábado por la mañana salimos hacia Budapest. En pocos días publicaré la crónica de lo que allí aconteció...







martes, 16 de mayo de 2023

Subcampeón de Catalunya de Maratón M55

 ( XVIII Marató d'Empúries, 30.04.2023)




Después de la mala sensación que me quedó tras la Maratón de Málaga, necesitaba  correr pronto otra maratón, esta vez de forma exitosa, para quitarme ese mal sabor de boca. En muchas ocasiones la Marató d'Empúries es la sede del campeonato de Catalunya, y en 2023 volvió a ser designada. Esta vez volviendo a sus fechas habituales, abril-mayo (la vez anterior que la disputé se celebró en octubre, a causa de la pandemia). Me puse manos a la obra de inmediato tras Málaga, iniciando ya la semana del 9 de enero un ciclo específico de 16 semanas. Aún no se había designado la sede del campeonato, pero confiaba en que sería en Empúries, ya que la organización me confirmó que así lo habían solicitado. El maratón de Barcelona acontecía el 19 de marzo, apenas 14 semanas tras Málaga, así que lo tuve muy claro, la elección sería Empúries, donde como atleta federado podría optar a ganar una medalla. ¡Nada mejor que subirse al podio y colgarse una presea para olvidar fracasos deportivos! Pero la cosa no sería fácil, pues cuando me llevé el oro acababa de cumplir 57 años, y esta vez con 59 y cercano a hacer los 60 sería el "viejo" de la categoría. 

De nuevo mi plan de entrenamiento consistió en un mix de la filosofía FIRST con los entrenos clave de Greg Mc Millan. Incluiría en el ciclo bastante competición, 5 medias maratones, pero todas ellas separadas entre sí por al menos una semana. También preví y realicé 5 tiradas largas de al menos 30k: dos de 30k, y una de cada de 32k, 34k, 36k. Me parecía un ciclo muy completo, cuya única pega es que todas las tiradas largas fueron " estándar" y no realicé ninguna "Fast Finish". Por tanto, tenía bien entrenado correr en ayunas (incluso un poco deshidratado , ya que he abandonado la práctica de llevar agua para las tiradas largas, y voy bebiendo en las fuentes que me encuentro y tengo localizadas), pero la hidratación-suplementación con geles sólo la probaba durante las medias maratones. 

Disfruté mucho a lo largo del ciclo, ya que en todas las medias maratones que corrí el clima acompañó, y también en las tiradas largas. Y ya definitivamente los otros dos días de entrenamiento de running lo realizaba siempre en la calle, nada de cinta. Entrenos de tempo,  fartlek y ritmo de carrera en el litoral, y series en los alrededores de Can Dragó. Y como cross-training me volqué en la bici estática, dejando de lado el remo indoor. sí, disfruté mucho de los entrenamientos porque no entrenaba ni competía en invierno desde 2020, los meses antes de la pandemia. El invierno 2021 estaba recién operado, y el de 2022 me pilló lesionado tras el maratón de Empúries fascitis plantar). Así que tuve que buscar por mis cajones cortavientos, guantes, medias de compresión ... que habían estado arrinconados.

Estaba preocupado porque mis últimas marcas distaban mucho de las que conseguía antes mi operación de labrum. Recordaba como en el último medio maratón antes de la proclamación del estado de alarma, justo el fin de semana anterior, firmaba 1:27 en Mediterrani sintiendo que aún no estaba en el pico de forma. Ahora me parecía un abismo volver a bajar de 1:30. Pero analizando mi historial deportivo y hablando con Scott Muir, el coautor del método FIRST, me dí cuenta de que, además del factor edad, había otra clave: demasiadas lesiones o, dicho al contario, períodos continuados sin estar lesionado demasiado cortos. Me hice una especie de gráfico en el que consigné mis estados y ví lo siguiente:


Traducido: después del maratón de Barcelona en marzo de 2013, sufro una larga lesión de pata de ganso, con la que convivo hasta octubre de ese año, hasta que finalmente dejo de correr un par de meses. Inicio mi recuperación en enero, y en noviembre 2014 corro un muy buen maratón en Donosti. Empiezo a preparar el maratón de Barcelona 2015, en el que consigo la que es mi marca personal, un casi sub 3 horas sin haber salido a buscar el sub 3 horas. Fantástico. De febrero a mayo logro mis marcas personales en todas las distancias, de la milla al maratón. Me siento muy optimista, y me inscribo al maratón de Valencia , pensando que con el mismo tipo de entrenamiento y ajustando un poco mi peso tengo el maratón sub 3 horas en el bolsillo, ya que el maratón de Barcelona, para marca de 3 horas, supone un handicap de alrededor de 3' respecto a un maratón llano como es Valencia. Estoy veraneando en mi adorado Cangas de Morrazo , donde se v a iniciar mi ciclo de entrenamiento para el maratón, y caigo lesionado en la primera semana. Doble lesión, fascitis plantar y pubalgia. Creo a ciegas en la comunión cuerpo-mente, que forman un todo indisoluble, y estoy convencido de que los sucesos de julio de mi entorno laboral me afectaron muchísimo, porque me llené de ira, rabia, dolor y tristeza.

Son lesiones largas, que me tienen medio año sin correr. Vuelvo en abril 2016, y consigo encadenar una racha de 36 meses sin lesión, corriendo en este plazo 4 maratones, 3 de ellas a tope y la última como liebre. Mis marcas están siendo buenas. con 3:06 y 3:10 en Barcelona. y he logrado algunas medallas en Campeonatos de Catalunya y podois en carreras populares . En la Mitja del Maresme  de abril 2019 firmo mi tercera mejor marca de siempre, sub 1:27. Justo después de esa Mitja, se acaba la racha y caigo lesionado, un edema óseo en el ala derecha del sacro. 5 meses más en el dique seco, y vuelvo, y las cosas van saliendo más o menos, pero finalmente se me diagnostica la rotura del labrum derecho (todo está relacionado), y aprovechando la pandemia y la falta de competiciones, aprovecho para operarme. 11 meses después de la operación ya firmo otra maratón, pero de nuevo lesionado, otra vez la fascitis plantar. 5 mesecitos más parado y bueno, ahora llevo ya 12 meses sin lesión, corriendo dos maratones en este lapso. Esper poder prolongarla al menos 24 meses más...

Ser maratoniano tiene un alto coste, ya que la imprescindible tirada larga provoca un gran desgaste, son muchos impactos. Y reconstruir una tirada larga de 30k desde cero requiere de unas cuentas semanas de progresión, muchas más que si eres un corredor de 5k y 10k, como esa inmensa masa de populares que pueblan Championchip, y que o no haces tirada larga, porque compites, o la haces como mucho de 14-16 km...

Pues bueno, cuando "descubrí" que la solución a mi problema es simplemente no lesionarme, me he sentido como liberado, como si todo fuera a resolverse, y eso me ha ayudado. Y he ido viendo en este ciclo como mis marcas en media iban mejorando, hasta llegar a Montornès, mitja que me encantó y a la que seguro volveré, firmando ya 1:30:43, cerquita de ese sub 1:30 que "necesito" para saber que he vuelto definitivamente.


En Sitges 1:34:30, corriendo sin dato de pulso ni GPS ( mi Suunto murió definitivamente)
 (foto de JJ Vico)


En Terrassa, probablemente la Mitja más dura de Catalunya, en un día gélido, apenas empeoré respecto a Sitges (1:35:06)

En la Colomenca, una de mis Mitges favoritas, rebajé la marca de Sitges 2 minutos tras apenas 4 semanas ( 1:32: 29)


En Mediterrani, para mi sorpresa, no conseguí mejorar la marca de Colomenca, a pesar de ser un recorrido más llano (1:32:48)

En Montornès, mitja que nunca había corrido, la mejora fue espectacular : 1:30:43. En un recorrido parecido al de la Colomenca, pasando tambíen por la carretera de La Roca. Inicio sinuoso en ascenso durante la primera mitad, bajada y final vertiginoso en la segunda. Va a ser que no soy tan de llano como suelo afirmar...

Después de la Mitja de Montornès estaba optimista, veía que podía rozar una marca de 3:15 en la maratón. Las cosas iban saliendo bien, ya que a Empúries 2021 llegaba con una marca en una media totalmente llana de 1:36:03, y en cambo ahora mi tarjeta de presentación serían 1:30:43 en una media sinuosa. Más de 5 minutos de diferencia, un abismo. Pero iban a aparecer contratiempos en el camino. Y el primero parecía cosa de brujas: 9 días antes de la dispusta del Maratón, exactamente los mismos días antes del Maratón de 2021, volvía tener un contratiempo. Entonces el diagnóstico fue simplemente sobrecarga muscular; esta vez el problema me pilló en plena segunda serie de un 3 x 2000. Un pinchacito en el isquio derecho me hizo aminorar el ritmo, y finalmente parar. A urgencias que me fuí, como la otra vez. Y también tuve la suerte que pudieron hacerme una ecografía. 













Esta vez el diagnóstico no era tan favorable: microrrotura de 4.5 mm en el semitendinoso de la pierna derecha. Tratamiento sencillo: aplicación de frío y compresión. Y por supuesto, no correr. pero ya quedaban sólo 3 entrenos de running, los sustituiría por bici de spinning, lo cual me dejó el trasero más que dolorido. En cambio, el supuesto músculo roto no daba ninguna señal. En la pierna izquierda el isquio me había dado algunas sensaciones de molestias de las que me traté con un fisio, pero no me impedían correr con normalidad. Me dio rabia esta pequeña lesión, pero era un mal menor. No tendría problemas en tomar la salida del maratón. En todo caso, por precaución no corrí ni un solo día, y me reservé para los 5k de Empúries del sábado, que correría como una "easy run" para probarme.




La prueba fue satisfactoria, no habría problema con ello al día siguiente. Me habían dicho los médicos que en general estas microroturas se autoregeneran en unos 14 días; por suerte la mía lo hizo en menos de 10. El problema real para la Maratón sería otrro: desde hacía unos días una ola de calor asolaba la Península Ibérica, y aunque en el nordeste su efecto no fue tan acusado, desde luego nos ponía en condiciones nada idóneas para correr un maratón. Se esperaban 17º ya a la hora de la salida, y lluvia en las horas previas, lo que inevitablemente conllevaría también una alta humedad. Mis calculadoras ya estaban en marcha hacía días, y los últimos datos que introduje fue una previsión a las 8:00 ( la salida era a las 8.30) de 17º y 79% de humedad, con 22º y 57% a las 12:00. Habiendo decidido ser prudente, aplicaría el coeficiente de resistencia logrado en 2021 a la marca de Montornès. Eso me llevaba a maratón en 3:15:56. Decidí ser algo más conservador, porque mi nuevo reloj Garmin Forerunner 255 pronosticaba 3:16:34. Fue a esta última marca a la que apliqué el handicap, que vaticinaba maratón en 3:23.33.

Había visto en la lista de inscritos que habría 2 rivales que podrían firmar 3:15, por las marcas que les ví en estas misma maratón u otras. Honestamente, me veía detrás de ellos en estos momentos, pero pensé que tenía una posibilidad de ganar: si estaban para hacer 3:15 en condiciones normales, con el handicap podrían aspirar como mucho a 3:20. Si eran demasiado optimistas y no ajustaban, podían tener problemas en la segunda mitad. Calculé que ese 3:15 podía transformarse en 3:28, o al menos en 3:23. Si yo conseguía maratón en 3:23 podría optar al oro.

Hablé con Cristian, que se está convirtiendo en compañero de fatigas ( ya hicimos juntos  un entreno de simulación de ritmo y pulso para el maratón semanas antes). Él había corrido la marató de Barcelona, pero se veía con fuerza y ganas de marcarse otra maratón 6 semanas después, buscando acabar con mejores sensaciones. Le pedí que me hiciera de liebre para mi objetivo. Habíamos estado hablando mucho los días anteriores sobre el increíble split negativo que se marcó Abraham Kiptum en el reciente maratón de Londres. Este extraordinario maratoniano corrió la primera media a un ritmo de 2:55, desde allí al km 30 se puso a 2:53, y desde allí a meta promedió 2:47. Una auténtica animalada, 8 segundos por km más rápido que la primera media. que para mi objetivo supondría bajar 13 segundos, lo queme parecía imposible.

Con Cristian y Miki acabado el entreno de ritmo y pulso de maratón


Con Cristian, Miki y Sheila Vicente, la flamante Miss Barcelona, con la que coincidimos en la Sagrada Familia de regreso a casa


Estuve trabajando con mi hoja de cálculo haciendo ajustes para planear una carrera con split negativo, pero que tuviese en cuenta que las condiciones climáticas irían empeorando, con lo que el split ofrecería ritmos numéricamente muy parecidos; la dificultad estaría en poder sostener ese ritmo inicial con la temperatura en aumento. El plan de carrera sería pues llegar a la media a un ritmo de más o menos 4:50 el km, y desde allí hasta el km 30 a 4:48, y realizar los kms finales a 4:47. Eso daría un maratón en 3:23 y algunos segundos. 

Durante toda al semana había hecho mis deberes, intentando desde el lunes beber más agua de la habitual para llegar bien hidratado. Por la mañana realizaría mi desayuno habitual pre-competición, un par de tostadas con crema de cacahuete, e iría bebiendo hasta la salida una bebida Maurten de carbohidratos. La había testado el día de la Mitja de Montornès ( en que olvidé cenar pasta la noche antes y lo quise compensar con carbohidratos líquidos) con éxito. Volvería a utilizar los geles Maurten, 4 en total, 2 con cafeína y dos sin ella. eso más 200 mg de cafeína 45 minutos antes de la salida, me daría un total de 400 mg de cafeína, más que suficientes. Como siempre, había realizado una privación de 7 días desde el domingo anterior.

La noche del sábado llueve suavemente, y por la mañana me dirijo al encuentro con Cristian bajo una fina lluvia. Al llegar a los alrededores de la salida el día todavía está nublado, pero pronto cambiará.


Con Cristian, Miki (que correría la Mitja, logrando una muy buena marca) e Iván Torrente, que llega por sorpresa al lugar


Mientras nos vamos preparando para ser conducidos por los soldados romanos hacia la salida, el cielo se va despejando, las nubes se apartan y el sol hace su aparición, y no se retirará en toda la maratón. Mola correr al sol, pero mola menos que la temperatura ya sea de 17º a las 8 de la mañana. Pasaremos calor. Y vengo advertido por mi compañero de club José Luis Cruz ( que por cierto fue subcampeón absoluto de este maratón el año anterior) que hacia la segunda mitad de la carrera empezará a soplar la temida Tramontana. Me dice que el viento provoca más deshidratación. Que él será prudente, y que lo que importa es acabar. Le doy la razón, y reflexiono: "sí, la prioridad es acabar, porque tanto cálculo y especulación no servirán para nada de no acabar. Y quien no acaba,  no solo no se lleva la medalla de chocolate, es que no le dan ni la de finisher". 

El desfile hacia la salida a través de las Ruïnes d'Empúries. La verdad es que es un momento mágico. En 2021 preferí esperar en la línea de salida, pero es mucho más bonito llegar escoltado atravesando las ruinas

Parece que Iván se va animar a salir con nosotros, buscando estar cerca de 3:25. Nos situamos más o menos en las primeras posiciones ( la salida es más bien estrecha), por aquello de que en campeonatos, el tiempo que cuenta para determinar elresultado es el oficial, el orden de llegada,  y no el  tiempo real. Cristian aprovecha para hacer un último río antes de la salida, justo al lado, al fin y al cabo estamos en el campo ;-)



Con Cristian e Iván tomando la salida

Cristian sale delante, y para mí que va un pelín acelerado. Prefiero no forzar el ritmo para pillarle, ya habrá tiempo. Me pasa por la cabeza que si Cristian se siente fuerte y quiere tirar, me parecerá bien. Pero yo voy a intentar hacer la carrera planeada. No importa, enseguida hacemos contacto, y de hecho el primer km ha salido un pelín lento, a 4:55. Cristian me pide que me fíe de él, que no vaya mirando el reloj constantemente, que ya ajustaremos al paso de cada km. Tiene mi confianza, así que le voy a hacer caso. Y desactivo el lapsus automático de mi reloj, le daré manualmente en cada marca.

Los primeros kms transcurren cómodos, como no podía ser de otra forma, y vamos hablando, aunque Cristian me recuerda que yo debería ir más callado, lo que es una verdad como un templo. Ya he contado en alguna ocasión como he corrido maratones contando chistes hasta pasada la primera mitad, y no es plan. Por cierto, empiezan los contratiempos: cuando estamos en la carretera de Sant Pere Pescador, he de pararme a hacer pis. Esto es algo que no me pasaba desde mi primer maratón, en el que imagino que los nervios y una hiper-hidratación causada por los mismos me obligaron a pararme dos veces. Pienso que igual me he pasado con la bebida de carbohidratos y la ingesta de líquidos, pero bueno. Cristian para poco después, y más adelante me alcanza. Ida y venida por esta carretera, que nos lleva a pasar el 10k a un ritmo promedio de 4:56, algo más lento de lo que se pretendía. No me preocupa, el pulso está muy contralado. No lo había preparado en esta ocasión, pero recuerdo que en la estrategia Marco el pulso promedio de maratón no se alcanza hasta llegar a la media. Tengo un mente que el pulso promedio objetivo debería ser 157, y pretendo no sobrepasarlo hasta el km 21, si es posible. Quiero "asegurar" poder realizar split negativo en la carrera de hoy, y para ello es importante no forzar en exceso al principio. 


Como tampoco quiero dormirme, le comento a Cristian que a pesar de la moderación, no hagamos ya parciales más lentos de 4:55. Así que al 20 llegamos a un mejor ritmo, pero pronto empezarán mis problemas. Entre el km 20 y el 25 empiezo a notar tirantez en los músculos de la cadena posterior de la pierna izquierda. No llega a ser molestia, pero es un aviso.

Esas sensaciones me empiezan a poner nervioso, no estoy cómodo. Cristian va delante de mí siempre que es necesario para cortarme el viento, que todavía no es demasiado fuerte pero sí molesto. Le grito para que me oiga, pero realmente estoy ofuscado. Hay un momento en el que le pido que no haga más bromas , y me contesta "pues si quieres hablamos de Ucrania". Me desarma. La verdad es que él está super cómodo, corriendo contenido, y yo tengo malas sensaciones, que me hacen estar muy irritable y antipático. Estoy realmente desagradable, le llego a decir a Cristian " en confianza, eres de las personas que conozco que más me saca de quicio". Eso no se le puede decir a un compañero, a un amigo. Es una cacicada, es un arranque de "jefe", puro mal carácter, mala leche. Y ahora pasados los días me doy cuenta de que mi reacción era una agresión inconsciente a mi amigo, "culpándole" de sentirse cómodo y fresco mientras yo no estoy del todo bien. Mi sistema neuro-muscular está fallando ( de esto hablaré en mi siguiente entrada, "Calambres en el Maratón", que merece ser tratado como tema aparte). 

Esto es ya el preludio de mi hundimiento. Hemos forzado un poco el ritmo, a mi solicitud, y por ello el pulso me ha subido un poco, a 160, 164 en el km 25, pero ese no es el problema. Cristian me advierte de que tenemos a Rafa Pérez, la liebre de 3:30, muy cerca. Me lo dice no para presionarme, sino para que sea consciente de ello, para decidir si quiero evitarlo o me dejo atrapar, pero que no me pille por sorpresa y como consecuencia de ello tenga un bajón de moral. 

Yo todavía no veo sensación de peligro, y de hecho le comento que tenemos a Iván delante, y aunque le deseo lo mejor a mi compañero de club, preveo que le daremos caza hacia el km 30 a 32. Iván parece que sigue a su ritmo, probablemente buscando acabar en 3:25 o por debajo. A este punto ya le he dicho a Cristian que me vale 3:25, no hace falta intentar a toda costa el 3.23 que proyectaba.




Y ahora va a empezar la pesadilla. Empiezo a notar molestias, una especie de pinchazos, todavía leves, en diversos puntos. Debemos estar hacia el km 27, 28. Cristian está muy cómodo delante de mí, pero yo tengo dificultades serias. Esos pinchazos son una especie de "calambrillos", no muy dolorosos, pero sí realmente molestos, incapacitantes. No puedo ponerme a 4:50 ni mucho menos. Empiezo a decirle a Cristian que se vaya él. No quiero fastidiarle una maratón con mis problemas, sería horrible para él y para mí. Así que empiezo a "echarle". Él me da un grandioso consejo antes, me dice que , sin poder saber exactamente cuál es mi estado, que si no veo riesgo de lesión, que intente continuar , seguir a un ritmo cómodo que me lleve a a acabar la maratón en 3:30 o más, pero que la acabe, porque si la acabo puedo ser incluso medalla de oro, porque mis rivales directos puede que ni siquiera hayan tomado la salida o que se retiren. Es un consejo sabio y fundamental, y entronca con lo que reflexionaba el día anterior: de no acabar el maratón, ni medalla de chocolate ni de finisher...

... Así que diría que entre el km 28 y el 29, cuando estamos volviendo hacia la zona de salida y meta. le entrego una de mis pulseras con los colores de Etiopía, mis fetiches, a Cristian, como prenda para llegar a meta. Y yo reduzco mi ritmo a un ritmo más cómodo, como de 5 y pico el km. El km 30 para mí supone ya el 42 ( XLII reza el simpático letrero) para los primeros de la carrera. Justo cuando llego allí está entrando en el desvío a meta Carles Montllor, atleta al que yo tenía por favorito por poseer el record de la prueba desde 2021, pero que finalmente acabó subcampeón. Carles en ese momento me da una envidia inmensa, pero no por su marca, sino porque ya está acabando el maratón para él, y en cambio para mí está empezando lo que preveo será un larguísimo Via Crucis. Tan largo como que desde este momento hasta volver a llegar aquí para enfilar hacia meta, pasará más de hora y media...

En este punto estoy acompañado  por una colega de La Sansi, Rosa Matamala, que el día anterior se retiró de los 5k y hoy ha firmado podio con su cuarta posición absoluta ( y segunda de su categoría) en los 10 km de Empúries, que tienen un podio más amplio de lo habitual, acogiendo hasta a 5 atletas). Rosa va de regreso a su casa en bici, y al ver mis dificultades se ha quedado a mi lado. Vamos hablando un poco y le cuento lo que me pasa;  voy a un trote de 6 el km, no puedo correr más.


Rosa Matamala entrando en la meta de los 5k d'Empúries


Rosa Matamala



Poco después de pasar por la zona de meta, me encuentro a Miki que ya ha acabado con éxito la media maratón. Corre un poco conmigo, pero se disculpa porque está algo perjudicado después de su carrera. No importa, he de pararme para estirar un poco y beber del agua que me ofrece. Sigo mi camino, ahora entraremos de nuevo en L'Escala. Rosa sigue a mi lado con su bici. Me viene muy bien su compañía, me relaja y me hace sentir menos desgraciado, porque lo que me queda por delante no será fácil. 

Miki en acción


Bajada balsámica por la calle Gràcia, con Rosa al lado, y en llegando al km 32, donde mi hija Iria aguarda para animarme, catacrack. calambrazo en el gemelo derecho. Me quedo clavado, y grito como un loco, un grito potente y largo, sostenido. Una voluntaria se asusta, me pregunta qué pasa, por suerte Iria le dice : " no t'amoïnis, el meu pare és molt exagerat"

(video de Iria Baltar)


Sí, soy exagerado, pero el grito no es sólo de dolor sino también de frustración. Por un momento temo que habré de retirarme. Un voluntario se ofrece a ayudarme, me dice que mejor me tumbe, pero yo le digo que si me tumbo igual luego no soy capaz ya de levantarme. Me hace unos estiramientos que me alivian. Luego pienso que es posible que sea ilegal ayudar a un atleta en competición. En cambio que Rosa me acompañe en bici no lo veo punible, porque no me está marcando ningún ritmo, simplemente me sigue ella a mí y vamos charlando.


¡Calambrazo al canto!



(video de Iria Baltar)





Emprendo la marcha de nuevo, intentando trotar suavemente. Estamos al final del Paseo Marítimo, sé que Rosa tendrá que dejarme, seguirá su camino a casa y yo... Continuaré hacia el infierno.  Ya está soplando la tramontana que me habían advertido, lo que dificulta aún más mi penoso ritmo. A partir de entonces, el maratón se convierte en un mix de trote suave, speed-walking (tratando de darme mucho impulso con los brazos) y frecuentes paradas para estirar en el bordillo. 

No toca, pero no puedo evitar mirar el cronómetro, y el consuelo que podía tener de mejorar mi peor marca histórica (haciendo de liebre), se esfuma también. Soy un pesado, porque ya no se trata de la marca, se trata de llegar a meta sin daños, o los menos posibles. Intento desdramatizar, y voy haciendo bromas a los voluntarios y policías. Cuando me ofrecen isotónica pido "mejor un cirujano, por favor" , y les pegunto a los policías "si no cerráis nunca las ventanas de L'Escala, menuda ventolera". Ya en el km 38, el humor está del todo recuperado pero no la zancada; estos últimos kilómetros son ya más de speed-walking que de intento de trote. Paso por delante del restaurante donde comimos el día anterior, y exclamo "Tot això és culpa del bacallà amb cigrons de Can Galan!", despertando la risa de la chica de la tienda de enfrente. 

Me río de mi mismo, hago ver que me hablo diciéndome : "los he visto más rápidos". Sigo con mi speed-walking, mi deporte pre-cirugía del otoño de 2020. No está tan mal, me han salido parciales desde el km 31 de entre 7 y 8 minutos el km. Ya, parece muy lento, pero si lo pasamos a km/h son 8,5 , no está mal , recuerdo que la velocidad de un caminante son 5-6 km/h. Y eso con un par de paradas por km al menos, para ir estirando, y golpeado por las rachas de viento. El deambular por el puerto de L'Escala y sus aledaños desde que me dejó Rosa se me ha hecho eterno. Pero ahora que salgo del pueblo para dirigirme a la zona de salida/meta, en las Ruinas, estoy más optimista, ya supongo que podré acabar. Es una pesadilla diurna, ver como voy solo por la carretera, el viento en contra, coches por el otro carril, polícías que me pasan al lado en moto y pienso , no vaya a ser yo el último de la carrera ( qué va, pero da esa sensación). Una escena tan ridícula como terrorífica.

Por fin, hora y media después, vuelvo a ver el cartel del XLII. Y por fin, el ansiado giro a meta. Feliz, desde luego no por la marca, que no pienso revelar aquí, el que quiera saberla que busque las clasificaciones de la carrera. Feliz porque se ha acabado el suplicio.

(foto Fotoinstant)


Parece que todo está en orden, no hay lesiones. Así que sólo queda esperar los resultados de los atletas federados. Y bingo, mencionan mi nombre, me acerco al podio, nos preguntan al campeón de mi categoría y a mí por un tercer atleta, del que no tenemos noticia. Pienso en lo que dijo Cristian, que no ha tomado la salida, o que se habrá retirado o, como sucedió hace 2 años, que ha decidido no presentarse al podio. Yo me hubiera retirado con gusto en el km 32 después del gran calambrazo. Pero estaba en juego una medalla, y yo la quería. Y esta vez la medalla de finisher la tomo con orgullo, porque sin ella no habría llegado la plata que me corresponde finalmente, como subcampeón de Catalunya de Maratón, categoría M55.

(video de Iria Baltar)


Con Claude García Fitó, campeón de la categoría, que consiguió una excelente marca, por debajo de 3:15. El favorito consiguió ese registro a pesar de la temperatura, humedad y viento, yo le vaticinaba 3:20 como mucho ( captura de pantalla de video de Iria Baltar)

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 José Luis Cruz se proclama campeón de la categoría M40 

Iván Torrente firma un magnífico 3:25 (foto Fotoinstant)


Cristian emula el split de Kiptum, y rebaja brutalmente la marca objetivo que me había propuesto realizar con él, a pesar del lastre que le he supuesto yo desde el medio maratón hasta que le he instado a irse (foto Fotoinstant)

Con mi ex-compañera de club, la gran atleta ucraniana de élite Inna Lebedieva (foto de Iria Baltar)

Con Ricard Montané, que resultó Campeón de la categoría M65 y subcampeón de la categoría >60 de la carrera popular (foto de Iria Baltar)




La historia de este maratón me ha recordado mucho a la de Frodo y Sam en El Señor de los Anillos. ¡Hay muchos paralelismos! Podríamos relatarla así: " Frodo y Sam parten hacia Mordor, con la misión de conseguir para el señor Frodo una medalla del metal más noble posible. Sam ha sido un servidor leal y fiel, incluso obediente a los caprichos de su señor. Frodo ha sentido el influjo de Sauron, ha pasado por momentos de ira, que ha descargado injustamente contra su fiel compañero. Al final las fuerzas le han fallado, y ha comprendido que debía dejar partir a Sam, al que le ha entregado uno de sus amuletos. Sam ha conseguido el objetivo fijado, aún sin saberlo. Frodo ha llegado a Mordor por su propio pie, pero arrastrándose. La medalla se ha logrado, incluso ha sido de un metal más valioso del que cabía esperar, dadas las circunstancias"


Con Iria, Miki, Cristian y el resto de su familia, celebrando ( foto de Cristian)

Paso feliz casi todo el día tras este éxito, en el que he podido comprobar que si estoy determinado a lograr un objetivo, lucho y persevero para conseguirlo.  Pero después de la agradable y larga sobremesa, ya empiezo a darle vueltas a lo que ha podido pasarme, a hacerme preguntas , y a hacerlas a otros para buscar respuestas..

Los calambres... Recuerdo cuando hace un tiempo le preguntaba a una compañera cómo podía ser que su pareja, que por entonces conseguía marcas espectaculares en media maratón, siempre por debajo de 1:25, en el maratón se iba a 4 horas o casi. Y me dijo, "es que le dan calambres". Y yo entonces ni sabía que era eso, y esbocé una sonrisa entre comprensiva y burlona. Años después, dos o tres días antes de un medio maratón, estaba tan tranquilo en la cama, ya despierto pero aún no levantado, y de repente sufrí un dolor lacerante, como de un latigazo, en un gemelo. Mi mujer me dijo que eso era un calambre, y me ayudó a recuperarme, enseñándome un estiramiento. Soy tan torpe que me lo tiene que ir recordando casi siempre que lo necesito...

...Porque por desgracia, ese calambre se ha repetido ya muchas veces. Demasiadas para mi gusto. En esa primera ocasión el presidente de mi club La Sansi, José Luis Blanco, me dijo que eso era conocido como "la pedrada" y que se producía por deshidratación. Tenía sentido. Y después de esa primera ocasión hubo más, casi siempre en la cama, pero  recientemente me había sucedido dos veces, después de competición ( la última en mi anterior maratón, en Málaga, sufriendo un trío de gemelos/abdomen/fascia). Y hoy, día fatídico en que me sucede en medio de la única competición que de verdad me importa. Pero como dije antes, este tema merece ser tratado con extensión por si sólo. "Calambres en el Maratón" ¡Lo escribiré muy pronto!












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